PROTESTAS. Un grupo de participantes de la “Women’s March” en DC en enero de 2017. | FOTO: Amanda Voisard — The Washington Post

POR IVONNE ALEMÁN ZANATTA - EL TIEMPO LATINO

¡Hola! Soy Ivonne, llevo 17 años trabajando para El Tiempo Latino y soy “jarocha”, es decir de Veracruz, en la costa del Golfo de México. Estudié la licenciatura en Comunicaciones en Puebla y trabajé en radio y televisión. Siempre tuve el deseo de viajar a Estados Unidos. Después de esperar por años, se me presentó la oportunidad, así que empaqué una maleta y con $50 en mi bolsa, emprendí mi travesía con destino a este país.

COMUNICADORA. La autora, sentada segunda de Izq. a Der. en la primera fila, con el equipo de El Tiempo Latino de mediados de los 2000. | FOTO: Archivo ETL

Llegué a Nueva York, pero fue en New Jersey donde comencé a trabajar en compañías que no tenían nada que ver con mi carrera. Después de dos años, junto con uno de mis hermanos que también había decidido buscar nuevas alternativas, viajamos a conocer Washington, DC. Quedamos fascinados con los monumentos, la diversidad cultural y los museos. Cuando llegamos al Capitolio, nos sentamos sobre el pasto y en cuestión de minutos nos quedamos dormidos, quizás para alimentar nuestro sueño. Estábamos frente al lugar donde se toman las más importantes decisiones del país.

Y nuestra propia decisión, que era quedarnos a vivir en el área metropolitana, también la meditamos ahí.

En este país, aprendí el profundo significado de las palabras tolerancia y respeto. Aquí muchos pregonan que el color de tu piel no importa, ni el estatus social o el país de origen, pero la lucha contra el racismo, los derechos civiles, humanos, la búsqueda de salarios justos, un mejor sistema educativo, el mejoramiento de los programas de salud y de igualdad tienen mucho camino por recorrer.

Trabajar para El Tiempo Latino me sigue regalando grandes satisfacciones tanto en lo personal como en lo profesional. He podido laborar con excelentes personas, muchas de las cuales son hoy en día mis amigos y a algunos los quiero como parte de mi familia. Me encantaría mencionar a todos ellos, pero no quisiera omitir a nadie. Ellos saben quiénes son.

He podido conocer y entrevistar a celebridades de fama mundial y asistir a múltiples eventos donde se han presentado personalidades como Michelle Obama y Oprah Winfrey.

Igualmente me ha encantado conocer a nuestra gente hispana que vive en el área, esa que se levanta en la madrugada a dar lo mejor de sí. Cada persona de nuestra comunidad tiene una historia interesante que contar y compartir.

El Tiempo Latino ha sido siempre pionero en la publicación de esas historias de miles de personas que han dado la bienvenida y ayudado en la integración de otros inmigrantes en esta sociedad.

Las manifestaciones, mi mayor pasión

Los cambios no se dan sin sacrificios, sin lucha, sin que se griten con fuerza las injusticias y las desigualdades. Washington ha sido siempre testigo de las marchas que han realizado millones de personas que han marcado la diferencia en el mundo, aunque paradójicamente hoy se siga saliendo a las calles a protestar por los mismos asuntos.

Cada vez que se organiza una marcha y tiene que ver con mis propios intereses, me convierto en protagonista, como por ejemplo las que les quiero compartir:

Cuando los fascistas fueron rechazados en DC

En 2018, un año después de que una violenta manifestación “Unite the Right” de un grupo de supremacistas blancos dejara una persona muerta y varios heridos en Charlottesville, Virginia, fui testigo en DC de cómo ese mismo grupo neonazi llegaba a la capital bajo el lema “Unite the Right 2”, siendo rechazado por los citadinos y la Policía que portando pancartas y acordonando la ciudad, repudiaron a estos fascistas que se fueron de la capital con un fuerte y amargo sabor a derrota.

Cubriendo a Donald Trump

El 20 de enero de 2017, mientras trabajaba en mi oficina de ETL en DC, escuché protestas en la calle y salí a ver qué estaba pasando. Manifestantes vestidos de negro y encapuchados rompían los cristales de diferentes comercios y la policía de DC los reprimía.

Un hombre alzó un cartel donde decía “Trump is not my President”, y quise tomarle una fotografía. De repente, sentí un fuerte golpe en mi pierna y escuché un fuerte ruido que me ensordeció.

Una de las bombas lacrimógenas me había golpeado. Aunque la herida fue grande, traté de cuidarme lo más que podía ya que el día 21 de enero se convertiría en un día histórico: la Marcha de las Mujeres en la capital.

Marcha de las Mujeres

Un día después de la inauguración de Trump se organizó esta marcha a nivel mundial. En DC, mi amiga Mary y yo tomamos un vagón del Metro abarrotado con miles de personas que vestían sus gorros color rosa. Estábamos

felices de ser parte de unas 500 mil personas que se juntaron en la capital a favor de los derechos de las mujeres. Quiero creer que estas marchas han servido para que hoy en día tengamos a una Kamala Harris como primera mujer vicepresidenta de este país y quien quiere asegurarse de no ser la última, como una vez le dijo su madre.

Mis respetos a todas las personas que han sido parte de la familia de El Tiempo Latino. El amor, la entrega, la esperanza que le han ofrecido a esta empresa ha dejado sus frutos. Son 30 años que se cumplen gracias a todos los que pusieron su granito de arena contribuyendo de mil maneras para que nuestra comunidad siga luchando, construyendo y ayudando a la grandeza de este país.