Pupusas Express está localizada en el 720 de Grant St. en Herndon, VA. Usted puede llamar al restaurante al (703) 787-0025 o visitar: http://pupusasexp…“>pupusasexpress.com.

Son salvadoreños, católicos y emprendedores, se conocieron en la Iglesia St. Joseph de Herndon, VA, y para cumplir una de las más recientes metas que se trazaron en este país, recurrieron a sus raíces y a una de las más exquisitas tradiciones culinarias de ese país centroamericano: la pupusa.

Son Geovany Flores, Sonia Quijada Guevara y Lorenzo Guevara, fundadores y propietarios de Pupusas



Miguel Guilarte | El Tiempo Latino

De izq. a der.: Lorenzo Guevara, Sonia Quijada Guevara y Geovany Flores en la sede de Pupusas Express en Herndon, VA.

Express, un novedoso restaurante que combina la comida salvadoreña con platillos de otros países y con servicio de entrega a domicilio, el primero en su estilo en el área metropolitana de Washington, para que sus clientes dispongan de sus especialidades en la puerta de su casa llueva, truene o relampaguee, según dijeron los tres empresarios en una entrevista con El Tiempo Latino.

“Vimos la necesidad, la gente trabaja todo el día y llega a casa a las 6 ó 7 de la noche, cansados, muchos no tienen licencia de conducir. Pensamos que sería muy conveniente establecer un servicio para que la gente pueda llamar por teléfono y pedir la comida. Nadie lo hacía antes y en este primer año ya hemos ido ganando experiencia. Lo más difícil son las recetas pero al saber de cocina las cosas se facilitan. Las entregas ha sido difíciles porque una cosa es atender a la gente aquí en el restaurante y otra llevar la comida a la casa” dijo Geovany Flores, nacido en La Unión, en el oriente salvadoreño y quien vino a Estados Unidos a los siete años de edad.

“Todo comenzó motivados por la misión que cumplimos con nuestra iglesia. El grupo en el que yo estoy hace misiones puerta a puerta de las viviendas. Visitando los hogares en el Norte de Virginia hemos visto



Miguel Guilarte | El Tiempo Latino

Las pupusas son de maíz o arroz y pueden ser de queso, revuelta, frijoles, loroco y loca y vienen acompañadas de curtido y salsa. Pupusas Express está localizada en el 720 de Grant St. en Herndon, VA.

que ha necesidades, no solo espirituales sino también materiales. Hay apartamentos en los que viven 8 ó 9 personas. Generalmente hay alguna mujer que cocina algo, pero cuando uno llega del trabajo al final del día lo que desea es comer bien, no algo rápido, sino comida latina. Fue entonces cuando nos preguntamos sobre la posibilidad de llevar comida a domicilio a los hispanos”, recordó Flores, quien aunque tiene menos experiencia que sus socios en la cocina, gerencia desde hace varios años su restaurante de comida afgana.

“La hija de Sonia estaba en el coro de la Iglesia y así la conocí. Una vez tuvimos un evento en Washington y después los invité a comer en Afghan Kabob en Arlington, VA. Fue así cómo ellos supieron que yo estaba envuelto en el negocio de los restaurantes. Otro día se me acercó Lorenzo para que le diera una idea de cómo abrir un restaurante. Pensé que él lo que quería era abrir un restaurante de comida italiana que era en lo que él trabajaba. En ese entonces yo le di algunas ideas pero me quedé con la inquietud de si él querría hacer algún pacto conmigo”, continuó.



Miguel Guilarte | El Tiempo Latino

PIONERO. Tomás Argueta es uno de los jóvenes de Pupusas Express que llevan la comida hasta la puerta de los hogares y oficinas.

