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El mal inicio de los Wizards agita el mar de rumores

En apenas diez días del penúltimo mes del año y segundo de la campaña 2018-2019 de la NBA, los Wizards de Washington coleccionaban una estadística nada alentadora. Luego de la jornada del 10 de noviembre, los capitalinos tenían marca de dos triunfos por nueve derrotas, firmando el peor arranque de campaña en los últimos siete años.

Para un conjunto acostumbrado en las últimas zafras a ver su nombre entre los clasificados a la postemporada, estos constantes tropiezos se traducían en el encendido de alarmas, sirenas que sonaban por todos lados en el Verizon Center y que invitaban a pensar que una de las grandes sorpresas del campeonato podía pasar por su ausencia en la fiesta de los playoffs.

No todo está dicho. Aún hay tiempo para remontar, como también para que la mala racha eclipse a otra organización, pero eso no dejará atrás la crisis actual, algo que tiene que convertirse, obligatoriamente, en materia de análisis para todos los involucrados en el entorno de los hechiceros.

Sin lesiones graves, sin problemas de vestuario ni irregularidades extradeportivas, los Wizards son, en teoría, un equipo digno de pelear por puestos no solo de clasificación, también son capaces de hacerlo a escalas importantes, como entre el cuarto y sexto puesto, para evitar a los grandes favoritos en primera ronda de postemporada y así extender su vida en la 2018-2019.

Pero el destino ha tenido otros planes, con constantes descalabros y más preguntas que respuestas en el entorno de los pupilos de Scott Brooks.

El futuro inmediato

Cuando este tipo de situaciones suceden, los rumores empiezan a esparcirse como el agua que es capaz de tomar cualquier forma para cumplir con su cometido. Pero cuando las noticias negativas son frecuentes, entonces se hacen fuertes y quedan grabadas por un tiempo en el inconsciente colectivo tanto de jugadores como fanáticos, desestabilizando la base de confianza creada en el pasado.

Visto lo que ha sucedido sería natural pensar que el trabajo de Brooks está en peligro. Como en toda organización deportiva, es natural que en casos como este el punto medio, el del dirigente, sea el sacrificado. Nadie va a prescindir de toda una plantilla de jugadores, pese a que son los que plasman la idea del entrenador, ni un gerente verá cortada su labor.

Pero lo que en redes sociales, foros e incluso según expertos en la materia puede verse, es que el centro de atención en la actual crisis que atraviesa Washington tiene nombre y apellido de estrella: John Wall.

La noticia tendría que ver con un bajón anímico que no parte del base sino de los cabecillas de la organización, quienes habrían bajado los brazos y dieron por terminada la campaña. Esto, en principio, no es de creer dada la etapa prematura en la que hoy en día transita la 2018-2019 de la principal liga de baloncesto del planeta.

Pero en caso de que así fuera, Wall sería el hombre apartado.

Verlo de esta forma llevaría a analizar su situación como la de una moneda de cambio capaz de usarse para traer con los hechiceros a elementos jóvenes y prometedores, algo cuya lectura estaría atado a la planificación de un nuevo proceso, un proyecto enfocado en el futuro, así que, de entrada, lo de los Wizards sería un claro mensaje para sus fanáticos: no esperan trascendencia ni luchas por el título a corto plazo.

La restructuración también estaría ligada a temas económicos. Wall es uno de los jugadores más completos de toda la liga, un base con la explosividad de pocos, capaz de atacar el aro como si de un hombre fuerte se tratara, con buen tiro medio y a larga distancia, pero además con una defensa que lo ha llevado a ser decisivo en el éxito de la franquicia.

De aquí a 2023, el piloto deberá ganar más de 185 millones de dólares con el uniforme de los capitalinos, una cifra más que merecida para un jugador de sus características; no obstante, los cuadros interesados en sumarlo a sus filas deberán comprometerse con una alta cantidad de dinero, así como la idea de hacerlo su jugador franquicia.

Con mucho por hacer, por mejorar y por aclarar, Washington es dueño de su destino. Si va creciendo conforme pasen las semanas, su récord contará con números positivos, sus fanáticos retomarán las viejas y grandes sensaciones, Brooks no tendrá por qué temer sobre su puesto y Wall, el hombre más importante sobre el tabloncillo, el que está supuesto a ver su camiseta en lo más alto del Verizon Center, no tendrá por qué imaginarse con otro uniforme.

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