Ya viene el Censo. Conforme pasan las horas para la mayor encuesta demográfica nacional, maestros, organizadores comunitarios, sindicalistas y servidores públicos se ponen manos a la obra para hacer posible el conteo de las personas que viven en Estados Unidos.

La Federación Nacional de Profesores (AFT, por sus siglas en inglés) y la National Association of Latino Elected and Appointed Officials (NALEO) se aliaron para, durante una tarde completa, informar, instruir y conseguir ideas sobre cómo lograr que absolutamente todos los miembros de nuestra comunidad sean contados.

De aquel encuentro salieron varias recomendaciones. Una de ellas fue que hay que usar los buenos oficios de los profesores de las escuelas, los sacerdotes y pastores, doctores y enfermeras para ganar la confianza de la población inmigrante. Abrir las puertas de las iglesias, las bibliotecas, escuelas y centros comunitarios para que guíen a la hora de llenar las preguntas del Censo, ya sea por internet, por teléfono o en el formulario de papel.



Olga Imbaquingo

LIBRO. Habrá un libro para niños sobre la importancia del Censo. Se imprimirán unos 15 mil ejemplares en español.

Juliana Cabrales, representante de NALEO, insistió que se difunda que en el Censo no constará la pregunta sobre la ciudadanía y que las respuestas son confidenciales. En contrapartida, los asistentes latinos expresaron su temor de que el miedo que el presidente Donald Trump ha inoculado entre la comunidad inmigrante hace temer que las estadísticas demográficas no serán tan reales. Quedó demostrado que las dificultades para censar van más allá de los latinos. Sea en Pensilvania, Luisiana o Texas, la pobreza, sin importar la raza, está resultando ser una gran muralla para el Censo.

“No hay Censo perfecto”

La verdad sea dicha: “No hay Censo perfecto, las comunidades nunca han sido bien contadas, esto afecta más a los pobres, a los inmigrantes, los indígenas, los negros, a los niños muy pequeños, a quienes no hablan inglés, a quienes viven en cuartos adosados, en el sótano, en el garaje o duermen en un sofá”, dijo Cabrales. Ella confía en el trabajo de las innumerables organizaciones de base, entregadas a lograr que la mayoría no se queda fuera del Censo; y, en el esfuerzo que están haciendo los medios comunicación en español para disipar entre los latinos los temores creados por Trump.

“Dejando la política a un lado aquí lo que hay que conseguir es un verdadero compromiso a nivel local. Para eso estamos haciendo estos encuentros en todo país, porque si no logramos esa entrega y adhesión de base en nuestras comunidades, corremos el riesgo de fallar”, fue la advertencia de Randi Weingarten, presidenta de la AFT. “Nuestro trabajo como Asociación Nacional de Profesores es lograr que todos sean contados, dejarle saber a la gente que es respetada y valorada.

Ella dejó planteada una pregunta a todos los asistentes: “¿Además de estar informándose, qué van hacer cuando salgan de aquí?, creo que la clave es ir a las comunidades y lograr la confianza y conexión”, fue su sugerencia. Weingarten le dijo a El Tiempo Latino que “ahora mismo la estrategia del magisterio es abrir las escuelas y las bibliotecas para entrenar y preparar a los padres de familia inmigrantes para que superen el miedo y llenen el Censo”.

Difíciles de contar

Hay grupos difíciles de contar, uno de ellos es el conformado por los jornaleros. Carlos Castillo, presidente de Trabajadores Unidos de Washington DC, contó que ni siquiera existen cifras exactas de cuántos jornaleros latinos hay en el área metropolitana y a ellos “honestamente no les importa el Censo, saben que los dueños de casa donde rentan una habitación no los van a contar”. Castillo lleva la cuenta de unos 100 en DC. El otro problema es que “hay muchos que no saben leer ni escribir”, dijo.

La misma aprensión y miedo a participar en el Censo constatan Pedro Clavijo, secretario de la Unión de Albañiles y Oficios Afines de la Local 1 del área metropolitana; y Edmundo Osorio, educador de la Asociación Internacional de Maquinistas. Ellos asistieron a esta cita informativa para ver qué más pueden hacer para perfeccionar su mensaje sobre el Censo entre las familias de los trabajadores latinos. “Hemos descubierto que lo importante es ganarse la confianza, una vez que conseguimos que nos crean notamos un cambio y el deseo de hacerse contar”, dijo Osorio.

Para Clavijo, las iglesias, las canchas de fútbol, los mercaditos donde se concentran los latinos y los lugares de trabajo son ideales para promover la importancia del Censo. Sin embargo, creen que falta mucho por hacer y el Censo lo que menos tiene a su favor es tiempo.

POR FAVOR NO OLVIDE

Empleo. La Oficina del Censo contratará temporalmente a personas para cubrir la alta demanda de trabajos que se necesitarán para esta monumental encuesta nacional. Para más información llame 1 (855) 562-2020.

Opciones. Puede responder al Censo por internet. Pronto le llegará a su domicilio una tarjeta con las explicaciones de cómo hacerlo. También puede hacerlo por teléfono, a partir del 16 de marzo, para español llame al 844-468-2020. A quienes no se han censado hasta mediados de abril les llegará el formulario de papel para llenarlo.

Encuestador. Si no responde al Censo, un encuestador acudirá un máximo de seis veces a su casa a tratar de lograr que responda a las preguntas o a la pregunta que se le olvidó contestar. En julio el Censo habrá terminado.

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