Pero Flores comenzó a trabajar en la idea de abrir un local para vender pupusas, llamó a mucha gente para tratar de vender la idea, encontró a alguien que lo apoyó, comenzaron los trámites de permisos y poco antes de firmar los convenios esa persona se le echó para atrás. “Me quedé con los documentos hechos y fue cuando me recordé de Sonia y Lorenzo. Habían pasado unos ocho meses desde que habíamos hablado, los llamé y hablamos del plan varias veces y coincidimos en que esto podría funcionar”, relató Flores.

Pero no bastaba la idea, necesitaban el local en alguna ciudad del área. “Llamamos al señor que tenía un restaurante en donde hoy funciona Pupusas Express y él estaba también queriendo dejar su negocio. Compramos el local y empezamos de cero”, recordó.

Entonces siguieron tocando puertas, repartieron volantes, los pusieron en las tiendas, era un menú pequeño, pero el delivery fue el éxito. “No lo creían, comentaban y se corrió la voz”.

“La pupusa fue un éxito y mucha gente comenzó a comentar positivamente en las redes sociales. Mucha gente ha opinado y especialmente estadounidenses que están respondiendo muy bien”, destacó Flores. “A los americanos les gusta la pupusa y es el producto número uno que tenemos. Cuando repartimos el menú la gente responde, es una novedad”, dijo Flores, sobre el negocio en el que comenzaron cuatro personas, los tres socios más un repartidor y hoy ya son doce. “El secreto es trabajar en equipo, yo no sé de cocina y uno necesita gente que trabaje con uno. Que cada quien haga lo que sabe y que todos acepten la función de cada uno, que haya confianza, esa es la clave”, concluyó Flores.

“Este es el primer paso para después abrir otras sedes porque sé que si esto funciona bien aquí va a funcionar bien en otras ciudades del área. Hay un buen futuro para abrir más. La gente todavía se sorprende sobre el delivery”, dijo Flores sobre las entregas que abarcan las ciudades de Herndon, Reston y parte de Sterling, VA. Son cinco millas a la redonda. “También tomamos las órdenes en internet para la gente que está más familiarizada con esto”.

Con la mirada serena y evidente sensibilidad, Flores elogió el ímpetu de sus socios. “Cada uno tiene sus sueños y nos llevamos bien, hay una conexión espiritual fuerte y de entendimiento. Yo admiro mucho la forma cómo ellos se sacrifican, hay días que comienzan a las seis de la mañana, cuando van a comprar los productos, y terminan a las 11 de la noche cuando salen del restaurante. Es un sacrificio heroico, que es temporal, hasta que tengamos un equipo más grande”, anticipó.

A su lado se encontraba Sonia Quijada de Guevara, de San Salvador, con 16 años en Estados Unidos y compañera de Lorenzo. “He trabajado en restaurantes americanos, lo que sé lo he aprendido ahí. En El Salvador mi mamá tiene una pequeña pupusería. Yo ayudaba a mi mamá en su negocio antes de venirme pero yo no sabía hacer pupusas. Fui honesta ante la propuesta, me espanté cuando me hablaron de un negocio hispano para hacer pupusas y tortillas, le dije a Geovany que no le iba a mentir, que tenía experiencia en la preparación de comida americana. Fue un reto para mí porque había que pensar primero en los ingredientes y adaptarse a lo que hay acá”, explicó.

Afirmó que tuvo que “combinar ciertas cosas para ver qué iba a salir de ahí y admitió que no le dijo nada a su mamá sobre el negocio de las pupusas. “A ella le comenté cuando esto ya estaba andando, ella no sabía porque si le hubiera dicho antes seguro que me iba a decir que esto me iba a consumir mucho tiempo y que tenía que pensar primero en mis dos hijas. Por eso no le comenté nada. El trabajo de un restaurante absorbe demasiado tiempo y hay que sacrificarse”, señaló.

Sobre la elección del menú dijo: “En El Salvador la pupusa en un platillo tradicional, típico. Tenemos revuelta, queso, frijol, ayote, loroco y loca.

