Para la Major League Soccer (MLS), la competencia nunca será sencilla. En territorio estadounidense, país por excelencia de grandes espectáculos, el deporte no puede quedarse atrás. NBA, MLB, NFL y NHL son productos de talla mundial que parten desde lo que se hace en casa, convirtiéndose en la referencia de sus respectivas disciplinas y consolidando al país como epicentro de grandes eventos deportivos en el mundo entero.

Pero en el fútbol siempre se ha manejado la teoría de que existen otros lugares a dónde mirar.

No es descabellado ni reprochable. En la región se pueden venir rápidamente a la cabeza varios ejemplos, partiendo en orden geográfica y descendente por México, escenario que pasará a la historia en 2026 cuando junto a Estados Unidos y Canadá albergue la Copa del Mundo, pues será el único país en ser sede tres veces del prestigioso torneo. Más abajo la tradición es aún más arraigada, con Brasil como la mayor vitrina de títulos de Mundiales, con cinco, o Argentina, casa de algunos de los principales clubes del continente.

Ni hablar de Europa, donde la monarquía de este deporte se junta para año a año presentar lo mejor que hay en la actualidad; sin embargo, la ventaja que por años ha estado del lado de grandes potencias en el balompié no necesariamente son sinónimos de orden y a su vez cohesión en aspectos que no todos ven al momento de aplaudir el desarrollo de la disciplina, algo a lo que Estados Unidos sí logró apuntar y potenciar con éxito.

En el tope de la lista

La asociación Responsiball publicó su ya acostumbrada lista de ligas de fútbol más responsables en el área social, donde la MLS no solo protagoniza un importante salto de cuatro casillas, estos también llevaron al balompié norteamericano del quinto al primer lugar.

Para conocer y diferenciar a cada campeonato que conforma el conteo, la asociación se encarga de hacer mediciones en tres distintos aspectos: apoyo a la comunidad, cuidado al medio ambiente y gobernabilidad. A partir de ahí y según sus cifras, presenta desde hace ocho años al cierre de cada uno de estos un ranking con las 25 naciones que tienen los mejores números y que pueden ser consideradas ejemplares sobre el resto.

La MLS encabeza el trabajo hecho por estos profesionales gracias a su forma de ver el juego y cómo la comunidad puede formar parte en tiempo récord de ideas y filosofías deportivas que antes habría sido un arduo trabajo durante décadas para crear identidad entre los habitantes de cada región en la que los conjuntos hacen vida.

Cuando semana a semana los recuentos de cada jornada en el fútbol estadounidense se ven adornados por fotos de estadios repletos de fanáticos, el asombro de los seguidores extranjeros ya es un patrón común; en Norteamérica, país dueño de grandes resultados en otras disciplinas, encontró en uno de talla mundial como el fútbol otro sector a explotar de manera exitosa, no solo haciendo responsable a cada cuadro de tema de marketing, también tiene que ver con cómo se puede involucrar al seguidor para no dejar de apoyar a los suyos.

El comunicado de Responsiball que presenta la lista también cita un ejemplo de cómo la MLS logró adueñarse del puesto de honor: “Los Earthquakes (de San José) se asociaron con una compañía de autobuses para proporcionar viajes gratuitos para llegar al estadio. Estos autobuses están reemplazando una línea de transporte público descontinuada. Cada boleto de juego da acceso gratuito el día del partido, tomando este autobús directamente desde el centro hasta el estadio”.

Lo que para muchos representa una idea sencilla o tal vez inútil, en la MLS es ya un boleto al éxito.

“El mundo nunca ha enfrentado desafíos ecológicos más urgentes, biológica, económica y políticamente. Durante muchos años, la Major League Soccer, el máximo circuito del futbol estadounidense y una de las mejores organizaciones deportivas de América del Norte, ha reforzado constantemente su compromiso. El mundo necesita más liderazgo de sostenibilidad de todos los líderes empresariales”, destacó el mandamás de Sport and Sustainability International, Allen Hershkowitz.

Puede que la MLS no cuente con las luminarias que derrochan talento en Inglaterra, España o Italia, ni tampoco con esos nóveles que prometen ser la próxima camada de estrellas, esos que en Brasil y Argentina salen a relucir con frecuencia. Pero en Estados Unidos existe otra fuente de éxito, una en la que se apuesta a sus futbolistas, pero sobre todas las cosas, a que los elementos que rodean el desarrollo del deporte y que a veces tienen poco espacio en los medios se sientan como en casa y así se vinculen para siempre con el equipo de sus amores.