Tomás Guevara
BELLEZA. Eva Sejas, propietaria del Salón Cassiel, cortándole el cabello a una clienta. | FOTO: Tomás Guevara – ETL
EMOCIONADA. Delmy Canales, quien trabaja en Atlacatl, dijo estar emocionada y agradecida con los clientes. | FOTO: Tomás Guevara – ETL
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ENERGÍA. Richard Flores, aseguró que este regreso a la actividad es como empezar de nuevo, pero con mucha energía y ya conociendo cuáles son las formas más eficaces para protegerse del COVID-19. | FOTO: Tomás Guevara – ETL

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ENTUSIASMO. El propietario del reconocido restaurante Lauriol Plaza en Washington, DC, el salvadoreño Luis Reyes, dijo que los comensales acudieron con entusiasmo. | FOTO: Tomás Guevara
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PARA LLEVAR. El restaurantero Manfredo Mejía, dueño del reconocido Atlacatl comentó que en esta primera etapa han optado solo por el servicio de comida para llevar. | FOTO: Tomás Guevara – ETL

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ALEGRÍA. En el Salón Cassiel, en la multicultural Columbia Pike de Arlington, la sala de belleza con más de 25 años de experiencia vivía la reapertura con júbilo y agradecimiento a los clientes que entraban. | FOTO: Tomás Guevara – ETL

