El Tiempo Latino conversó con Franklin García, a propósito del Mes de la Herencia Hispana, y este es su testimonio de su recorrido y aspiraciones políticas editado para una mejor comprensión del lector.

“Los latinos, somos los sin voz y los sin voto en el Concejo. Por eso estoy corriendo como candidato para concejal de DC. Mi sueño es al fin revertir esa larga e imperdonable ausencia. No estar allí es una injusticia, porque ya somos el 15% de la población y, sin embargo, nadie estuvo durante esta pandemia para defender a nuestros inmigrantes.

Yo soy inmigrante y quiero contarles quién soy y de dónde vengo. Vine a vivir a DC cuando tenía 10 años y fue un shock. No hablaba el idioma, venía de un barrio muy humilde y de una casita de suelo limpio en la periferia de Santo Domingo, en República Dominicana. Eran los albores de 1980.

Era invierno y no entendía cómo se podía vivir en una nevera todo el tiempo. Era un niño de cielo abierto y acá me meten en un quinto piso sin patio y mi mamá que no me dejaba ir solo a la compra. ¡Y esos mercados!, el Giant y el Safeway en nada se parecían a colmado dominicano.

¡Ah, y el inglés!, no entendía nada. Elpidia, mi mamá a la que llamamos Chila, y mi papá Francisco, no estaban contentos con las escuelas de DC. Nos fuimos fuera de la ciudad y allá nos quedamos hasta que me gradué del colegio, pero la idea de vivir en la capital de Estados Unidos me atraía mucho.

Yo, el hijo de un obrero de factoría y de una buena mujer que se ha ganado el pan limpiando casas, entré a estudiar finanzas en George Washington University, quería ser economista porque pensé que era la solución a muchos problemas. Terminé trabajando en el Banco Mundial y con eso me pagué la maestría de economía en American University, allá por el 96.

En esos tiempos ya me interesaba la política. Mi tío José García, también un emigrante, era un líder político que me llevaba a las reuniones de los dominicanos, en ese entonces éramos el tercer grupo mayoritario en el área metropolitana.

Esa fue mi primera escuela política.

Cuando Jesse Jackson Sr. llegó a George Washington University a pedir el voto para ser el primer senador para Washington DC, me involucré en su campaña. Mi transición al activismo de la ciudad fue fácil, regresé a vivir a la ciudad y nunca más me desvinculé del movimiento estatista. Eran comienzos de los 90s.

Estudiaba economía y estaba de moda la tecnología, yo quería saber más. No tengo título en ciencias tecnológicas, pero sí un sinnúmero de certificados y cursos que me abrieron oportunidades laborales en Combine Properties, dueña de unos 40 centros comerciales en la región. Allí fui diseñador de redes entre otras responsabilidades. Pero a los 18 yo ya era cajero y después prestamista en un banco. Soy de los que vengo trabajando desde muchachito.

Mi hermana Mary y yo, después de la escuela, ayudábamos a mi mamá a limpiar casas. En esas viviendas veía a los niños tocar el piano. Me dije a mí también me gustaría hacerlo. Un buen día me compré uno.

Mamá se enojó cuando me vio llegar con el bulto, ‘!Muchacho dónde vas a meter esa cosa!’, dijo. Desde entonces me viene el gusto de tocar piano. Tocar guitarra es otro de mis placeres, pero no me pida elegir lo que más me gusta. El arte es subjetivo, creo, como Billy Joel, que toda música es bella. También me encanta el teatro, he participado en cortos, aquí y en República Dominicana. La fotografía me atrae mucho también.

Antes de la pandemia, era muy sociable. Hoy mi guitarra y mi piano son mis compañeros, porque soy el eterno soltero.

Me gusta lo que hago con esta vida mía, que va entre el trabajo, el activismo político, el compromiso con mi comunidad y hasta con el vegetarianismo. Soy vegetariano, en la secundaria me involucré en la defensa de animales y desde entonces ni siquiera pescado volví a comer. Mi mamá dijo: ‘Este muchacho se volvió vegetariano para complicarme la vida’, ahora ella tiene una dieta muy saludable.

Volviendo a la parte laboral, no dejé que un empleo defina mi vida y he tenido suerte; puedo trabajar e involucrarme con la comunidad. Desde hace 20 años trabajo para BAE Systems de Inglaterra, la más grande en Europa en asuntos de defensa aeroespacial, la sede para este hemisferio está en Virginia. He pasado por diferentes cargos y ahora soy administrador de redes.

En el 2005, un grupo de visionarios latinos decidimos que era hora de empoderarnos políticamente en la ciudad, así fue como establecimos una relación con el Partido Demócrata y creamos el Latino Caucus de Washington. Queríamos al menos dos curules, porque nuestra presencia a nivel de cargos partidistas era inexistente. Al ser el titular del caucus latino me aseguré de incluir a más de nuestra gente. También fui director de comunicación del Partido hasta 2014.

Con el apoyo del Partido, logré ser el candidato para representar a DC ante el Congreso.

Gané tres elecciones populares consecutivas siempre con el objetivo conseguir más adeptos a favor de la estatidad, en la Cámara Baja y en los diferentes estados. El resultado ya está allí: el pasado junio se aprobó el proyecto de ley con este fin.

En la campaña para concejal llevo este mensaje: tenemos que luchar por más cuotas políticas, pero es nuestra responsabilidad buscar aliados, salir a votar e involucrarnos más. Necesitamos la voz de un inmigrante para resolver la disparidad en educación, salud, vivienda y seguridad y yo estoy preparado para enfrentar ese reto”.

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