
PREMIO. Arturo G. Villaseñor, director del documental "Llévate mis Amores" muestra su galardón
La tercera edición del Immigration Film Festival se clausuró el domingo 23 de octubre dejando en el aire las preguntas y el drama humano reflejados en excelentes películas y emocionales documentales sobre el tema de la inmigración y la crisis de los refugiados.
Del 20 al 23 de octubre diferentes salas del área metropolitana acogieron cortometrajes, cine de ficción y documentales de largo formato sobre un tema crucial en nuestro tiempo. Sin duda, como me ha repetido en muchas ocasiones Patti Absher quien encabeza el “Equipo Ejecutivo” del Festival, “quienes vienen a ver estas películas no pueden quedarse indiferentes ante la situación de los millones de personas en Estados Unidos y de los cientos de millones en todo el mundo que huyen de las guerras, de la pobreza, de los desastres naturales y de la represión política salvaje para buscar un mejor futuro y una mejor vida”.
Y para aproximarle a la audiencia estos temas cada proyección del Festival fue seguida de paneles de discusión y, en muchos casos, contando con la presencia de directores y directoras de las películas.

PANEL. (De izq. a der.) Sara J. Ibrahim del US Committee for Refugees & Immigrants, las directoras de “After Spring”, Ellen Martínez y Steph Ching, y el moderador del panel, el director de El Tiempo Latino Alberto Avendaño.
“¿Cómo se siente uno al tener que dejar su hogar, despedirse de sus amigos o seres queridos para iniciar un viaje a lo desconocido?”, se pregunta Absher y la secunda Judith Johnson quien este año ejerció como Presidenta del Immigration Film Fest (IFF).
“¿Cómo sobrevivir en un lugar extraño, con otra lengua, con otros hábitos culturales?”
Estas y otras preguntas llevaron a un equipo de voluntarios a iniciar este Festival.
A Absher y Johnson se unieron otros voluntarios llenos de compromiso: Julie Campbell, Charlotte Jones Carroll, Rod Brana, Aldo Bello y Kathleen Madigan.
Todos ellos cargados de entusiasmo más que de recursos (El Tiempo Latino se ha asociado con el Festival en los últimos dos años) pero con una visión y una misión bien clara.
“Un festival que muestre el rostro humano del tema de la inmigración y los refugiados. Un Festival que entretenga, inspire y empodere a las personas. Incluso un Festival que ayude a motivar a las personas a construir mejores comunidades en las que se reconozcan las contribuciones de nuestros inmigrantes más recientes. Ése es nuestro Festival”, escribieron los organizadores.
Es injusto destacar una u otra película de las mostradas en el IFF, pero yo me quedaría con tres momentos de los que fui testigo.
Uno sería la proyección del documental “Llévate mis amores” del director mexicano Arturo González Villaseñor en el que se cuenta la ayuda que “Las Patronas”, un grupo de mujeres, que proporcionan comida y todo tipo de auxilio posible a los inmigrantes que cruzan por su sector mexicano montados sobre el tren La Bestia. En breve, El Tiempo Latino publicará la entrevista y el video que hicimos con Villaseñor en la que se refleja la actitud de un joven artista cinematográfico comprometido con los temas de su tiempo.
Otro momento fue la sesión dedicada a destruir mitos sobre el tema migratorio que encabezó el productor y director Aldo Bello, quien en la edición del año pasado fue galardonado por su documental “Dreamer, an American Story”.
Y finalmente, el sábado 22 de octubre tuve el privilegio de moderar un panel de discusión sobre un excelente documental en el que se retrata la vida de las personas en el mayor campamento de refugiados que existe en el mundo, ubicado en Jordania a poca distancia del territorio sirio arrasado por la guerra. “After Spring”, que es el título del documental, provocó un intenso diálogo con la audiencia que alabó el trabajo de las directoras Ellen Martínez y Steph Ching, presentes en la sala de George Washington University.
Martínez y Ching hablaron de “la generación perdida” que contemplaron en el campamento de refugiados, hablaron de las duras condiciones de vida —el calor puede ser tal que se puede freir un huevo en una sartén sobre el suelo sin necesidad de fuego o energía extra— . Expresaron además que para ellas este documental era “personal” (Martinez fue a High School en Damasco, Siria, y Steph hablódel drama humano como lo que la lleva a hacer este tipo de trabajo. Fue un evento que encapsuló la filosofía de este Festival necesario.