Así eran las páginas de Internet de El Tiempo Latino en 2001 y 2002.

Por Tomás Guevara - Especial para El Tiempo Latino

Periodismo de calidad dándole una voz a la comunidad latina, ha sido siempre el norte de El Tiempo Latino y el inicio de la era digital permitió al equipo editorial de este medio contar con nuevas herramientas para llevar a cabo su misión. Los miembros del departamento editorial que vivieron la revolución digital con la llegada del siglo XXI tenían enormes expectativas y pusieron en marcha iniciativas que dieron inicio al proceso de evolución de El Tiempo Latino.

Las memorias del ex editor jefe y director de este periódico Alberto Avendaño lo remontan al año 2000 cuando asumió la dirección editorial de este medio pionero en periodismo en español para servicio a la comunidad en el área metropolitana de Washington.

Avendaño, tuvo a cargo el reto de hacer la transición y alianza de El Tiempo Latino con El Washington Post que concluiría en 2004 con la integración del periódico en la estructura del periódico decano de los medios de comunicación en Estados Unidos y reconocido por su un impoluta trayectoria de periodismo de vanguardia en la arena política de Washington.

“Esa fue una época de revolución periodística y de empezar a dar los pasos, en cuanto a calidad y tecnología, que necesitábamos como prensa latina. En 2001, el día del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York y al Pentágono en Virginia, yo estaba reunido con la empresa que iba a trabajar en el primer sitio web del periódico; pero en aquel momento la prioridad era cómo sacar una edición especial en papel al día siguiente”, recuerda Avendaño.

Para este experimentado periodista de origen español, la prensa latina estadounidense comenzó el siglo XXI presionada por dos retos: uno aumentar la calidad de las coberturas y el otro subirse al carro de la revolución tecnológica que se avecinaba.

Saltar a la era digital resultó un reto más complicado recuerda Avendaño, sobre todo por la velocidad de los cambios en las plataformas que entre 2003 y 2010 proliferaron a un ritmo vertiginoso de alcance y movilidad, como Google, Facebook, Youtube, seguido luego por Twitter, Instagram, Snapchat y Whats-App. Además del desarrollo de la tecnología celular y la masificación de los “smatphones”.

“Y aún estamos en la infancia de todo esto. Noticias y tecnología son ahora un matrimonio indisoluble”, comenta Avendaño.

Luego llegaría la transición de El Tiempo Latino al Grupo Planeta en 2016 con lo que Alberto Avendaño cierra el ciclo de crecimiento de este importante medio de comunicación en Washington y propició su retiro de vuelta a España, donde trabaja en consultorías para la transformación digital de medios de comunicación emergentes.

El periodista recuerda que cuando The Washington Post fue vendido al propietario de Amazon, Jeff Bezos en 2013, se abrió un espacio para impulsar algunas iniciativas, pero más por la buena relación con el ex editor jefe del rotativo de Washington, Marty Baron, que por una visión estratégica de la compañía que adquirió el medio. Baron permitió introducir contenidos en español en washingtonpost.com y tenía muy claro que el modelo de negocio había entrado en un cambio de la industria donde no había marcha atrás.

“En estos tiempos de cambio de lo impreso a lo digital hay mucho lastre que soltar y mucho nuevo que adquirir, pero también mucho que mantener: la calidad, la búsqueda de la verdad, nuestra identidad como prensa latina, todo lo que nos define”, señala.

Para Avendaño el futuro de la prensa latina en Estados Unidos pasa por mantenerse “a pie de calle, en contacto con la comunidad”, mientras se expande la presencia digital para mantener el diálogo comunitario utilizando todos los recursos que ofrece la tecnología.

“La prensa latina puede tener una nueva y exitosa vida aprovechando las nuevas oportunidades. La tecnología será cada vez más barata y el diálogo comunitario puede ser más intenso y transformativo. Se trata de adaptarse, ser optimistas, creer en el cambio y estar dispuestos a invertir en personal, medios y alianzas, tanto periodísticas como comerciales”, puntualiza Alberto Avendaño.