TOMÁS GUEVARA – ETL
CUIDADO. Vilma Hernández acudió a Seven Corners. Ella dijo que “hay que andar con mucho cuidado y siempre tomando las medidas de protección”. FOTO: Tomás Guevara – ETL
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PROTECCIÓN. Tiendas como la del salvadoreño Nelson Zavaleta en Chirilagua, han invertido en señalización y medidas de protección. FOTO: Tomás Guevara – ETL
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ESPACIOS. El salvadoreño Nelson Zavaleta tiene una oficina para servicios de declaración de impuestos y otros trámites ubicada en la arteria comercial de “Chirilagua”, la Mt. Vernon. Zavaleta comenta que ha tenido que adecuar los espacios en su oficina. | FOTO: Tomás Guevara – ETL
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La presidenta del Concejo de Arlington, Libby Garvey dijo: “La gente está haciendo lo que debe hacer, tomando la distancia social, pero es crucial no descuidarse porque el virus está todavía en nuestras comunidades” | FOTO: Tomás Guevara – ETL
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HIGIENE. Junto a la entrada se observaba una mesa con un botellón de gel desinfectante para que los clientes lo utilizaran antes de entrar y al salir del local. | FOTO: Tomás Guevara – ETL
La gradual reapertura de la economía en el Norte de Virginia con el regreso a labores de miles de empleados de grandes tiendas, oficinas y gimnasios, ha causado emoción para algunos y desconfianza para otros.
El condado de Prince George’s en Maryland también dio el segundo paso hacia la “nueva normalidad” desde la tarde del lunes, un avance hacia la reactivación económica en esta localidad castigada con fuerza por la pandemia en semanas anteriores. La reapertura lleva también muchas restricciones en esta etapa de la desescalada.
El Tiempo Latino recorrió algunos centros comerciales del área para medir el pulso de la situación y descubrir cómo se han adaptado los establecimientos en la llamada “Fase 2”.
George, empleado de una tienda de descuentos en el centro comercial Bailey’s Crossroads en Falls Church, Virginia, organizaba la fila en exteriores para el ingreso al establecimiento. Explicó que la cantidad máxima permitida en la tienda es de 135 personas, incluyendo a los empleados, quienes por suerte han regresado sanos y salvos a sus puestos de trabajo y ahora esperan que la situación mejore.
Durante el primer día de apertura los clientes respetaban las normativas: portar la mascarilla y guardar la distancia en la fila hasta que hubiese espacio en interior.
“Creo que todo está marchando bien para comenzar, estamos muy ocupados”, comentó George. Junto a la entrada se observaba una mesa con un botellón de gel desinfectante para que los clientes lo utilizaran antes de entrar y al salir del local.
También se apreciaba una advertencia escrita en un cartel en inglés y español que indicaba que las personas que sospecharan tener síntomas de COVID-19 no podían visitar el establecimiento. Esta medida busca evitar un aumento de contagios.
Un par de millas al oeste está otro centro comercial de referencia en el Norte de VA, el Seven Corners, ubicado entre las Rutas 7 y 50. Por ese complejo, Vilma Hernández caminaba después de salir de una tienda salvadoreña y comentó que “la situación sigue siendo delicada”, al tiempo que dijo a la comunidad que “por ninguna causa se debe bajar la guardia”.
“Sí, yo he venido porque necesitaba unas cosas, pero realmente sigue siendo peligroso el tema de los contagios porque el virus es muy activo, así que hay que andar con mucho cuidado y siempre tomando las medidas de protección”, dijo Hernández quien estaba con su hijo. “Traje al niño porque él quería salir, pero es la primera vez que viene a una tienda desde que inició la pandemia, solo lo saco a caminar”, comentó mientras se dirigía al estacionamiento que lucía bastante ocupado en esa primera jornada de la fase 2 de reapertura.
La inmigrante también expresó preocupación por el futuro de los empleos, sin embargo, acotó que en su núcleo familiar no han tenido paro, pero en las últimas semanas a su esposo le ha comenzado a bajar el trabajo, una señal que le preocupa.
