Este lunes en conferencia de prensa, la doctora LaQuandra Nesbitt, directora de salud de DC, aseguró que de momento no se puede atribuir un pico en los casos de coronavirus en el área a las protestas celebradas para exigir justicia tras el asesinato de George Floyd el pasafo 25 de mayo.

“No hemos visto ni oído que nuestros nuevos casos reporten que su exposición está asociada con reuniones masivas”, señaló en atención a los medios la experta.

De acuerdo con su conocimiento, los cambios en las condiciones de la comunidad respecto a la pandemia pueden tardar hasta 20 días para manifestarse. En DC, por ejemplo, ya pasaron 30 días desde que se celebrara la más masiva de las manifestaciones en torno a la muerte del afroamericano de 46 años a manos de oficial de la policía de Minneapolis Dereck Chauvin; sin embargo, los datos no encuentran alteración.

Autoridades de DC habían expresado su preocupación ante lo que podía ser un rebrote por la celebración de movilizaciones en la capital de Estados Unidos, las cuales se extendieron varios días.

Floyd murió el 25 de mayo al ser detenido por Chauvin, quien atendió la situación cuando el encargado de una tienda llamó al 911 para explicar que el afroamericano pagó con un billete falso en el establecimiento.

Durante la aprehensión, el uniformado apoyó su rodilla sobre el cuello de la víctima por más de ocho minutos, y aunque este dijera que no podía respirar, no la retiró.

El hecho contó con numerosos testigos y un video en el cual se vio la acción dio la vuelta al mundo y volvió a poner sobre la mesa el debate sobre el uso de la fuerza por parte de la policía en Estados Unidos, así como el racismo.

Chauvin fue despedido, arrestado y actualmente es acusado de asesinato en segundo grado.

Las calles de Estados Unidos se convirtieron en epicentro de reclamos y protestas, la mayoría pacíficas; sin embargo, unos pocos llevaron sus denuncias más allá y con violencia se expresaron, protagonizando disturbios y saqueos que derivaron en más de diez mil arrestos y órdenes de toque de queda en varias ciudades.

La situación llevó a que en algunos estados se aplicaran reformar a sus departamentos policiales y recortaran fondos en el presupuesto anual de los uniformados, además de adoptar políticas en contra del uso excesivo de la fuerza y la implementación de cámaras en los uniformes.

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