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Medalla para Isabel Allende

Conversación con Isabel Allende

En febrero comencé el año charlando con Isabel Allende, por más de una hora, antes de que se presentara ante una audiencia de unas 500 personas en el auditorio de The Washington Post. Y este noviembre, finalizo 2014 con la noticia de que el presidente Barack Obama le concederá a Allende una de las prestigiosas “Medallas de la Libertad” en una ceremonia, el día 24, en la Casa Blanca.

“¿Por qué tengo que elegir? ¿Por qué no puedes tener un pie de donde vienes y un pie a donde vas?"


           
   

Alfredo Duarte Pereira para ETL

“¿Por qué tengo que elegir? ¿Por qué no puedes tener un pie de donde vienes y un pie a donde vas?"

Hay 18 galardonados más —entre ellos el músico Stevie Wonder, la actriz Meryl Streep o el periodista Tom Brokow— pero a uno, como parte de El Tiempo Latino, este reconocimiento le lleva a recuperar una conversación con una de las grandes figuras de la cultura hispanounidense.

“Alberto, yo no estoy segura de nada y estoy abierta a todas las posibilidades. No me propongo convocar fantasmas, poner en literatura cosas sobrenaturales, simplemente pasan”, me dijo en febrero Isabel mientras consumía su tecito con sutil firmeza.

Allende habla con golpes de humor secos, realistas, terrenales. Sólo una irónica dulzura, que viene de muy lejos, y adorna sus expresiones, suaviza la contundencia de sus palabras.

Me interesaba saber el trabajo de trinchera que hay en la mayoría de sus novelas. Dice que “La Isla bajo el mar” fue muy difícil. Le menciono “Inés del alma mía” y reitera que fue “muy difícil de investigar también”. ¿Meticulosa o exigente?

“Yo quiero que el escenario donde transcurre la ficción sea tan realista que el lector me crea. Y hasta ahora ningún historiador ha notado ningún fallo porque los investigo y de la investigación sale nueva información…”

Le pregunté por la identidad, por las raíces, por la sensación que da Isabel Allende de ser una escritora global.

“¿Por qué tengo que elegir? ¿Por qué no puedes tener un pie de donde vienes y un pie a donde vas? Yo quiero quedarme con lo mejor de Chile y con lo mejor de Estados Unidos. No quiero tener que elegir… Tengo la ventaja de haber sido hija de diplomático, haber viajado toda mi infancia, haber sido exiliada política, y después inmigrante… He sido extranjera toda mi vida”.

Aseguró no importarle esa sensación de “otredad”: “Soy siempre la más bajita y ahora soy también la más vieja en cualquier reunión… Pero eso me enorgullece, me da una tremenda seguridad, no me diluyo en el ambiente”.

Y me regaló un mensaje para los jóvenes latinos que “se diluyen”: “Cuando me toca hablar ante jóvenes latinos que se pintan el pelo de amarillo y pretenden ser más estadounidenses perdiendo la lengua, les digo: es todo lo contrario, el bagaje cultural que nosotros tenemos nos hace más ricos, podemos tener las dos cosas, no hay que perder nada”.

Allende vive con serenidad su propia multiculturalidad y huye de estereotipos: “Vengo de la cultura latinoamericana y desde hace 26 años estoy inserta en la cultura estadounidense, influenciada por el inglés. No me quiero poner títulos: realismo mágico, escritora feminista… ¡Déjenme en paz!”

Pero también es ella quien dice que “toda mujer inteligente es feminista”.

“En todos mis libros hay historias de mujeres que tienen que vencer obstáculos para sobrevivir y salir adelante”. ¿Y el feminismo?: “Cuando era una niña me di cuenta que ser mujer no tenía ninguna ventaja. Vivía en la casa de mi abuelo con unos tíos solteros, mis hermanas, mi mamá y yo. Los hombres de la familia lo tenían todo… En la pubertad me di cuenta que tenía que luchar contra la autoridad, mi abuelo, el patriarcado, la policía, la iglesia, todo el poder representado por el hombre… Después de los 20 empecé a leer a escritoras feministas… Empecé a trabajar como periodista y transformé mi rabia profunda en algo concreto: la lucha contra el machismo en Chile”. Allende estaba convencida de que una lucha “tan justa y tan lógica” terminaría con el patriarcado en menos de una década: “Tengo 71 años y aquí estamos”.

Se define “realista y con los pies bien plantados en el mundo”. Y lo prueba explicando con lujo de detalles el trabajo de la Fundación Isabel Allende que ayuda a niñas y mujeres, sobre todo latinas, en áreas de educación, salud y protección (isabelallendefoundation.org).

Al poco tiempo de nuestra charla, Isabel me envió su último libro dedicado con una de esas flores que ella dibuja. De trazo delicado pero bien definido.

Ahora Isabel va a recibir la “Presidential Medal of Freedom”. Una medalla a un ser humano excepcional.

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