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Niños piden a Obama parar deportacones

El nudo en la garganta no los dejó hablar más, pero niños cuyos padres han sido deportados pudieron expresar en pocas palabras y con llanto el dolor que viven día a día por la separación familiar.

 David Roca, de 11 años, teme quedarse sin sus padres. Estuvo en Washington para participar con su testimonio ante el Congreso y en una manifestación de American Fraternity ante la Casa Blanca.


           
   

Milagros Meléndez-Vela

David Roca, de 11 años, teme quedarse sin sus padres. Estuvo en Washington para participar con su testimonio ante el Congreso y en una manifestación de American Fraternity ante la Casa Blanca.

Unos 25 menores viajaron desde Florida a Washington para pedir el lunes 8 frente a la Casa Blanca que el presidente Barack Obama suspenda las deportaciones y que el Congreso se conmueva para aprobar una reforma migratoria que permita legalizar a miles de los 11 millones de indocumentados.

American Franternity, en Florida y diversas organizaciones que abogan por los inmigrantes hicieron posible el viaje de los niños.

Jason García, de 9 años, dijo que quería hablar con el presidente para decirle “yo también quiero tener a mi familia como usted tiene la suya”.

El pequeño no pudo decir ni una palabra más y se echó a llorar, abrazándose de la directora de American Fraternity, Nora Sándigo, quien es la tutora legal de García y otros 816 niños, cuyos padres han sido deportados o temen serlo.

Elena Márquez, de 14 años, tampoco pudo contener las lágrimas. Su padre fue deportado en 2012 a Guatemala después de ser detenido por una falta de tránsito. “Por manejar sin licencia”, dijo.

“Recuerdo cuando mi padre llamó por teléfono, un día antes de su deportación, y mi madre le dijo que no tenía el dinero para un abogado. Al día siguiente llamó para decirnos adiós. Y lo deportaron”, manifestó la menor.

Las historias se repetían en voces de diferentes niños.

Angélica Jiménez de 11 años le pidió al presidente un permiso para poder reunirse con su padre. “Mi papá fue deportado de una manera injusta por el único delito de no tener papeles”, expresó al irrumpir en llanto.

“Éstos son niños ciudadanos americanos a los cuales se les está violando el derecho de vivir en familia”, expresó Sándigo.

Desde 2012 las autoridades de inmigración deportan diariamente alrededor de 1.000 indocumentados, según cifras oficiales, incluso a aquéllos que tienen niños nacidos en Estados Unidos.

En 2013, el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) deportó a más de 72.000 padres con uno o más hijos ciudadanos estadounidenses, según estadísticas de la agencia.

De otro lado, la organización Human Impact Partners estima que al menos 4,5 millones de niños que viven en Estados Unidos tienen una madre o padre que está indocumentado.

La manifestación frente a la Casa Blanca fue la primera que se realizó después que Obama dijo el viernes 5 que atrasaría hasta noviembre una orden ejecutiva para tratar el tema migratorio.

Senadores demócratas presionaron al presidente a atrasar cualquier acción hasta después de las elecciones por temor a verse perjudicados.

“Mientras el presidente juega a la política, miles de niños están sufriendo”, protestó Andrea Mercado, directora de campañas de la National Domestic Workers Alliance (Alianza Nacional de Trabajadoras Domésticas-NDWA), uno de los grupos que organizó la manifestación.

El martes 9 los niños contaron sus historias a un grupo de legisladores, y el miércoles regresaron a Florida.

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