Aunque desde la carretera parece un castillo gótico en medio del bosque, aquella ostentosa construcción de mármol de torres doradas no es el castillo de Blanca Nieves ni una sucursal de Disneylandia. Su existencia tiene propósitos menos banales y más espirituales y simbólicos.

Así como los católicos tienen sus iglesias bañadas en pan de oro con murales de Miguel Ángel o lienzos de Caravaggio; y, los musulmanes sus exquisitos mosaicos de lapis lazuli en las mezquitas, los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tienen sus monumentales templos blancos levantados para honrar la vida y el mensaje que dejó ese hombre llamado Jesús hace más de 2.000 años.

Uno de esos templos se erige en la periferia de la ciudad de Washington, en el área de Kensington, en Maryland. Este lugar de culto, abierto en 1974, ya ha cumplido 44 años. Esa edad en tiempos arquitectónicos es una temprana juventud, aun así ha llegado su hora de renovación de sus sistemas mecánico, eléctrico y de su mobiliario y a esto será sometido durante los próximos dos años.

“Todo será mejorado y nos adaptaremos a la nueva normativa de iluminación. La buena noticia es que cuando hayamos terminado la esencia será la misma que concibieron los arquitectos e ingenieros de nuestro templo”, señaló Roger Hansen, arquitecto principal del proyecto de refacción.

Estas tareas de embellecimiento del templo, léase bien, no cerrarán las puertas a los visitantes de cualquier credo religioso que lleguen hasta allí para, por ejemplo, durante esta primavera apreciar sus coloridos jardines de tulipanes y azaleas y sus bien acicaladas áreas verdes. Las instalaciones adyacentes, como las cinco salas de cine con temática espiritual para niños y adultos seguirán funcionando a plenitud. Los trabajos de remodelación tampoco suspenderán el festival de luces de colores y los conciertos musicales que se extienden durante diciembre.

La idea que se tiene es que sus instalaciones solo son para los mormones, como mejor se conoce a los miembros de esta congregación, pero ellos hacen énfasis que, así como Jesús fue alcanzable para todo aquel que lo buscó, sus instalaciones también están abiertas para todos, con una excepción: el gran templo de mármol. Incluso para sus seguidores este recinto espiritual se abre solo para ocasiones muy especiales, tales como para celebrar un matrimonio, donde sus creyentes hacen votos que van más allá de promesa de “hasta que la muerte nos separe”.

Sin embargo, cuando el templo quede por dentro como nuevo en el 2020 esa salvedad quedará interrumpida por 30 días. Eso quiere decir que todos quienes tengan la curiosidad de saber cómo es por dentro esta catedral del mormonismo podrán visitarla por ese tiempo limitado. Una vez concluido ese período el templo, a cal y canto, volverá a cerrar sus puertas indefinidamente para quienes no son miembros de esta congregación.

“Aquí son todos bienvenidos (…) y tratamos a todos de la misma manera que lo hizo Jesús”, dijo Elder Kevin Calderwood, líder de la congregación para el territorio de Washington DC, Virginia y Maryland. Según él, la sede cuenta con 123.000 miembros y de ellos, un 25 por ciento son latinos. Calderwood tiene una explicación del por qué el mormonismo es atractivo para la comunidad inmigrante: “para los latinos la familia es lo primero y cuando nos casamos en nuestro templo lo hacemos para más allá de la muerte y eso les enseñamos a nuestros hijos. Esa fuerza espiritual seduce a los latinos”.



Cortesía Lily López

Lily y César López miembros de la iglesia del mormonismo durante la fiesta de luces que se realiza durante todo el mes de diciembre de cada año.

Precisamente, ese fue el llamado que escuchó Lucy López allá en Perú hace más de 30 años. “Ocurrió en 1983 cuando conocí a los misioneros y me enseñaron el evangelio. Pregunté a mi señor si ese era el camino correcto, la respuesta fue que sí. Después conocí a mi esposo, César López, me invitó al cine, le dije que mejor vamos al templo. Ahora él es miembro y líder de la capilla de Columbia Heights, que congrega a unos 250 miembros”.

Durante las tareas de remodelación, los fieles como la familia de López y de Brody Buhler, ya se han hecho a la idea que tendrán que viajar a los templos de Filadelfia o Manhattan, en Nueva York, para reforzar sus lazos espirituales. Pero las torres doradas que parecen flotar hacia el espacio seguirán allí con toda seguridad por otros 44 años más, haciendo las delicias de niños y adultos sobre castillos medievales y mundos encantados.


El Mormonismo en cifras

En el mundo. Existen 159 templos alrededor del planeta, hasta los que dan cita unos 16 millones de fieles, de ellos 6.7 millones están en Estados Unidos. Una de las congregaciones que crece con más fuerza está en Brasil.

En la región local. El templo está ubicado en 9900 Stoneybrook Drive, Kensington, Maryland y sirve a los devotos de Washington DC, Pennsylvania, Virginia, Virginia Occidental y Maryland. Para más información www.dctempleupdates.com

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