Invirtiendo en protección
Siguiendo la ruta 50 en dirección a DC se encuentran las arterias que llevan hacia Arlandria “Chirilagua”, donde semanas atrás este periódico visitó la comunidad que enfrentaba un activo foco de contagios entre sus residentes.
El salvadoreño Nelson Zavaleta tiene una oficina para servicios de declaración de impuestos y otros trámites ubicada en la arteria comercial de “Chirilagua”, la Mt. Vernon. Zavaleta comenta que ha tenido que adecuar hasta el mínimo detalle de la oficina para asegurar la protección de clientes y personal.
“Solo preparar todo el espacio con las pantallas de acrílico y cambiar las sillas para asegurar la distancia social ha costado unos $3 mil, y considerando que hemos estado cerrados durante tanto tiempo eso es bastante dinero invertido para protección”, comentó Zavaleta, mientras mostraba el espacio.
En un pequeño centro comercial de Arlington tiene el despacho el abogado peruano, Orlando Gamarra, quien también acondicionó su oficina desde la primera etapa para comenzar la reapertura gradual de la economía. La meta del abogado y su equipo es que los clientes que necesitan una consulta presencial tengan las medidas de seguridad requeridas por las autoridades.
“Mientras todos los residentes trabajemos en sintonía con las medidas preventivas, el valor agregado en la economía es enorme al prevenir otro cierre, como el de diez semanas que ya ha dejado profundos daños económicos”, dijo Gamarra.
Autoridades esperanzadas
Con el visto bueno del gobernador de Virginia, Ralph Northam para que el norte de Virginia entrara a la segunda fase de la reapertura, las autoridades locales de condados y ciudades como Fairfax, Prince William, Arlington y la ciudad de Alexandria, expresaron su satisfacción y la confianza de llevar a buen término el proceso.
Desde el viernes 12 el Norte de Virginia permite a restaurantes operar hasta el 50 % de su capacidad en espacios interiores, pero al tratarse del fin de primavera y con el buen clima, la clientela se adapta bien a las terrazas cuando están disponibles.
Para los gimnasios donde el uso de maquinas aumenta la exhalación del ocupante y supera con creces la media normal de expulsión de aire y saliva, y donde además se dificulta portar mascarilla dado el esfuerzo del trabajo físico, las autoridades solo permiten el 30% de aforo en esos espacios interiores.
También la fase 2 permite reuniones de hasta 50 personas si se cumplen las guías de los servicios de salud, cuyo límite anterior era de 10 individuos, un paso importante para acercarse a una “nueva normalidad” de la vida social.
La presidenta del Concejo de Arlington, Libby Garvey, cree que durante el largo confinamiento la población ha tomado conciencia de la gravedad de la situación y que en este momento están listos para una reapertura necesaria y gradual, aunque hay que mantener la vigilancia.
“La gente está haciendo lo que debe hacer, tomando la distancia social, pero es crucial no descuidarse porque el virus está todavía en nuestras comunidades”, aseveró Garvey.
Para llegar a la segunda fase en el Norte de Virginia los gobiernos locales han mantenido video conferencias constantes para evaluar la situación y tener un consenso sobre los pasos de la reapertura.
En su momento pidieron al gobernador retrasar la primera etapa cuando todavía la región experimentaba una subida exponencial de casos de coronavirus.
En Fairfax, uno de los condados de VA en el que se elevó la cifra de contagios, el presidente de la Junta, Jeff McKay, dijo a medios a comunicación que “todos sabemos que no estamos fuera de peligro”, por lo que el mensaje de fondo es mantener las medidas de prevención para evitar un rebrote, especialmente en las comunidades más vulnerables.
Al cierre de esta edición Virginia sobrepasaba los 55 mil 700 casos de COVID-19, con 1 mil 583 víctimas fatales. El condado de Loudoun, 3 mil 458 casos, 80 fallecidos; Fairfax, 13 mil 153 casos y 429 fallecidos; Prince William, 6 mil 654 casos y 127 muertes; Arlington 2 mil 372 casos confirmados y 124 fatalidades y la Ciudad de Alexandria 2 mil 175 casos y 48 fallecidos.