MUJER. Sagrario Ortiz es directora de El Poder de Ser Mujer. Estos días ayuda en la repartición de alimentos para familias pobres. | FOTO: Cortesía



MUJER. Sagrario Ortiz es directora de El Poder de Ser Mujer. Estos días ayuda en la repartición de alimentos para familias pobres. | FOTO: Cortesía



MASCARILLAS. Con apoyo de la Alcaldía de DC, Sagrario Ortiz creó el grupo Rayo de Luz para confeccionar 2 mil mascarillas de tela y repartirlas entre las familias. | FOTO: Cortesía

Érase una vez que la princesa de la casa, hija del director y la maestra de escuela, borroneaba poemas y soñaba con ser escritora famosa y hacerse millonaria. Así de fácil y divertida iba a ser la vida que imaginaba en su cabecita la niña Sagrario Ortiz, en su República Dominicana.

Se hizo señorita y sus sueños en algún momento del viaje a su adultez se extraviaron. A los 23 años nació su primer hijo, fue un niño especial. “Mi pequeño me devolvió a la realidad, fue un choque contra la pared. Estaba muy caída”. Lo que en un principio se parecía a un abismo, sirvió para descubrir sus fortalezas y reencontrarse con los sueños extraviados. La hija de Ernesto y Genoveva volvía a demostrarles que ella no estaba para gatear si es que podía volar. Ellos ya no seguirían preguntándose ¿Dónde se quedó la niña que a los cinco años ya sabía leer y escribir y tenía los pies bien puestos en la tierra?

Levantarse no significó rescatar sus fantasías de la infancia. Lo de ahora era otro tipo de riqueza: alimentar su yo y creer en su vitalidad. Volvió a escribir sobre espiritualidad -tiene ocho libros a su haber-, en la universidad estudió mercadotecnia, trabajó para la oficina de la primera dama del gobierno de Leonel Fernández, se casó y tuvo dos hijos más. Para 2010, Estados Unidos se veía en su horizonte. De esperanzas llenó su equipaje.

“Con mi primer trabajo de limpiar casas en Maryland compré mi carrito que casi se caía pero rodaba. Después trabajé en una tienda de segunda mano y en eso nació mi tercera hija”. Inconforme y con la certeza de que eso no era lo que quería tomó el toro por los cuernos y se propuso escribir “El Poder de ser mujer”. Empezó en la cocina de su casa y lo que iba a ser un libro terminó siendo la organización que dirige y que fundó junto a Miriam Figueroa.

Estos días, junto a la Fundación Los Niños de María, El Poder de Ser Mujer ha repartido unas 400 fundas de alimentos e incontables raciones de comida preparada a las familias afectadas por el coronavirus.

Corría 2013 y encontró que a muchas mujeres les pasaba lo que a ella en su juventud: estaban desorientadas, sin saber lo que querían ni por dónde empezar y con muchas necesidades. “Quería trasmitirles que si solo vemos los límites no vemos las oportunidades y que conseguir cosas materiales para llenarse por dentro no funciona”.

Así nació El Poder de Ser mujer que las empodera. A través de talleres de negocios y emprendimiento, conversatorios y conferencias, que por ahora se hacien online, descubren sus capacidades, montan negocios y creen en sí mismas. Ortiz estudió una maestría en orientación y consejería de la Universidad Ana G. Méndez y en esa búsqueda de información encontró que la comunidad latina arrastra 30 años de atraso. “Solo cambiamos de código postal, la mentalidad es la misma, hay mucha violencia doméstica y seguimos repitiendo los círculos de pobreza. Eso es lo que luchamos por cambiar desde 2014”, dijo Ortiz.

El inglés fue aprendiéndolo a zancadas y no se amilana si no es perfecto y con acento. Cada dos meses la organización publica la revista El Poder de Ser Mujer y ella que no sabía con quién hablar ni a dónde ir, ahora es una agenda de contactos andante. En Youtube realiza una serie con el mismo nombre de la organización, con invitados que llevan sus testimonios y experiencias de vida, emprendedores, expertos en manejo de finanzas, contabilidad, licencias y negocios.

A propósito del Mes de la Herencia Hispana, El Poder de Ser Mujer homenajeó a las líderes latinas del área metropolitana. Para esta dominicana acostumbrada a reinventarse, la pandemia le ha servido para reorientar esos esfuerzos. Con el apoyo de la alcaldesa Muriel Bowser se creó el Grupo Rayo de Luz y Ortiz se hizo cargo de coordinar los esfuerzos de 10 costureras que confeccionaron 2 mil mascarillas de tela. Estas fueron compradas por la Alcaldía para repartirlas entre las familias pobres, que debido al coronavirus se quedaron sin ingresos.

Por su trayectoria se ha hecho merecedora a reconocimientos de la Cámara de Comercio de Maryland, Telemundo y The Powermeter 100 de El Tiempo Latino. A Ortiz le calza perfecto eso de la mujer orquesta. Entre la repartición de alimentos, talleres, conferencias y reuniones virtuales, en su casa siempre se come de sus manos habichuelas con arroz o el sancocho dominicano. “Saberme útil para los demás es lo que hace todo más fácil y no lo veo como un trabajo”. Si Casilda Luna, otra líder dominicana de armas tomar, escucharía estas palabras de Ortiz estaría de acuerdo y hasta quizá le diría: “Lo único que sirve es lo que se hace con amor”.

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