La Oficina de Asuntos Latinos de la Alcaldía (MOLA, por sus siglas en inglés) no quiere perder un minuto en el intento de llegar a más latinos con su mensaje sobre la importancia del Censo. El viernes pasado el turno fue para los estudiantes del campus Sonia Gutiérrez, parte del complejo educativo de la escuela chárter internacional Carlos Rosario.

Hasta allí llegaron Ingrid Gutiérrez y Alexis Valdovinos, quienes son parte del equipo de alcance comunitario de MOLA. Como si de una brigada de mercadeo se tratara, los dos sincronizaron tan bien su mensaje que al Censo lo “vendieron” como un producto de primera necesidad indispensable. A unos 250 estudiantes que se dieron cita en el comedor les encantó la forma cómo les llegó el anuncio y disiparon sus dudas.

A todos les quedó claro que sus respuestas no serán compartidas ni con el Servicio de Rentas Internas (IRS) ni con Inmigración (ICE), ni con nadie. También aprendieron que la pregunta de la ciudadanía no está incluida y que el Censo es la razón por la que la Clínica del Pueblo, Caridades Católicas, Mary’s Center o Withman-Walker reciben los fondos para que puedan brindar servicios de atención de la salud a bajo costo.



Olga Imbaquingo

INFORMACIÓN. Tras la charla del equipo de MOLA, decenas de estudiantes se acercaron hasta la mesa informativa a preguntar sobre el Censo / Olga Imbaquingo

“Cuando ve una cámara de vigilancia o un policía que cuidan de su seguridad eso es posible gracias al Censo. Cuando quiere más entrenamiento en culinaria en su escuela, más aulas de clases para enfermería, para inglés o el GED, eso se consigue con el Censo. Más recursos para Medicare y más becas para que continúen sus estudios solo son logros posibles con el Censo”. Esas fueron varias razones atadas al diario vivir de los estudiantes que Valdovinos les recordó para que se hagan una idea de la importancia de esta gran encuesta demográfica que se hace cada 10 años.

Por un momento también les pidió pensar en el metro, en los buses y en el transporte escolar en que envían a sus hijos a las escuelas que también son servicios que están determinados por los resultados del Censo. “El 16 de marzo les llegará la primera tarjeta de invitación en su idioma. Si no han llenado el formulario les llegarán tres recordatorios más. La cuarta opción será golpearles la puerta, por favor respondan al Censo antes si no quieren que alguien llegue al umbral de su casa”, dijo Valdovinos. Luego, con una broma, hizo énfasis en la importancia de incluir a todos los miembros de una unidad en el conteo: “Una sola persona puede llenar por todos, pero cuenten incluso a ese que les cae mal y vive casa, porque para el Censo todos cuentan”.

Motivados por la información

Al final de su charla les preguntó: “Ahora díganme, ¿Cuántos de ustedes llenarán el Censo?”. Todos al unísono levantaron su mano, convencidos de que si no lo hacen, el centro educativo donde estudian sin costo podría recibir menos recursos si no responden a la encuesta por internet, por teléfono o en papel.

“No pensaba participar en el Censo, porque no entendía muy bien de qué se trata. Ahora sí lo haré, quiero que a la Clínica del Pueblo le den más presupuesto, porque allá llevo a mis niños cuando se enferman”, dijo la estudiante Alba Hernández. “Me gustó cómo explicó el muchacho, así uno entiende bien que ya no estará la pregunta [de la ciudadanía] del presidente [Trump]”.



Olga Imbaquingo

INVITACIÓN. Una tarjeta parecida a esta le llegará a partir del 16 de marzo a su hogar invitándolo a llenar el Censo/Olga Imbaquingo

Otra joven estudiante de inglés que también se fue convencida de las bondades de censarse fue Montserrat Calderón. “Estuvo muy buena la presentación. Ni siquiera sabía que había el Censo, pero ya se me acabaron las dudas. Tenemos sueños de mejorar y parece que el Censo nos puede ayudar. Aprendí que para que lleguen fondos a la ciudad depende de nosotros también. A veces el no tener papeles nos hace tener miedo, pero hay que perderlo, porque también pagamos impuestos”.

Para Manuche Gonçalves, el Censo era una noticia de la que ella no estaba enterada. “Ahora que lo sé les diré a todos los que conozco que no tenemos otra elección que participar más si es para el beneficio de las escuelas, las clínicas comunitarias y el transporte que utilizamos a diario”. Olga Carías y Yesenia Rodas sí sabían que el Censo está por llegar. La primera le dirá a su hija que le ayude a responder: “El año pasado me hice ciudadana y quiero participar en todo”; por su parte Rodas convencerá a sus padres, hermanos y otros familiares “que si no nos contamos vamos a perder”.

Así fue como en la mañana del 31 de enero quedó retumbando en la mente de estos estudiantes la importancia de que esos tres billones de dólares, que Washington DC recibió en fondos federales en los pasados 10 años, gracias al Censo, es imperativo que se sigan entregando. Si para ello depende de responder a 10 preguntas, ellos lo harán.