Patricia Caballero trabajando en la repartición de la edición semanal de El Tiempo Latino en el norte de Virginia, ella es parte del equipo de distribución que lleva la edición impresa a toda el área del DMV. | FOTO: José Luis Argueta - ETL

POR TOMÁS GUEVARA - Especial para El Tiempo Latino

Hacer que la edición impresa de El Tiempo Latino llegue a todos los puntos de distribución en el Área Metropolitana de Washington es un trabajo de logística que cuenta con un sólido equipo que durante estos 30 años se ha consolidado para garantizar que cada viernes el periódico esté disponible en las cajas ubicadas cerca de las paradas de autobús y metro; en tiendas, supermercados, salones de belleza y restaurantes, entre cientos de pequeños negocios latinos de la comunidad.

Entre las personas que cumplen esa misión en el norte de Virginia se encuentra la inmigrante boliviana, Patricia Caballero, quien durante 18 años ha sido parte de ese equipo. Ella se declara una experta en esta labor, pues además de este periódico Patricia ha repartido durante igual cantidad de tiempo de trabajo otras publicaciones de circulación diaria en el DMV.

“Mi trabajo en estos 18 años ha sido repartir periódicos”, comenta y enumera las publicaciones que ha distribuido. Además de El Tiempo Latino figuran The Washington Post, al que finalmente dejó en diciembre pasado; también pasaron por sus manos durante años Express y City Paper, entre otras publicaciones en inglés.

“Primero estuve en Florida muy corto tiempo, de ahí me mudé con mis dos hijas que ya traía de Bolivia para Virginia, y desde que llegué acá comencé a trabajar en repartir periódicos durante la noche porque eso me permitía estar con mis hijas para cuidarlas durante el día”, comenta mientras la captamos en ruta en una zona de restaurante de Falls Church, Virginia durante un viernes con nieve a fines de febrero.

Para esa hora del mediodía del viernes, Patricia ya cubrió el itinerario de poner en las cajas de distribución los ejemplares y en cientos de establecimientos en Woodbridge, Manassas, Centreville, Fairfax, Alexandria y otras ciudades de la región norte del estado.

Patricia Caballero está agradecida porque este trabajo ha sido el sustento para su familia, y hoy mira con emoción los logros, después de hacer memoria que durante los primeros años hacía la ruta de media noche hasta la madrugada con sus dos hijas durmiendo en el asiento trasero de la camioneta, mientras ella repartía; hoy esas dos jovenes están conquistando carreras en la universidad.

La mayor de sus hijas, Judith Cruz, de 25 años, estudia para convertirse en abogada en la Escuela de Leyes de la Universidad de Massachusetts; y la menor, María René, estudia Enfermería y Salud Pública en Georgetown University, en Washington DC.

“A veces cuando la gente me pregunta que cuál es mi trabajo y yo digo que reparto periódicos, puedo ver la expresión que ponen, pero en el fondo yo digo: no saben cómo me ha ayudado este trabajo para cumplir mis objetivos de sacar adelante a mis hijas, y el niño que nació aquí también va por buen camino, así que estoy realizada”, comenta Patricia con satisfacción.

Cuando Patricia despacha nuestra publicación en las cajas, los ávidos lectores están atentos para recoger las copias de cada edición, este es el caso del mexicano Germán Pacheco, quien comenta que le atrae de El Tiempo Latino la sección de Clasificados, también el tema económico y las noticias locales.

“Desde que estoy en este país por 10 años he leído este periódico, y creo que lo mejor es que trae información para diferentes personas, yo le puedo decir que una vez encontré trabajo por un anuncio que salió aquí, así que para mí ha tenido un impacto personal”, comenta este joven nacido en Michoacán.

Así también opina Víctor Salmerón, salvadoreño radicado en Woodbrige, Virginia, quien durante un aproximado de 20 años ha sido lector asiduo de este periódico; nuestro fotoperiodista José Luis Argueta, lo captó temprano en una gélida mañana de viernes cuando recogía el ejemplar de la semana.

Este inmigrante dice que le gusta leer las noticias sobre política y economía, porque le muestran una perspectiva de lo que está pasando en el país; luego se desplaza a las páginas de deportes.

“Es un buen medio de comunicación en español, yo lo recomiendo porque trae siempre buena información, muy confiable”, comenta este lector que sigue fiel a esta publicación en sus dos décadas como inmigrante en esta región.

También en los cientos de restaurantes y tiendas latinas del área de la capital nacional hay muchos establecimientos que por años han recibido las publicaciones para distribuirlos entre su clientela.

Uno de los establecimientos salvadoreños emblemáticos en esta región es el Restaurante Atlacatl que en sus 33 años de existencia en Arlington fue uno de los primeros sitios donde la edición de El Tiempo Latino llegó para su distribución, al ser en ese tiempo un reconocido restaurante latino en la región.

Su propietario y asiduo lector de este periódico, quien también ha recibido por este medio reconocimiento por su labor comunitaria, comenta que el establecimiento siempre ha tenido la edición impresa del periódico para los lectores.

“El primer repartidor que yo recuerdo cuando surgió el diario era un señor morenito que lo pasaba dejando, con los años como es normal han ido cambiando los repartidores; pero eso sí, la edición siempre llega a tiempo y ya uno lo hace costumbre de agarrarlo y leerlo porque siempre trae información valiosa”, comenta Manfredo Mejía.

El trabajo logístico de distribución para llevar esta edición impresa a sus manos pasa por un ágil proceso logístico que se realiza sin importar las condiciones climáticas en toda el área metropolitana de DC.

Patricia Caballero da fe de ello. “La edición siempre tiene que llegar a todos los puntos de distribución, en cualquier clima nosotros nos encargamos de que llegue a los lectores, por eso siempre he tenido carros fuertes para poder repartir en cualquier situación”, puntualiza Patricia, quien asegura que al final de su jornada deja un ejemplar para leerlo en casa, con la tranquilidad de haber cumplido su misión.