Conseguir una beca en Estados Unidos es complicado, pero cuando se consigue realmente hace la diferencia. Miguel Turcios a sus 20 años ya hace la distinción, pues no será una estadística más de esos jóvenes latinos que terminan haciendo lo que sea para sobrevivir. Él será un cardiólogo.
A los 15 años, además de estudiar, se puso trabajar seis días a la semana y a veces de domingo a domingo, cuidando ancianos, en la construcción junto a su padre Encarnación Turcios y también como mesero. Cualquier ruta, sea rumbo al colegio o al trabajo, casi siempre lo obligaban a pasar en frente del campus de la Universidad de Maryland y un anhelo inundaba sus pensamientos: “cómo me gustaría entrar a estudiar aquí, pero no es posible, no debo sacrificar mucho a mi familia”.
Nacido en Estados Unidos, para este hijo de inmigrantes de El Salvador procedente de un hogar modesto todas las quinielas parecían estar en su contra, menos dos: era un excelente estudiante y persistente. “Nunca fui un niño al que tenían que decirle ‘tienes que hacer las tareas’. Trataba de mejorar porque muchos latinos cuando vienen van directo a la construcción, un trabajo muy duro. Yo quería algo más para ayudar a mis padres porque los quiero”.

GRADUACIÓN. Miguel Turcios (izq.) junto a su padre Encarnación Turcios, madre Doris, hermana Jennifer y hermano Cristian.
A la hora de aplicar para un alma máter, optó por aquella que desde la carretera le parecía inalcanzable: la Universidad de Maryland. Necesitaba la recomendación de un consejero de ese centro de estudios. No sabía quien era y se sentó a esperar, las horas pasaban pero él no se dio por vencido. Además de las calificaciones su capacidad de aguante le merecieron el ingreso. “Por tu paciencia te voy a dar la oportunidad y me voy a asegurar que ganes una beca, por tu carácter y actitud”, fueron las palabras de la persona que le facilitó cumplir este sueño. Aunque él cree que Dios también hizo su parte.
Beca para triunfar
Logró la beca completa del Iniciative Awards Program (IAP) de la Universidad de Maryland, tras un proceso largo. “El objetivo de quienes trabajan en el IAP –según Jacqueline Lee, directora del programa, quien respondió a un cuestionario de El Tiempo Latino por correo electrónico— es encontrar lo mejor del talento, las capacidades y el deseo de mejorar de los jóvenes seleccionados para, gracias a esta oportunidad, lograr un cambio de vida”. Son 152 estudiantes los que hasta ahora han sido beneficiarios de la asistencia económica de este programa.
Turcios está en su tercer año de medicina, algo que siempre quiso estudiar y que se volvió una elección innegociable con la noticia de que su madre, Doris, tenía cáncer, enfermedad de la se recuperó. “Mi principal razón es que quiero ayudar a la gente como mi mamá y mi abuelita que murió de cáncer. Quiero atender a los pacientes con humildad y cariño, porque sé lo duro que es sufrir por una enfermedad”.
La selección de los ganadores para una beca del IAP, según Lee, se hace sin diferencia de raza. Si los estudiantes de origen latino aplican para la Solicitud Gratuita de Ayuda Federal (FAFSA, por sus siglas en inglés) tienen las mismas oportunidades que el resto. Cada año, Iniciative Awards Program organiza un desayuno con los consejeros universitarios del condado de Prince George y Baltimore para informarles sobre la nueva temporada de selección. “Contamos con ellos para difundir nuestro proyecto. Cada octubre, además reunimos tantos bachilleres como sea posible y trabajamos en conjunto con la oficina de alumnos que aún no se gradúan para asegurarnos que se incluya información sobre el IAP”.

BECA. Miguel Turcios (izq.) junto a Karim Kambo. Los dos reciben soporte del IAP para continuar con sus estudios universitarios.
Una vez que termine sus estudios de medicina general, Turcios continuará su especialización en cardiología. Quiere hacerlo en John Hopkins University, donde hizo unas prácticas trabajando con niños. Ya conoce a las personas y las organizaciones que auspiciarán sus avances en pos de esa meta. “Quiero estudiar cardiología porque por el corazón pasa todo y quiero ser un doctor que cuidará a sus pacientes, si son latinos les quiero hablar en español y que vean que practico lo que predico”.
Este joven es un buen deportista, que se llena de felicidad solo con la idea de volver a casa en Hyattsville, después de cada semestre, a comer unas pupusas y tacos de lengua, mejor si es mirando un partido de fútbol del Barcelona junto a sus amigos, su hermana Jennifer (24) y su hermano Cristian (12). En enero irá, por tres semanas, junto al resto de estudiantes de su curso, a Buenos Aires a entender mejor sobre los derechos humanos en ese país.
GUÍA PARA JÓVENES LATINOS
Compromiso. Antes de aplicar para una beca en el IAP, los estudiantes deben saber que no solo se trata de un “scholarship”, sino que lleva implícito un compromiso: trabajar junto con el IAP para establecer estrechas relaciones con la comunidad y la universidad y como tal deben estar listos para trabajar en ese objetivo.
Entrevista. Las aplicaciones, el ensayo y las recomendaciones deben estar muy bien escritas y las preguntas bien respondidas. Previamente deben practicar la entrevista con un consejero, profesor o con sus padres para afianzar sus respuesta, puesto que el interrogatorio con el personal del IAP serán parte del proceso de selección.
Información. Para más información ingrese a la página web: www.umincentiveawards.umd.edu. También pueden hablar con un consejero o llamar a la oficina. Esa información está en Internet.