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En China, la lengua original del baloncesto fue el español

Cuando se sortearon los grupos para el Mundial de baloncesto 2019, las apuestas de los fanáticos se concentraron en algunas selecciones cuya preparación sorprendió gratamente en la disciplina. Cuadros como Serbia, Australia y Francia parecían encaminados a dejarse encantar por el trofeo de campeón, en una lucha donde la todopoderosa selección de Estados Unidos, como en cada cita del baloncesto, era indescartable.

Pero España y Argentina tomaron un viaje en el tiempo para reencontrarse con su mejor versión, aquella que las hizo brillar la pasada década tanto en copas del mundo como en Juegos Olímpicos. Una vez de vuelta a la identidad de otrora, los resultados llegaron de la mejor manera posible y a su vez la trascendencia necesaria para instalarse en la etapa deseada.

La gran final del evento juntó a los dos países mencionados, en una definición poco probable pese al peso histórico de sus camisetas, y donde los europeos se llevaron la mejor parte al imponerse con score de 95-75 a los suramericanos y así alzar su segundo título del mundo, en el renacer de una escuadra prometedora.

Los viejos recuerdos

Asia le sienta bien al baloncesto de España. Con su segundo mundial obtenido el 15 de septiembre en territorio chino, el primero también los vio celebrar en el mencionado continente. Fue en 2006 cuando los ibéricos resultaron coronados en Japón, donde doblegaron en la final a su similar de Grecia con pizarra de 70-47.

Tanto en aquella como en esta reciente final, la distancia entre el campeón y el finalista fue lo suficientemente marcada como para hacer del encuentro por el título un trámite al ojo de muchos fanáticos, actos que no restan mérito a las víctimas de dichos encuentros.

Dos nombres sobreviven del primer Mundial obtenido: Marc Gasol y Rudy Fernández.

El resto de la escuadra se compone de piezas de alta talla en ligas europeas y la NBA, con una mención especial a Ricky Rubio, base titular de la escuadra ibérica y figura en la principal competencia del planeta con los Grizzlies de Memphis. Su categoría con su país es innegable, algo que se le pide con más frecuencia en territorio norteamericano; no obstante, lo que dejó en China será lo suficientemente buen para levantar el ánimo de cara a la campaña 2019-2020 de Norteamérica.

Año soñado

Pero si una figura de la plantilla campeona vale la pena destacar es el menor de los hermanos Gasol. 2019 será, sin lugar a dudas, su año más prolífico de su carrera. Lo alcanzado en Asia no fue lo único que celebró en el almanaque, meses atrás, sostuvo el trofeo Larry O’Brien como campeón de la NBA con el uniforme de los Raptors de Toronto.

El interno se lució en etapas importantes del Mundial, especialmente en las semifinales contra Australia, donde comandó a su equipo a ganar luego de una doble prórroga. El despertar del gigante llegó cuando su selección más lo necesitaba, pues luego de sumar apenas cuatro unidades en la primera mitad, destacó con 29 en la segunda para darle a los suyos el boleto al juego por el título.

Con los canadienses tampoco desentonó, pues logró aparecer entre el talento impuesto por los últimos años desde Golden State para imponerse en el desempeño de los Raptors y así acompañar a la franquicia prehistórica a su primera corona en la NBA.

Equipo incansable

Del otro lado, el lamento de Argentina no se logró esconder; sin embargo, la historia de amor del combinado albiceleste con el baloncesto encontró en 2019 una importantísima historia que ni los más optimistas seguidores de la selección suramericana lograrían descifrar.

En ese capítulo escrito en el presente año, Luis Scola fue el protagonista.

Con 39 años de edad, el centro con experiencia en la NBA brindó a su gente uno de los mejores paseos en torneos de este tipo, sobre todo cuando la puerta de salida de la disciplina está cada vez más cerca.

Sus piernas no eran tan veloces como antes, su salto no era tan alto. Pero su veteranía, inteligencia en el juego y, especialmente, su valentía para afrontar cada reto lo convirtieron en un superhéroe no solo para los fanáticos de la selección argentina, no existió otro elemento de la cita que llamara tanto la atención en este aspecto como él.

Su generosidad con el baloncesto se vio reflejada con la mención en el All Star de la Copa del Mundo, donde además de Rubio y Gasol aparecieron el francés Evan Fournier y el serbio Bogdan Bogdanovic.

El próximo reto de Scola, en caso de no abrazar el retiro, será su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio a llevarse a cabo el próximo año.


La derrota inesperada

Estados Unidos quedó en deuda con el baloncesto. Puede que la afirmación suene injusta, pero en el entorno del conjunto de las barras y las estrellas no hay aplausos si no se alza el trofeo de campeón. En el país de la mejor liga de baloncesto del planeta, cuna de incansables estrellas y piezas que año a año alimentaron su selección nacional, lo que sucedió en China fue para el olvido.

El séptimo puesto se tradujo en la peor actuación de los norteamericanos en Mundiales, algo que pesa en la figura de Gregg Popovich, entrenador y también mandamás de los Spurs de San Antonio. Pensar que un tipo de su éxito y características llevara al grupo a tal escalón era impensado. Pero el destino tiene sus propios planes y en el caso del director técnico ese era el suyo.

Parte de sus tropiezos pasaron por las constantes irregularidades al momento de conformar una plantilla competitiva. Mientras Estados Unidos produzca basquetbolistas, siempre será favorita para titularse.

Pero mientras muchas de las estrellas de la NBA se desprendían del campamento para entrenarse de cara al Mundial, Popovich se veía en la obligación de empezar desde cero su planificación. Este tipo de irregularidades suelen suceder con frecuencia en Copas del Mundo, pues existe una filosofía un tanto diferente al del resto de otros países y donde se pondera a los Juegos Olímpicos por encima de los Mundiales.

Pensando en el futuro

Mientras unos sorprendían y otros decepcionaban, algunos países dejaban en alto su bandera para que el manifiesto se escuchara fuerte: Serbia, Australia y Francia no desentonaron y lucieron tanto como en sus encuentros preparativos, por lo que son cuadros a temer de cara a futuro.

Rodeados de elementos con categoría NBA, las mencionadas naciones dejaron un grato sabor de boca y proporcionaron ideas suficientes para que en Estados Unidos puedan sumar a sus filas a aquellas piezas que se encuentran libres o simplemente buscan salir de otras ligas para enfocarse en la principal competencia del planeta.

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