Familias inmigrantes beneficiadas por una orden ejecutiva del presidente Barack Obama expresaron su satisfacción con su decisión de dar un alivio temporal a unas 5 millones de personas.
Sin embargo, indicaron que esperan acción del Congreso, en manos republicanas a partir de 2015m para una solución permanente para un total de 11 millones de indocumentados en EE.UU.
“Estamos muy felices y contentos, nuestros hijos van a estar bien”, dijo el guatemalteco indocumentado Carlos Tobar, quien tenía a su pequeño hijo Carlos Jesús, de 5 años, dormido en sus brazos y a su segundo hijo, Aligieri, de 3 años, agitando una bandera estadounidense.
Tobar, casado con Alicia Silva, de origen mexicano y también indocumentada, dijo que ambos han residido por unos nueve años en EE.UU. y sus dos hijos son ciudadanos estadounidenses.
Tobar y su esposa, al igual que decenas de familias, vieron el discurso de Obama la noche del jueves 20 de noviembre en uno de los salones de las instalaciones de la organización CASA de Maryland, en el barrio hispano de Langley park.
La orden ejecutiva de Obama beneficia a padres de familia indocumentados que hayan residido al menos cinco años en el país, y con hijos ciudadanos estadounidenses o residentes legales.
También expande el programa de suspensión de las deportaciones a jóvenes que llegaron de niños a EE.UU., conocido como DACA, por sus siglas en inglés.
“Ahora voy a aprovechar en sacar licencia de conducir, tratar de tener un buen empleo y sacar adelante a la familia”, puntualizó Tobar.
De la misma manera, ahora respiran más aliviados José Piña y su esposa Madai “Maya” Ledezma, ambos indocumentados, quienes se dejaron arrestar en una protesta en mayo pasado frente a la Casa Blanca por leyes de inmigración más justas.
“Nunca perdimos la esperanza, ni la seguiremos perdiendo”, anotó Ledezma, quien asistió con su pequeña hija Heather.
La que no pudo contener las lágrimas fue la salvadoreña indocumentada María Emilia Martínez, quien vio el discurso del mandatario con su hijo René, de 8 años, nacido en Estados Unidos. “Ya era tiempo. Obama solo prometía y ahora sí cumplió”, manifestó.
La activista Antonia Surco dijo que se encontraba emocionada por amigos y familiares que se beneficiarán de la orden ejecutiva, pero sostuvo que todavía queda mucho trabajo para presionar a los republicanos en el Congreso a que aprueben una reforma migratoria integral.
Ahora la lucha no es contra el presidente Obama, sino contra todo el Congreso, y la lucha es más fuerte todavía por los millones que faltan”, recalcó Surco.
El secretario de Trabajo, Tom Pérez, quien acudió a CASA de Maryland al final del discurso, dijo que Obama quiere trabajar de manera bipartidista con los republicanos en el Congreso.
El Senado ya aprobó un proyecto bipartidista que da el camino a la ciudadanía a millones de indocumentados, pero la Cámara de Representantes todavía no ha actuado sobre una legislación.