El área metropolitana de Washington demoró para recuperar la normalidad tras la histórica tormenta de nieve que azotó la Costa Este el fin de semana del 22 de enero, ensañándose con la capital de la nación y sus alrededores, en donde se reportó de manera extra oficial acumulaciones de nieve entre las 20 y 36 pulgadas, como en Ashburn, Virginia.
Tras el encierro forzado de dos días, el domingo 24 los gobiernos locales y residentes iniciaron las labores de limpieza que se prolongaron durante toda la semana. Por su parte los estudiantes disfrutaron “vacaciones” forzadas.
Los sistemas escolares de Maryland y Virginia no tuvieron clases al menos durante cuatro días. Hasta el jueves 28, la mayoría de escuelas en ambos estados permanecieron cerradas.
El Distrito de Columbia fue el único que reinició las clases el miércoles, pero las autoridades aceptaron ausencias o tardanzas justificadas.
El Gobierno federal cerró dos días, hasta el martes 26. La Cámara de Representantes pospuso dos votaciones importantes sobre la Ley de Seguro Asequible “Obamacare” y las sanciones a Irán. El republicano Kevin McCarthy, representante de California y líder de la mayoría en la Cámara Baja, anunció que no habría un voto hasta el lunes 1 de febrero.
El sistema de transporte Metro reinició su servicio el martes 26 con limitaciones, pero la línea plateada no funcionó.
Los camiones y pequeños tractores limpiaron las carreteras principales desde el domingo 24 hasta el martes 26, pero no todos los carriles estaban habilitados.
En segundo lugar se enfocaron en las calles de los vecindarios que quedaron bloqueadas e intransitables.
En Burke, la familia Ceballos no pudo mover sus vehículos hasta el martes al mediodía. “Nuestra calle está imposible. Limpiamos nuestros autos pero no podemos movernos”, expresó Gustavo Ceballos el lunes por la noche.
El argentino, quien es ingeniero trabajó desde casa los primeros días de la semana.
Las temperaturas por encima de los 40 grados Farenheith y los rayos del sol durante los días que siguieron a la nevada permitieron que la nieve se derritiera. Sin embargo, al bajar a menos a los 20 grados durante la noche ocasionaron congelamientos.
El gobierno capitalino recogió la nieve de las calles y la acumuló en el estacionamiento del estadio RFK.