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Este libro lo cuenta todo sobre el chavismo

A Emili J. Blasco no le gusta escribir, según propia confesión. A este curtido periodista, obsesionado por el análisis y la investigación, lo que le apasiona es “estar ahí”, ser testigo presencial, notario de la realidad y empaparse de ella. Al parecer, lo que ocurre luego es que Blasco se ve obligado a contar lo que ve, ya sea por profesionalidad o por cierto imperativo moral que él aún no nos ha explicado. En cualquier caso,  Blasco parece haber descubierto la vocación del periodista y nos comunica lo que se siente a la hora de escribir, de explicar.

Este doctor en Comunicación, que en su día recibió un premio de periodismo en España por sus exclusivas sobre la realidad venezolana, acaba de publicar un libro que se resume en su  título: “Bumerán Chávez: los fraudes que llevaron al colapso de Venezuela”.  Y es que Blasco —quien nunca puso un pie en ese país— se ha convertido  en un experto de una realidad que analiza con pasión, detalle, factualidad de reportero y una enorme capacidad para llegar a conclusiones inquietantes tanto desde el punto de vista de las relaciones internacionales, como para el futuro de los venezolanos.

Los fraudes que cuenta Blasco van más allá de la retórica de Hugo Chávez Frías, aquel militar devenido en presidente venezolano y gurú de una ideología que crea la ilusión de que no hay vida fuera de su tropa.

Cierto que Blasco le reconoce “al temprano Hugo Chávez” el hecho de “haber detectado bien el hartazgo social quer existía en Venezuela en las dos décadas finales del siglo XX por la alternancia en el poder de los partidos tradicionales, alejados de las preocupaciones del pueblo y recurrentes en la corrupción”.

Pero el libro navega las procelosas aguas de un país cuya debacle es el producto de esa reacción —esperanza para muchos— chavista: “El autoritarismo político y el colapso económico de Venezuela era simplemente la maduración del chavismo… Era el bumerán que, al volver en su vuelo, rompía el espejo en el que se había mirado Chávez: quien le tuvo por salvador de los pobres, bien podía ver ahora cómo las clases bajas sufrían…”

El libro se lee como una vertiginosa novela de espías, llena de conspiraciones y contactos, o como un listado perverso de la ropa interior de la política exterior venezolana —Estados Unidos, España, Rusia, China, Irán…

La intersección que Blasco nos hace transitar como lectores para que veamos la financiación de grupos terroristas como Hezbolá en Oriente Medio o el apoyo a ETA en España, es tan vertiginoso como los vericuetos de las narcofinanzas o el blanqueo en Isla Margarita. Al final: “Ni socialismo, ni muerte: petrobonos”.

“La ristra de los grandes corruptos de la revolución bolivariana es larguísima”, comienza un apartado del capítulo titulado “Enriquecerse con el socialismo”. Explica Blasco, entre otros, el historial de Rafael Ramírez, ministro de Petróleo y Minería, así como presidente de Petróleos de Venezuela, quien en 2014 dejaría ambos puestos para ser canciller y luego embajador ante la ONU.

En el capítulo: “Chávez-Irán, amor a primera vista”, Blasco describe “la estafa iraní” en la que por medio de un esquema urdido en el sistema de cambio de moneda, los iraníes conseguían llevarse millones de dólares a su país con autorización del Banco Central venezolano.

Pero más allá de la geopolítica, el libro apunta cierto realismo mágico. Cuenta Blasco que la República Amazónica Independiente era un país posible en la mente de Chávez. Su plan B en caso de ser derrotado en las urnas, una especie de atrincheramiento al sur del país. Además, no es tímido el reportero a la hora de conectar nuevos movimientos políticos españoles, como la agrupacion Podemos con el chavismo; ni lo que denomina como “esquizofrenia” del imperio al hablar de las relaciones de la Venezuela chavista con Estados Unidos.

Y no se pierdan los vuelos de los generales venezolanos a un Walmart en Miami, los requisitos básicos para ser un boliburgués o los esperpentos electorales: “Es verdad, añadimos votos falsos”, titula Blasco  un capítulo citando a emisarios de Diosdado Cabello y del nuevo ministro de Interior y Justicia, el general Miguel Rodríguez Torres. Es es la cita: “Vale, es verdad. Añadimos trescientos cincuenta mil votos… Capriles nos quitó novecientos mil votos, y habrían llegado a ser dos millones si no llega a haber voto asistido y los demás procedimientos”.

El libro, —según contó Blasco el pasado 20 mayo durante una presentación en Washington, DC—, ha tenido un impacto inesperado en Venezuela hasta el punto que “se ha pirateado” para garantizar su distribución entre quienes desean leerlo. Aunque en cualquier parte se puede bajar por Amazon, el libro “Bumerán Chávez” parece estar bloqueado en Venezuela. “Ni con tarjeta de crédito se puede comprar en Amazon”, nos comentó Blasco.

Dice Blasco que se siente honrado por el hecho de que haya tanta gente que lo quiera leer. El libro es edición de autor. Es voz de autor. Es periodismo de autor al que algunos reprocharán exceso de “tesis” —apuntar hechos y asumir conclusiones—, mientras otros celebrarán la capacidad de su autor de destapar las raíces de un país en crisis.


Avendaño es Director de El Tiempo Latino, la publicación en español de The Washington Post. @albertoavendan1

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