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Jóvenes afrolatinos promueven las artes, los negocios y la educación

Nacido en DC de padres dominicanos, Nelson Cruz sabía que era cien por ciento latino. Pero el color de su piel a veces no lo identificaba como tal sino con los afroamericanos.

“Muchas veces no sabía dónde encajar. Si con el grupo de hispanos (la mayoría de Centroamérica) o con los afroamericanos. Trataba de buscar donde me sentía más cómodo, pero no podía sentirme identificado ni con un grupo ni con el otro”, expresó Cruz, durante una conversación mantenida este mes con El Tiempo Latino.

De adulto aprendió que existía el término afrolatino.  “Me tomó bastante tiempo entender qué exactamente era ser afrolatino y si era algo a lo que me podía asociar”, expresó.

Cruz dice que el mismo dilema de identidad y raza lo viven muchos jóvenes hispanos afrodescendientes en la capital, una comunidad que ha sido “descuidada” pero que intenta empoderarse a través de grupos y movimientos como La Unión DC, que Cruz y otros jóvenes afrolatinos dirigen.

“La Unión DC es una organización sin fines de lucro, fundada hace tres años, dirigida por jóvenes para los jóvenes, cuya finalidad es que a través de las artes, negocios y educación podamos funcionar como mentores para la juventud y ayudarlos a que alcancen metas y se superen”, expresó Cruz.

La mayoría de los que lideran la organización son jóvenes afrolatinos, nacidos en Estados Unidos. El presidente del grupo es Hendres Kelly, cuyos padres son de Panamá y República Dominicana.

Proyecto afrolatino

El jueves 20 de septiembre, La Unión DC, junto con el Caucus Afrolatino de DC, la organización Good Projects y el auspicio de la Oficina de la Alcaldía para Asuntos Latinos (MOLA) presentaron un documental que pone de manifiesto la importancia de los hispanos afrodescendientes en la cultura de Washington, DC.

La producción “Afro-Latino: The Washington DC Experience Documentary”, explora la historia de tres hispanos de raza negra: Lexie Alleyne, una estudiante universitaria, nacida en Estados Unidos de padre panameño y madre dominicana; Rafael Cepeda, un trabajador social, nacido en Puerto Rico, quien fue traído por sus padres a Nueva York en 1946 cuando tenía 2 años; y Arturo Griffiths, activista y organizador de trabajadores, quien emigró desde Panamá hace más de 50 años.

Explorando la identidad

El documental empieza tratando el dilema de identidad que los afrolatinos enfrentan, especialmente los más jóvenes.

“Sabía que era latina pero también sabía que era negra. Sabía que no era una niña hispana blanca ni tampoco una afroamericana”, dice la estudiante universitaria Lexie Alleyne.

“No fue hasta que estuve en la secundaria cuando escuché a una mentora, que también era poeta, decir en uno de sus poemas ‘afrolatina’… entonces caí en cuenta que esa soy yo. Así es como me llaman”, dijo en el film. “Este no fue un término con el que yo crecí en en casa, más bien fui yo quien les enseñó el término a mis padres”, agregó.

Buscando el diálogo

“Nuestro propósito con el documental es educar a la gente y tratar de empezar una conversación sobre la historia de los latinos, que incluya a los afrodescendientes”, dijo Cruz. “Hay una historia rica sobre las contribuciones de los afrolatinos y sus logros que no ha sido explorada en los medios, y si se ha hecho, no ha sido a fondo”, agregó.

“La mayoría de inmigrantes latinos de DC vienen de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras) y de partes de Sudamérica, pero también estamos los afrolatinos, muchos con una trayectoria de décadas en el Distrito”, manifestó Cruz.

El documental es parte de un proyecto más grande para empoderar a la comunidad afrolatina de DC.

La idea nació durante una conversación entre Cruz, de La Unión DC y Manuel Méndez, presidente del Caucus Afrolatino de DC.

“Los hispanos afrodescendientes han estado presentes en la historia de Washington DC por décadas. Nuestras contribuciones y asimilación a la cultura de DC vienen desde generaciones y se expanden en la política, negocios, activismo y educación académica”, explicó Cruz.

La Unión DC

Fundada hace tres años, La Unión DC tuvo sus inicios como un grupo de danza, cuya música era una fusión del baile dominicano dembow, merengue y otros géneros. Atraían a jóvenes y empezaron a servir como mentores. “Yo crecí con mentores desde los 10 años y quería que los demás jóvenes tuvieran esa oportunidad”, dijo García, quien se graduó con honores de la Universidad de Ohio en Comunicaciones y Ciencias Políticas.

“Crecí en un hogar de bajos recursos económicos y con una madre soltera”, dijo. “Por lo que tener un mentor en mi vida fue clave”, añadió.

En La Unión DC se ofrece mentoría a los jóvenes de las minorías, que tengan entre los 13 y 24 años de edad, cuya pasión esté enfocada en las artes, negocios y educación. “En los tres años que estamos trabajando, hemos podido ver el desarrollo de los jóvenes. Varios de ellos se han graduado de secundaria, han recibido becas y han ido a la universidad”, expresó Cruz.

El grupo ha servido a cerca de 50 jóvenes pertenecientes en su mayoría al Distrito electoral 1 (Ward1) y el Distrito electoral 4 (Ward 4), donde se concentra un gran porcentaje de latinos.

“Lo que nos distingue es que la organización está dirigida por jóvenes que hemos crecido en el Distrito, vivimos en el Distrito y sabemos la problemática en el Distrito”, apuntó Cruz.

Para más información sobre la organización visita: www.launiondc.org, o busca La Union DC en Facebook y @launiondc en Twitter.

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