De 12 a 8. Ese último es el número de selecciones que quedaron convida en la Copa América Brasil 2019, campeonato que entra en una dura etapa de encuentros de eliminación directa al llegar a rondas de cuartos de final.
Algunos hicieron el trabajo de forma efectiva, otros tardaron en cruzr a la meta, mientras que unos pocos no supieron responder a sus responsabilidades.
En El Tempo Latino analizamos el cierre de la fase de grupos y la forma de cada protagonista para la próxima fase de la cita.
Verde: Uruguay
Cuando se habla de Uruguay se piensa inmediatamente en lo que generó su sistema desde hace ya casi un año. La primera gran presentación, el Mundial Sudráfrica 2010. En dicha cita, los dirigidos por Oscar Washington Tabárez resultaron ser la grata sorpresa del campeonato, alcanzando el cuarto puesto gracias a un juego que hoy en día sigue siendo la bandera del combinado charrúa.
Amparados bajo la destreza de sus delanteros estrellas pero sin dejar atrás su clara identidad de juego fuerte y de contacto, la celeste se apropió del fútbol suramericano, pasando a ser la referencia de la región. La coherencia de un proyecto sensato y posible sentó las bases de todo el fútbol en su país, un ejemplo que forma parte del ADN nacional desde las categorías menores hasta el equipo grande.
Pero todo tiene fecha de vencimiento.
Cuando Uruguay no logró igualar ni mejorar la actuación de Sudáfrica 2010 en Brasil 2014 ni Rusia 2018, se pensó que todo había acabado; no obstante, la idea de Tabárez trascenderá cuando él ya no esté en el cargo.
En Brasil 2019, las piezas que conforman el grupo de trabajo se han comportado a la altura del reto sin mayores altibajos. Triunfos ante Ecuador y Chile lo demuestran, abriéndose espacio como una de las favoritas a alzar el título.
Mención especial: Alexis Sánchez. El atacante chileno parece ser otro cuando juega por su país. Ese deseo, ambición y plus que se le pide a todo atleta cuando representa a su nación es todo lo que concentra el austral cuando se pone la camiseta de la Roja, especialmente en esta cita, en la que se ha coronado en par de oportunidades. Para Sánchez la sensación es aún más positiva, sobre todo en el plano personal, pues busca dejar atrás los fantasmas del fracaso que ha supuesto su andar con el Manchester United inglés. En caso de mantener el nivel, los Red Devils podrían hacer un buen negocio por él, pero en caso de mantenerlo en sus filas, contarán con su mejor versión y eso le brindará continuidad. Ganar-ganar.
Amarillo: Los invitados
Mientras la Copa América tomaba forma, se mencionó el nombre de dos selecciones que completarían los grupos, dos países muy lejanos que nada tienen que ver con nuestras costumbres y que dieron forma a incontables debates sobre qué podía suceder si alguna se coronaba.
Japón y Catar obtuvieron esa invitación de forma lógica por los compromisos del resto de las selecciones de América; pese a que el nombre del torneo parece abarcar cada rincón del continente, lo cierto es que el origen de todo envuelve a la Conmebol, de ahí que se trate de las naciones suramericanas. En ocasiones, y desde 1993, año en el que comenzaron a invitar a par de países para completar los tres grupos, es México el que se asoma para ser uno de esos dos que adornan el resto de las zonas; sin embargo, el combinado azteca, así como el resto de las selecciones Concacaf, tenían en su agenda para este año la Copa Oro.
A partir de ahí comenzó la búsqueda de dos países con la necesidad de prepararse para encarar sus eliminatorias con una experiencia de altura y los asiáticos respondieron a esto de la mejor manera posible.
Aunque ninguna de las dos logró avanzar a cuartos de final, sus presentaciones no fueron despreciables; todo lo contrario, en el entorno de cada cuadro la meta era sencilla, conformar grupos de trabajo y mostrar variantes ante lo que es más importante para ellos, las eliminatorias.
Mientras Catar tiene el boleto al Mundial de 2022 por ser el país sede, Japón no debería tener problemas para instalarse en la fase de grupos dominando su recorrido hasta el prestigioso evento.
Mención especial: Los ojeadores. La timidez sobre los rumores que giran en torno a las principales figuras que están viendo acción en el evento hace mucho ruido. Antes de subir el telón, se apuntó a tres elementos como los que podían llamar la atención por encima del universo de competidores por su tentativo cambio de aires: Neymar, James Rodríguez y Alexis Sánchez. El primero, fuera por lesión. El segundo, en la órbita, aunque nada concreto, del Nápoli. El tercero, con un excelente accionar, aunque su nombre no está en la lista de futuros transferibles. Más allá de estos, el mercado en Europa ha sido tibio, lo que deja casi a un lado las opciones de ver a las gerencias hacer los movimientos lo más rápido posible. Las adquisiciones parece que tardarán.
Rojo: Perú
Trascender no exime de críticas bien fundamentadas. Este es el caso de Perú. El cuadro inca acostumbró a propios y extraños a dar excelentes presentaciones en torneos cortos, incluso a ir más allá, con una sufrida pero celebrada clasificación al Mundial de Rusia, donde demostraron que tienen elementos para hacer las cosas bien por largo rato.
A esta actividad positiva se suma la mentalidad y adaptación de su entrenador, Ricardo Gareca, quien al conseguir el boleto a la Copa del Mundo se cotizó como uno de los directores técnicos más importantes del continente.
Todo parecía ser positivo para ellos; sin embargo, dejó más dudas que respuestas en su duelo frente a Brasil por la última jornada del grupo A. Sin importar que el resultado fuera abultado (5-0), las formas condenaron por completo a los incas, quienes llegaron al último día de la primera etapa del torneo dependiendo de otros para poder meterse en cuartos.
Los grandes resultados derivan en grandes responsabilidades y el combinado deberá apelar a ese orden y espíritu de lucha que en el pasado reciente los convirtió en un cuadro a temer si es que quieren decir presente en las semifinales.
Mención especial: La prensa. Hay una línea muy delgada entre el que opina con base y el que lo hace con otra intención y lamentablemente en el caso de la Copa América, algunos profesionales de la prensa han pecado al buscar protagonismo cuando el que realmente llama la atención es el deportista. Uno de los casos más deplorables lo vivió un periodista peruano, quien increpó al seleccionador del combinado inca, Ricardo Gareca, tras la estrepitosa caída ante Brasil por fase de grupos. En la rueda de prensa, en lugar de hacer una pregunta, criticó airadamente el planteamiento del entrenador, dejando a un lado sus responsabilidades al frente de un medio y siendo un mero fanático en un lugar para profesionales.