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Huyó del abuso de su esposo y extorsión de pandillas

Antonio Tijerino, presidente de la Hispanic Heritage Foundation.


           
   

Milagros Meléndez-Vela

Antonio Tijerino, presidente de la Hispanic Heritage Foundation.

Washington, DC.- “Yo huí de dos cosas, del abuso de mi esposo y la extorsión de pandillas”, expresó Patricia, quien en julio fue arrestada con su dos niñas por la Patrulla Fronteriza en Texas al cruzar la frontera.

La salvadoreña de 29 años dijo el jueves 14, en una conferencia de prensa en Washington, que de “haberme quedado en mi país, hoy mis hijos y yo estuviéramos muertos”.

Según Patricia, quien arribó al área metropolitana y tiene que presentarse pronto en una corte de inmigración, las pandillas le habían pedido una suma grande de dinero a cambio de no raptar a sus niños. “Yo puse la denuncia con la policía, y la fiscalía de mi país dijo que investigaría, pero hasta  ahora ni siquiera se han acercado a mi casa en El Salvador”, expresó.

La madre es una de las voces que le pone el rostro humano a la crisis que se vive en la frontera por los niños que cruzan sin compañía o viajan con sus padres huyendo de la violencia en Centroamérica.

“Éste no es un tema migratorio sino de una crisis humanitaria, de gente que está huyendo para salvarse”, expresó el nicaragüense Antonio Tijerino, presidente de la organización Hispanic Heritage Foundation que convocó a una conferencia de prensa en DC con diversos representantes a nivel local y nacional para hablar de la problemática.

“Deportar a estas familias sería inhumano”, manifestó el activista Luis Cardona a El Tiempo Latino.

Así como el cruce de niños sin compañía ha aumentado a casi 57.000 desde octubre de 2013, el viaje de familias también ha incrementado a más de 33.000 durante el mismo período. La falta de representación legal y la aceleración de los procesos resulta en las deportaciones rápidas.

“El 90 por ciento de las familias que se presentan ante un juez de inmigración sin abogados, son deportados”, expresó Tijerino.

Este lunes 11, El Salvador y Honduras recibieron cada uno a los primeros 14 menores deportados desde que se declaró como crisis humanitaria el aumento de niños que cruzan la frontera sin compañía. Los niños fueron deportados con sus madres.

Patricia ruega porque no la deporten. “Si yo regreso a El Salvador me matan”, expresó.

La joven madre fue arrestada por la Patrulla Fronteriza al cruzar la frontera y puesta con sus hijos en un centro de detención.

Las autoridades la dejaron salir en libertad condicional y enviaron a una parada de bus en la ciudad fronteriza de McAllen, en donde la alojó el centro de bienvenida de la iglesia Sagrado Corazón, presidido por la hermana Norma Pimentel, directora de Catholic Charities del Río Grande Valley.

“Allí me trataron muy bien a mi y a mis hijos dándome esperanza y amor”, expresó.

El jueves 14 agosto la hermana Pimentel también estuvo en Washington y contó sobre el trabajo que hace Catholic Charities en la frontera. “Nosotros vimos la necesidad y dijimos tenemos que hacer algo”, expresó.

Los voluntarios han trabajado de 8 de la mañana a 1 de la madrugada asistiendo a las familias, dijo la monja.

En la conferencia de prensa “Estado de niños que huyen de la violencia” participaron también políticos, médicos, educadores y representantes de los derechos humanos.

La concejal del condado de Montgomery, Nancy Navarro habló sobre la respuesta de los gobiernos locales ante esta crisis.

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