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“Debemos asumir nuestra responsabilidad cívica. No podemos esperar que los demás hagan las cosas por nosotros”, afirma la joven Legisladora Estatal Maricé Morales, de origen peruano, quien representa al Distrito 19 del Condado de Montgomery, en Maryland. Y precisamente, Morales, de 29 años, participó el lunes 24 de abril con otros líderes cívicos para promover una movilización nacional el 1 de mayo por los derechos de los inmigrantes que incluye una manifestación frente a la Casa Blanca.

“Los latinos tienen que comprometerse al acto cívico, votar es lo mínimo. En nuestros países por temas de corrupción no hay fe en el gobierno, hasta cierto punto aquí en Estados Unidos eso también pasa. Si no pueden votar, pueden tocar puertas, ayudar a personas que en realidad van a ver sus derechos comprometidos. No voten a ciegas, investiguen por quiénes votarán. Si reúnen los requisitos para la ciudadanía, no esperen un día más. Inscríbanse para votar y pueden lanzarse como candidatos”, aconseja. La Legisladora se graduó en leyes en la Universidad de Maryland, tiene una maestría en Política Pública y una licenciatura en Relaciones Internacionales en la Universidad George Mason. Su trayectoria ascendente en el servicio público lo atribuye a los planes de Dios.

“Soy una persona creyente y Dios me ha ido abriendo las puertas. No me he podido escapar de su plan”, señala. Morales trabajó en una campaña electoral en Arlington, Virginia, que le dio experiencia sobre el proceso político. Mientras realizaba estudios en la Universidad de Maryland, se mudó a Baltimore.

“La situación de los afroamericanos en esa ciudad me abrió los ojos a una comunidad que no ha sido prioridad para el gobierno. Hay muchísimos afroamericanos en extrema pobreza. Ahí me comencé a interesar por los demás, en el servicio público. Este país no vela por los derechos de todas las comunidades, mucho menos de los inmigrantes. La desigualdad en cualquier parte es desigualdad en todas partes, como dijo Martin Luther King”, sostuvo la legisladora.

Su consejo especialmente a las jóvenes inmigrantes latinas es que “no se olviden nunca de su historia, no se sientan avergonzadas de su origen”.

“En nuestra comunidad lo que no se cuenta es cuando una persona es indocumentada, cuando ha cruzado la frontera… hay tantas historias. Todo ese sacrificio se tiene que contar. Son las verdaderas heroínas y héroes de nuestra comunidad latina. Esas historias de inmigrantes, de sangre, sudor y lágrimas se tienen que contar”, indica con respecto al esfuerzo de muchos padres y madres de familia que arriesgan sus vidas para buscar un porvenir mejor para sus hijos en Estados Unidos. Cuando Morales visita las escuelas del diverso Condado de Montgomery, suele preguntar cuántos estudiantes hablan otro idioma en su casa, y por lo general las tres cuartas partes de los alumnos alzan la mano.

“Lo primero que diría es que no pierdan su idioma, su lengua materna, y que aprendan bien el inglés. Aprendan a leer críticamente, a interesarse en los temas, a poder hablar en público, a cuestionar. No crean todo lo que se les dice. Edúquense lo más que puedan porque el sacrificio de nuestros padres, o abuelos no debe ser en vano. Ellos no han podido seguir un sinnúmero de sueños en sus países, entonces todo ese sacrificio debe ser recompensado con el éxito de sus hijos”, reflexiona.

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