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PRUEBA. Negocios como Lauriol Plaza se han adaptado al nuevo estilo que ha impuesto el COVID-19 y la efectividad de las medidas se pone a prueba en esta primera etapa de la desescalada en el DMV. | FOTO: Cortesía – Lauriol Plaza
Intentar volver a la “normalidad” en tiempos de COVID-19 ha sido una de las consignas y tareas más meticulosas y difíciles que los gobiernos de ciudades y condados del Área Metropolitana de Washington han dibujado desde que inició la emergencia. El objetivo: retomar las actividades no esenciales, donde laboran decenas de miles de trabajadores, buena parte de estos hispanos.
Al iniciar la primera fase de la desescalada, restaurantes, peluquerías y oficinas vuelven al día a día frente a sus clientes con medidas especiales y espacios adaptados para ofrecer los servicios.
El Tiempo Latino visitó algunos negocios que iniciaron operaciones en esta fase de la reapertura y que hoy bajo medidas de seguridad, han vuelto a recibir a sus clientes.
Y es ese factor determinante para el éxito de un negocio, el cliente, el primero que sale a relucir a la hora de hablar con propietarios y trabajadores sobre el proceso y las implicaciones que ha tenido el largo cierre de diez semanas.
Para sorpresa de algunos, lo que esperaban podría ser un regreso gradual y hasta lento, se ha disparado con la emoción de los clientes de volver a la ansiada normalidad todavía en medio de la pandemia.
El propietario del reconocido restaurante Lauriol Plaza en Washington, DC, el salvadoreño Luis Reyes, lo describe como si se hubiese abierto la puerta a un inmenso patio con jardín para que los niños salieran a correr y jugar; y casi literalmente, desde que adecuó mesas en el estacionamiento y en la terraza exterior del establecimiento ubicado en la Calle 18 del noroeste, los comensales acudieron con entusiasmo.
“Estamos sorprendidos, porque la gente viene muy emocionada en grupos con familiares y amigos para reencontrarse, tomando todas las medidas del caso, y somos conscientes de que el problema de la pandemia sigue, pero creo que todo el mundo está tratando de volver a sentir una vida normal, y nosotros estamos haciendo todo también para proteger a los trabajadores y los clientes.
Solo puedo decir que estamos muy agradecidos con los clientes porque la respuesta ha sido mejor de lo que esperábamos”, comentó Luis Reyes.
Durante el fin de semana de esta primera etapa, el restaurante tocó picos de ventas similares a los observados antes de la llegada de COVID-19 a la región y el paulatino cierre de los espacios.
Reyes explicó que la venta de pedidos para llevar y la fuerte afluencia a las mesas en exteriores, sumados al buen clima que predominó durante los últimos días, ayudaron a empezar con pie derecho la reapertura. Capítulo aparte merece el problema de las protestas que se agudizaron el domingo y que han obligado a reducir los horarios desde el lunes, con el toque de queda y la constante evaluación de las operaciones sobre la marcha.
Volver a trabajar
Otro restaurante de referencia para la comunidad salvadoreña en Arlington, Virginia, el reconocido Atlacatl, reabrió también después de diez semanas, pero solo vendiendo comida para llevar. Aquí los 12 trabajadores que son como una pequeña familia se reencontraron con el propietario Manfredo Mejía.
“Super emocionada de volver a encontrarme con mis compañeros, y felices porque desde el primer día de reapertura (el viernes 29 de mayo) los clientes nos han respondido, y lo más importante es volver a trabajar que es lo que se necesita”, comentó Delmy Canales, que trabaja en el servicio de mesas en este restaurante con 31 años de trayectoria y una envidiable cartera de clientes.
El restaurantero Manfredo Mejía comentó que en esta primera etapa han optado solo por el servicio de comida para llevar. Los clientes ordenan por teléfono o se aproximan al establecimiento para hacer su pedido, y luego las órdenes se les entregan en el estacionamiento.
Con las órdenes de comida entrando, todos los trabajadores de cocina y meseros han estado ocupados durante el pasado fin de semana, porque la clientela respondió desde el primer momento en esta etapa de desescalada.
En este local también siguen al pie de la letra todas las medidas de protección ordenadas por el gobierno estatal de Virginia, y la localidad de Arlington, entre ellas la obligatoriedad de mantener las mascarillas puestas durante la jornada de trabajo.
Moviendo las tijeras
En el sector de peluquería que demanda una cercanía extrema entre el trabajador y el cliente también ven con optimismo el retorno a las actividades, siguiendo los protocolos establecidos para protección tanto del personal como de los clientes.
En el Salón Cassiel, en la multicultural Columbia Pike de Arlington, la sala de belleza con más de 25 años de experiencia vivía la reapertura con júbilo y agradecimiento a los clientes que entraban. Si el aforo del local llegaba al límite permitido en la Fase 1, los clientes deben esperar afuera, o hacer la cita por teléfono como lo ha hecho buena parte de los clientes.
Su propietaria, la estilista de origen boliviano Eva Sejas, comentó que adecuar el espacio y mantener las medidas de protección ha sido un reto, pero acotó que “lo importante es volver a la actividad, con un equipo de mucha experiencia de hombres y mujeres que trabajan con empeño y que se vieron afectados con el cierre al dejar de percibir ingresos”.
Uno de los peluqueros, Richard Flores, aseguró que este regreso a la actividad es como empezar de nuevo, pero con mucha energía y ya conociendo cuáles son las formas más eficaces para protegerse del COVID-19 a la hora de realizar un trabajo como el suyo.
“Este es un trabajo muy bonito, gratificante y de mucha cercanía con el cliente, la comunicación es muy importante, ellos toman las medidas de protección y nosotros también las nuestras para que el problema (del coronavirus) no se haga más grande y así no tengamos que parar de nuevo”, comentó este peluquero con años de trabajo en el establecimiento.
En DC las peluquerías también abrieron con las medidas de protección ordenadas por el Distrito de Columbia para la primera fase de las desescalada, la regla principal es la distancia de 6 pies reglamentarios, más el uso de mascarillas cuando este rango esté fuera de control de las personas que no pertenezcan al mismo grupo familiar.
Así en Los Artistas, peluquería de estilo dominicano en la calle 14, acondicionaron las estaciones de trabajo para que los clientes y los trabajadores estuvieran cómodos y seguros durante esta desescalada.
Oficinas: Interacción tras un plástico
El recorrido concluyó en el despacho de abogados del peruano Orlando Gamarra, ubicado en la Glebe Road, en Arlington. En este establecimiento se llevan cientos de casos que están en las Cortes de Inmigración y no se han escatimado medidas de protección.
Gamarra comentó que sus diez empleados, entre abogados, para-legales y administrativos se presentaron el lunes en la oficina después de varias semanas de tele trabajo y llevando en alterno citas en la oficina.
En este despacho los clientes son admitidos con citas previas, el nivel de organización es más llevadero; sin embargo, también requiere logísticas, de limpieza del espacio, manecillas de puertas varias veces al día, y solo atender en sala una persona a la vez en la recepción.
“Nuestra comunidad latina siempre acuden a veces a un tramite en grupo de familia, hoy les pedimos que solo venga la persona del trámite, y están respondiendo muy bien; además hemos puesto una sillas en el pasillo para que las personas puedan esperar afuera hasta que le toque el turno”, explicó el abogado.
También dice que el cierre temporal de las Cortes y los casos presenciales en las oficinas del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, ha permitido llevar muchas consultas por teléfono. Y para el cara a cara, están los acrílicos instalados en cada escritorio como la primera barrera de protección para el cliente y el trabajador, luego el uso de mascarillas que es obligatorio para ambos durante el tiempo de consulta.
Estos negocios se han adaptado al nuevo estilo que ha impuesto el COVID-19 y la efectividad de las medidas se pone a prueba en esta primera etapa de la desescalada en el DMV, pero todavía queda la gran interrogante:
¿Qué pasará cuando se ordene la ampliación de vida social, eventos y reuniones masivas? Por ahora, la respuesta tendrá que esperar.