
ORGANIZADORES. Ashwini Jaisingh y Gustavo Andrade.
En CASA, el corazón es grande y el hogar es mucho más grande, con una mansión y varios centros en toda el área para dar la bienvenida a inmigrantes y refugiados. La organización comunitaria Central American Solidarity Association (CASA) tuvo sus orígenes humildes en el sótano de una iglesia en la ciudad de Takoma Park, en Maryland, en respuesta a las necesidades de la ola de refugiados centroamericanos que llegaron al área de DC en la década de 1980. Su personal inicial eran dos empleados. Hoy en día, CASA, con más de 65.000 miembros, se ha expandido de Maryland a los estados de Virginia, y próximamente busca afianzarse Delaware y Pennsylvania.
Con un presupuesto de $9 millones, CASA cuenta en la actualidad con más de 100 empleados.
La administradora de los ocho locales de CASA, la guatemalteca Silvia Navas, dijo que cada día se siente motivada de trabajar en un centro laboral donde se identifica con su misión. “La organización comenzó muy chiquita y, con base al trabajo de muchos que han pasado por acá, hemos hecho un cambio en la vida de las personas”, afirmó.
Entre las victorias logradas en sus tres décadas se destacan la apertura de centros de bienvenida a lo largo de Maryland. Sus edificios incluyen un Centro Multicultural de 21.000 pies cuadrados en el corazón del barrio hispano de Langley Park, que fue inaugurado en su 25 aniversario. Por otro lado, miles se han beneficiado con clases de inglés y servicios de salud. La organización ha sido clave en la aprobación del Dream Act en Maryland, que permite que los estudiantes indocumentados paguen las mismas tarifas universitarias que los residentes legales. Otro logro ha sido el acceso a las licencias de conducir para inmigrantes sin papeles.

Gustavo Torres (der) cuando trabajaba en CASA para ayudar a jornaleros en 1992.
Gustavo Torres, director de CASA, dijo que la organización ahora está a la espera de ayudar a los beneficiarios de las órdenes ejecutivas del presidente Barack Obama de alivio a unos 5 millones de indocumentados. “Jamás imaginé que iba a jugar este rol con nuestra comunidad”, dijo Torres en una entrevista con El Tiempo Latino. Torres y otros activistas incluso se han hecho arrestar por la causa de una reforma migratoria. El activista indicó que en el pasado la organización fue objeto de amenazas racistas en una situación que ya ha sido superada.
CASA ha impulsado también alianzas para ayudar en la inscripción de nuevos votantes y en clases para obtener la ciudadanía estadounidense. “A medida que las comunidades inmigrantes han crecido, también CASA lo ha hecho”, sostuvo Torres. “Cada día aprendo algo nuevo de nuestros miembros que me han mantenido comprometido a mí y a nuestra organización para asegurarnos que nuestros miembros alcancen su máximo potencial personal, mientras se logra una justicia sistemática para toda la comunidad”, recalcó.
Los planes de CASA incluyen la apertura de una nueva escuela para jóvenes estudiantes de inglés en Langley Park.
Los principales aliados de CASA son los condados de Montgomery y Prince George’s, la Ciudad de Baltimore, el Departamento de Trabajo de EE.UU. y las fundaciones Ford, Morris y Gwendolyn Cafritz, Eugene y Agnes E. Meyer, Abell, Bank of America, Harris y Jaeanette Weinberg, y la entidad financiera Citi, entre otros.

MANSIÓN. Foto histórica de Henrietta McCormick (segunda a la izq), ex dueña de la mansión que ahora ocupa CASA de Maryland.
La mansión que ahora ocupa la organización fue construida en 1924 como vivienda de la heredera estadounidense Henrietta McCormick y su esposo, Frederick Goodhart. El terreno adyacente lo denominaron Langley Park. Henrietta heredó una fortuna de su abuelo que inventó una segadora mecánica que revolucionó la industria de la agricultura.
El edificio fue convertido en seminario en la década de 1940 y luego en la escuela Montessori en la década de 1990. Para el año 2000 se había convertido un decadente edificio vacante. El edificio fue donado a CASA por la firma de bienes raíces que lo administraba junto con un complejo de apartamentos en los lados adyacentes, primero como un contrato de 99 años y luego vendido por la suma simbólica de $1. La renovación de CASA costó más de $31 millones en un periodo de cuatro años de renovaciones. El renovado edificio tiene techos solares y sistemas geotérmicos de calefacción y aire acondicionado.
Por su 30 aniversario la organización lanzó una nueva imagen y página web más sencilla, de fácil navegación, que asegurará que los miembros en Virginia, Maryland o cualquier otro estado tengan acceso total a los servicios y a una mejor información, de acuerdo con Torres.
Bajo esta nueva imagen se incluye un nuevo sitio web, una nueva identidad visual y el lema “We are CASA / Somos CASA”.
Algunos de los nuevos sitios que podrán encontrar CASA son la página de Facebook bajo el nombre de CASA, en Twitter @Somos_CASA y el sitio en internet www.wearecasa.org.
El organizador de CASA, Gustavo Andrade, de origen brasileño, sostuvo que el esfuerzo de la organización continuará en el tema de inmigración hasta lograr una reforma migratoria integral que legalice de forma permanente al total de 12 millones de indocumentados.