
JOSUE FUENTES
PAZ. El padre Eugenio Hoyos durante la homilía del domingo 31 de mayo en la iglesia Saint James de Falls Church, VA. | FOTO: CORT. JOSUE FUENTES
Los feligreses llegaban a la puerta de la iglesia Saint James en Falls Church, Virginia, con su mascarilla puesta. Al instante un grupo de servidores les medía la temperatura, luego se limpiaban las manos con jabón gel desinfectante y esperaban ser ubicados en los espacios separados para mantener el distanciamiento social.
En un fin de semana convulsionado por las protestas contra la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco en Minnesota, centenares de feligreses en el área metropolitana de Washington regresaron a los templos de Virginia después de tres meses. Lo hicieron el domingo 31 de mayo y se espera que este domingo 7 de junio también lo hagan quienes viven en Maryland y el Distrito de Columbia.
“Tomamos todas las medidas necesarias, siguiendo los protocolos establecidos”, expresó el padre Eugenio Hoyos, director del Apostolado Hispano de la Diócesis de Arlington, que agrupa a más de 170 iglesias en nuestra área.
El Norte de Virginia relajó sus medidas de restricción el viernes 29 de mayo al ingresar a la Fase 1 de reapertura que incluyó también a las iglesias. Maryland y el Distrito de Columbia suavizaron sus medidas el lunes 1 de junio.
El presidente Donald Trump había lanzado una advertencia a los gobernadores para que permitieran la reapertura de los templos en plena pandemia del COVID-19, al considerarlos “esenciales” para la salud espiritual, pese a que las recomendaciones originales de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) habían dicho que se tendría que esperar al menos una fase más.
La acción fue aplaudida por unos y criticada por otros. “Estamos contentos de poder reunirnos en nuestra iglesia. Era ilógico que se le permitiera reabrir a las licorerías y hasta centros de aborto y que se nos negara practicar nuestra fe en los templos”, dijo a El Tiempo Latino el pastor Carlos Peñaloza, de la iglesia Ekklesia en Reston, Virginia.
Por su parte la concejal del condado Prince George’s, en Maryland, Deni Taveras —quien ha perdido cuatro familiares a causa del COVID-19—lamentó la reapertura de la actividad en las ciudades.
“A mí me parece insensato que reabramos. Estamos en medio de una pandemia que no podemos controlar, con un índice de contagios elevado, en donde los hispanos están viéndose impactados grandemente”, señaló.
En Maryland, hasta el viernes 5 de junio se había reportado 54 mil 770 casos y 2 mil 702 muertes.
El 30% de los casos correspondían a Prince George’s, que reportó 16 mil 169 infecciones y más de 563 muertes.
“Por ese número tan alto de infecciones es que impulsamos a que no se reabran las iglesias por completo”, dijo Taveras.
Solo 10 personas
Mientras que en todo Maryland se permite que los templos puedan abrir con un 50 % de su capacidad, en Prince George’s solo darán permiso para que se reúnan —en esta primera fase— un máximo de 10 personas.
Montgomery reabrirá, pero solo las áreas al aire libre. No está permitido reunirse dentro de los edificios.
“Hay iglesias que están haciendo las misas en los estacionamientos”, dijo Taveras.
Sin coro o con banda
En la Iglesia Saint James el padre Hoyos dijo que la misa fue solemne: sin música, ni coro.
“Queremos tomar las precauciones necesarias”, dijo el religioso.
En cambio, la Iglesia Ekklesia contó con su grupo musical. “Estaban con máscaras todo el tiempo y guardando su distancia”, indicó el reverendo Peñaloza.
Los CDC habían trabajado en un documento de recomendaciones para orientar sobre la manera cómo reabrir las iglesias. En una versión original, la agencia señaló que no era recomendable la práctica del coro, ni de grupos musicales, dado que al cantar las personas emiten las gotículas, que son un agente de contagio del coronavirus.
La Casa Blanca pidió a los CDC cambiar los requerimientos, por lo que la agencia eliminó esta prohibición, entre otras.
Protocolo
La Saint James es una “mega church” que cuenta con una capacidad de mil personas. El domingo asistieron 400 feligreses. “También abrimos el gimnasio y demarcamos los espacios para asignar asientos para familias enteras y otros para personas que llegaban solas”, dijo el padre Hoyos.
Si bien el gobierno establece los parámetros para la reapertura, las iglesias son autónomas y crean sus propias regulaciones.
La iglesia ha creado un sistema para permitir la asistencia limitada de personas, a través de un registro y sorteo:
-Primero deben llamar a un número de registro.
-Tienen que calificar.
-“No deben tener síntomas del COVID. Tampoco deben ser mayores de 65 años”, dijo Hoyos.
-Una vez hayan calificado, sus nombres ingresan a una base de datos y se realiza un sorteo.
-“Las personas que salen en el sorteo son notificadas para poder asistir”, expresó el padre.
-Al llegar a la iglesia, los feligreses deben portar mascarillas y guantes. A todos se les chequea la temperatura.
-La misa se realiza en menos tiempo. Usualmente tomaba más de una hora. Ahora, se ha acortado a 40 minutos.
-Al terminar, salen en orden, fila por fila y directo a sus autos.
La iglesia Ekklesia cumple con protocolos parecidos. “Nosotros tenemos una capacidad para 750 miembros. El primer día de reapertura tuvimos 150 personas”, dijo Peñaloza. “Creemos que vendrán un poco más de personas”, agregó.
En las últimas tres semanas, el pastor ha estado preparando el templo para recibir a sus feligreses y hacer cumplir el distanciamiento social.
“Estoy muy contento con nuestros hermanos porque han estado respetando las reglas y participado en unidad”, dijo Peñaloza.
Algunas no reabren
Para el pastor Kerim Meoño, de la iglesia Comunidad Cristiana Renacer en Falls Church, Virginia y el padre Alex Díaz, de la iglesia Nuestra Señora de Los Ángeles en Woodbridge, VA todavía no es el tiempo de reabrir.
“No estamos apurados para reabrir el edificio, pero sí para abrir nuestras bocas y adorar al Señor”, dijo Meoño.
“Hay que hacer una evaluación de la reapertura”, afirmó el padre Alex. “No sabemos si entre las personas que están en la iglesia hay quienes son asintomáticos y puedan estar contagiando. Por lo que debemos cuidar a la grey”, expresó el sacerdote.
Aún prevalece el distanciamiento
Pese a la reapertura de las iglesias y comercio, hay cosas que no han cambiado y que aún se requieren como máscaras en espacios comunes y en el transporte público. Virginia exige que se usen máscaras en espacios públicos interiores a partir del viernesy las reuniones públicas siguen siendo limitadas a menos de 10 personas.