El menú de Pupusas Express incluye otros platillos y bebidas de la comida salvadoreña y centroamericana, americana y otras especialidades.

“Quisimos darle variedad para las diferentes comunidades. Aquí hay una fusión de nuestros hijos, quienes quizás están más propensos a comer comida americana pero los adultos quizás queremos más comida hispana. Por eso combinamos el menú para los diferentes gustos”, detalló Sonia, quien dice que cuando cae nieve, llueve o hace demasiado frío el negocio se mueve mucho más. “Es complicado porque hay un tiempo para la entrega y hay que producir rápido”, dijo.

“Lorenzo y yo queríamos abrir un restaurante de comida americana, pero no sabíamos los pasos a seguir y fue cuando consultamos a Geovany”, puntualizó.

Consultada sobre la clientela dijo que ignoraban “cómo iba a responder la gente” porque estamos rodeados de la competencia. “No sabíamos cómo nos iban a tratar, a qué mercado nos íbamos a enfrentar y por eso poco a poco el menú fue cambiando. Siempre hemos tenido una mente abierta para adaptarnos a los cambios y lo que pide la gente”.

Y como inmigrante, madre, esposa y emprendedora, Sonia envía un mensaje a las mujeres de su comunidad.

“Cuando uno se propone algo hay obstáculos, a veces se me ha partido el corazón cuando he llegado a casa y no he visto a mis hijas pero sé que con mi esfuerzo yo les voy a poder dar a ellas un futuro mejor porque cuando uno se pone una meta hasta que la logra hay que estar siempre firme con los objetivos. Con documentos o sin documentos en este país, hay que ponerse metas en esta vida”, concluyó Quijada.

A su lado se encontraba Lorenzo Guevara, quien vino al país en 1996 cuando tenía 17 años, proveniente de San Miguel, también en el oriente salvadoreño.

“Lo que yo sabía hacer era comida italiana. Cuando vine a este país comencé a trabajar a los 17 años en un restaurante de comida italiana. Me inicié lavando platos, después fui preparador, pasé a la cocina donde hice pizza y pastas hasta llegar a ser el encargado de todos los trabajadores”, dijo Guevara.

“Después comencé a pensar en la idea de abrir mi propio negocio y fue cuando me acerqué a Geovany. Él me respondió mis inquietudes y todo quedó así. Al tiempo me llamó y me preguntó si me interesaría el negocio de las pupusas, y aunque no era lo que yo sabía hacer, con la experiencia en cocina se me hizo más fácil. Los primeros días fue difícil, fue un reto, revisamos muchas recetas y al final creamos la nuestra para tratar de lograr lo mejor”, añadió.

Destacó que lo que más se vende de la comida americana “son las hamburguesas, cheesburguer y los nuggets” y de la latina además de las pupusas la carne asada, los tacos al carbón, fajitas y las sopas, estas últimas especialmente los fines de semana después de las fiestas”, sonrió.

“La verdad es que la gente ha respondido bastante bien”, se regocijó.

Aunque dicen que quien trabaja con agua (comidas y bebidas) generalmente no pierde, hay una evidente incertidumbre migratoria en el área que pudiera afectar el mercado.“Como tenemos entrega a domicilio, no tenemos temor. Si la gente no quiere salir a la calle, nosotros le llevamos la comida, es más fácil para ellos”, subrayó Guevara.

“Siempre he sido una persona que cuando se me hacen las cosas difíciles me pongo fuerte, no es fácil ponerse una meta como ésta de abrir un negocio, puedes perder lo que tienes, te puedes distanciar de la familia y hay que prepararse porque lo que uno se propone se logra”, puntualizó Lorenzo.

Pero no todo ha estado en las manos de estos tres emprendedores y como buenos católicos reconocen que un poder superior los ayudó.

Poner en funcionamiento este restaurante “ha sido un acto de Dios” concluyeron Geovany, Sonia y Lorenzo.

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