President Biden arrives with Vice President Kamala Harris, Senate Majority Leader Chuck Schumer, D-N.Y., and House Speaker Nancy Pelosi, D-Calif., to deliver remarks on the American Rescue Plan in the Rose Garden at the White House on March 12, 2021. Washington Post photo by Jabin Botsford.

Lauren Fedor - Financial Times

Horas después de que la Cámara de Representantes de EEUU votó para aprobar el programa de auxilios del coronavirus de Joe Biden por $1.9tn, Roger Wicker, senador por Mississippi, celebró el apoyo de la ley a los dueños de restaurantes en problemas.

“Los operadores de restaurantes independientes obtuvieron 28.6 mil millones de dólares de ayudas directas”, escribió Wicker en Twitter.  “Este financiamiento asegurará que los pequeños negocios puedan sobrevivir a la pandemia al ayudarlos a adaptar sus operaciones y mantener a sus empleados en nómina”.

Pero los comentarios de Wicker dispararon la indignación de los Demócratas, quienes señalaron que él, como todos los demás legisladores Republicanos en el Capitolio, había votado en contra de la extensa ley de estímulo económico.

“Los Republicanos no tienen vergüenza”, dijo Jaime Harrison, cabeza del comité nacional Demócrata.  “Votaron en contra de otorgar ayuda crítica al pueblo americano durante una crisis nacional.  ¿Y ahora están tratando de tomar crédito por dichas ayudas?, no puede ser”.

Los comentarios de Wicker subrayan el reto de los legisladores del GOP (las siglas que designan al partido Republicano en inglés) al tratar de deshojar una ley que las encuestas ven como altamente popular entre el público americano – y que los Demócratas esperan sea un sólido empuje a una recuperación económica que les catapulte al éxito electoral en las elecciones de medio período pautadas para el año próximo.

Lo que estamos viendo es la crisis de identidad del partido Republicano

Carlos Curbelo, antiguo congresista del GOP por Florida.

La Ley del Plan de Rescate Americano, el segundo mayor paquete de estímulo en la historia de los EEUU, es la legislación insignia de Joe Biden.  Entre sus cláusulas, se pueden destacar un cheque único de 1.400 dólares para americanos que ganen hasta 75.000 dólares al año, una extensión de los beneficios federales de desempleo hasta comienzos de septiembre, y miles de dólares en créditos fiscales para niños.

Una encuesta de Pew publicada el martes muestra que un 70 porciento de adultos ven favorable la ley, comparado con un 28 porciento que dijeron oponerse a ella.  Entre los Republicanos, o independientes que se “inclinan a Republicano”, un porcentaje significativo, 41 porciento, dijeron que apoyaban el paquete.

“Es un paquete popular, ampliamente apoyado, y las objeciones Republicanas no han sido suficientemente persuasivas o consistentes como para dañar la ley en alguna forma hasta ahora”, declaró Whit Ayres, un veterano encuestador Republicano.

“Es un reto, claramente”, añadió.  “Cuando estas regalando cosas, es difícil argumentar en contra de ello, particularmente cuando la gran mayoría de los americanos van a recibir algo gratis”.

Los líderes Republicanos del Congreso han intentado tildar la ley como una hinchada “lista de deseos” Demócrata, con un gasto excesivo que va mucho más lejos de lo necesario para enfrentar el impacto económico de la pandemia del coronavirus.

Poco después de que Biden firmó la ley el jueves, Kevin McCarthy, jefe Republicano de la Cámara, se refirió a la legislación como “costosa, corrupta y liberal” y dijo que estaba llena de “rescates de estados azules” para ciudades y estados Demócratas.  El paquete incluye 350 mil millones en financiamiento para gobiernos estatales y locales, muchos de los cuales han tenido que luchar durante la pandemia debido a mayores gastos y menores ingresos impositivos.

“Desde rescates de estados azules que permiten a San Francisco borrar el 92 porciento de su déficit, a bonos extravagantes para empleados públicos, esta legislación da prioridad a los intereses del pantano”, dijo McCarthy.

La mayoría de los Demócratas hacen caso omiso a las críticas.  Matt Bennett, cofundador del centro de expertos moderado Demócrata Third Way, dice que los Republicanos están “viviendo en el pasado” al tratar de atacar la ley en la misma forma en la cual atacaron la respuesta de Barack Obama a la crisis financiera en el 2009.

“En el 2009, ellos fueron eficaces en atacar la Ley Americana de Recuperación y Reinversión porque era muy opaca al pueblo, para el cual era difícil ver que beneficio sacaban de ella”, dijo Bennett*. “Creo que los Republicanos piensan que están viviendo en aquel mundo, pero no es así.  Están viviendo en un mundo en el cual la mayoría de los americanos está a punto de recibir un puñado de dinero que necesitan, y eso es algo totalmente distinto”.

Bennett añadió que la historia demuestra que el público normalmente ha apoyado al partido del presidente en tiempos de crisis, desde Franklin Roosevelt en la Gran Depresión hasta George W. Bush en los momentos siguientes al 9/11 – algo que podría ser de buen augurio para los Demócratas en las elecciones de medio término el año siguiente, cuando los Republicanos intentarán retomar control tanto de la Cámara como el Senado.

“Este precedente histórico que muestra un apoyo sólido del público respecto a las respuestas a una crisis, combinado con la ayuda de lo fácil que es promover el éxito del estímulo, sugiere que las elecciones de medio período podrían no salir como estiman los Republicanos”, declaró Bennett.

Por su parte, varios Republicanos dicen que el debate sobre el estímulo resalta las divisiones en un partido que sigue evaluando como relacionarse con Donald Trump.  Como presidente, Trump propuso un gasto gubernamental agresivo, aún lanzando la sonda de un pago directo de 2.000 dólares, a pesar de la oposición de los miembros de mayor responsabilidad fiscal en su partido.

“Lo que estamos viendo es la crisis de identidad del partido Republicano”, dijo Carlos Curbelo, un antiguo congresista del GOP por Florida.

“Mientras estuvo Trump en la Casa Blanca, el partido Republicano se acomodó al populismo”, añadió.  “Con la oposición unánime a este paquete, el cual es popular entre los americanos y el cual probablemente hubiera sido firmado por Donald Trump si estuviera en la Casa Blanca, los Republicanos están, en cierta forma, rechazando la línea de política populista de Trump y volviendo al conservadurismo de gobierno austero que lo ha caracterizado en décadas recientes”.

Pero Curbelo, un crítico de Trump, se detuvo antes de decir que la estrategia tendría beneficios para su partido en el medio período, añadiendo: “Dependerá de cuanto crédito puede atribuirse Biden por lo que deberían ser un par de años de crecimiento económico robusto”.

*Esta historia ha sido enmendada para corregir el nombre del paquete de estímulo de Obama

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