
Malouf con su hija Chloe en uno de sus eventos caritativos, Tiempo de Dar, con el que ayuda a niños de bajos recursos del área metropolitana de Washington, DC.

Malouf es un habitual en los medios de comunicación del área metropolitana de Washington donde trata temas legales y de política hispana.

Antes de empezar la carrera de Derecho, Malouf sirvió en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos donde llegó al rango de teniente y fue admitido en las Fuerzas Especiales, también conocidos como Boinas Verdes.
Entiende su profesión de abogado como un servicio, y lo que él llama “el poder de la información” le lleva a peregrinar por los medios de comunicación del área metropolitana de Washington, DC, para llevar un mensaje “que oriente, que empodere”. Es, dice, el camino hacia el progreso personal y social.
El abogado Joseph Malouf confiesa y expresa su compromiso comunitario a quien se le acerque o le escuche. Pero en su historia de vida se deja ver la fuerza de la constancia y el orgullo hispanounidense.
Nacido en Guatemala, de padre guatemalteco y madre hondureña, Malouf emigró con 15 años a Estados Unidos, era el año 1981. Al año siguiente se graduaría de la secundaria en las escuelas públicas de Miami, en 1984 pasó por el Miami Dade College —una institución que sirve de imán a gran número de estudiantes hispanos. ubicada en el sur de la Florida. Y en 1986, se licencia en psicología por la Universidad Internacional de la Florida. Por méritos académicos consigue una beca para asistir a la Escuela de Leyes de la Universidad de Howard en Washington, DC. Luego de graduarse como abogado, estudió en horarios nocturnos en la universidad de Georgetown de donde recibió un Master en Leyes con concentración en temas constitucionales.
Joseph Malouf es un guerrero —hoy con la ley en la mano—, pero en el pasado, y antes de ingresar en la carrera de leyes, con su servicio en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos donde llegó al rango de teniente para luego ser admitido en las Fuerzas Especiales, también conocidas como Boinas Verdes.
Al final, tanto el ejército, como el mundo de la abogacía tienen para él una clave: espíritu de servicio. Sin eso no es posible entender nada de lo que se hace en la vida, explica.
“Siento que es mi deber, es parte de quién soy como persona, dedicar una cantidad de tiempo significante a servir a la comunidad hispana en el área metropolitana”, asegura Malouf a El Tiempo Latino durante un descanso en uno de los shows televisivos que frecuenta. Ese día lo encontramos en Agenda con Alejandro Negrón para grabar sobre temas legales y de la comunidad para NewsChannel 8, en inglés, y Telemundo, en español.
“En diciembre de 1994, comenzamos un evento de celebración para niños de bajos recursos económicos en el área, para los que eran víctimas de abuso, niños desamparados… Lo llamamos Tiempo de Dar. Comenzó con 40 niños beneficiados, y sus familias, y en el 2014, más de 3.500 niños y más de 5.000 personas atendieron el evento incluyendo al exgobernador de Maryland, Martin O’Malley”, Malouf cuenta esto con precisión apasionada. Es como si necesitara dejar claro que lo que hace sale de dentro, es personal. Como esa foto que nos enseña en la que sonríe abrazado a su hijo Nicholas, un joven autista al que su padre adora.
“El autismo de mi hijo me ha hecho más sensible hacia estas personas y sus familias”, dice.
La trayectoria profesional de Malouf, en sus 25 años de práctica legal, va desde los grandes grupos de abogados o los clientes de impacto mediático, como Lorenna Bobbitt (acusada de cortarle el pene a su esposo en los años 90 del siglo pasado), hasta su necesidad de vincularse con su comunidad hispana y especializarse en los casos que ayudan a su progreso.
Y de este periplo y de esta energía forma parte su programa de consejería legal comunitaria “Conociendo sus Derechos” que comenzó en 1990 en WILC 900AM. “La misión es explicar en detalle las cuestiones jurídicas y políticas actuales que más afectan y para ayudar a los inmigrantes a asimilarse en nuestra sociedad”, dice Malouf.
El abogado Joseph A. Malouf lleva casi tres décadas casado con su esposa Suzanne, una enfermera de raíces cubanas, con quien comparte el amor por sus hijos Nicholas y Chloe.