Aziza Kasumov, Colby Smith y Naomi Rovnick - Financial Times

El extenso programa de gasto americano ha dado ímpetu a un poderoso reacomodo en las bolsas globales, impulsando las acciones de empresas que se vieron rechazadas durante el punto álgido de la pandemia.

El índice de referencia de acciones de EEUU, S&P 500, ha estado aumentando de manera bastante estable durante meses.  Pero algunas acciones de tecnología, en particular, han retrocedido fuertemente.  En cambio, sectores que han sido despreciados durante mucho tiempo como los bancos y las empresas energéticas han pasado a la delantera, reordenando los mercados en bolsas desde Nueva York hasta Londres y Frankfort.

El reacomodo sugiere que la ley de gastos de $1.9tn (millones de millones en términos americanos) aprobada por el congreso americano y suscrita por el presidente la semana pasada, junto con el lanzamiento de las vacunas y la reapertura de las principales economías del mundo, auguran una fase marcadamente diferente para los mercados respecto al rally de año pasado.

“No está ocurriendo mucho en la superficie, pero subyacentemente la situación es violenta y desagradable”, dijo Meghan Shue, jefa de estrategia de inversión de Wilmington Trust.

Los inversionistas se han amontonado en acciones bancarias, las cuales se consideran particularmente sensibles a las fluctuaciones de la economía mundial.  El índice MSCI de acciones de prestamistas en los mercados desarrollados globales aumentó casi treinta por ciento en el último trimestre del año pasado y ha sumado veinte por ciento más en el 2021.

Este fuerte desempeño bancario resalta un cambio en la perspectiva de los inversionistas, incitado en parte por el plan de la administración Biden de inyectar dinero a la principal economía del mundo y a los bolsillos de muchos americanos.  El anuncio del presidente la semana pasada de que su intención es lograr que el país vuelva a gozar de cierta normalidad para el 4 de julio ha reforzado dicha perspectiva.

Ha mejorado las expectativas de crecimiento e inflación en los EEUU y alrededor del mundo, y ha aumentado bruscamente el costo de los préstamos – una bonanza para financistas que fueron languideciendo a medida que los bancos centrales recortaban las tasas de interés el año pasado para apuntalar las economías luego del colapso de la producción causado por la pandemia.

En semanas recientes, los inversionistas también se han lanzado hacía sectores como materiales de multiuso, materias primas, artículos de consumo y de grupos industriales, impulsando sus precios al alza.

El índice de valor global del MSCI, el cual mide compañías que se cotizan a niveles menores que sus parámetros de valor razonable, ha subido un 8,7 por ciento desde comienzos del año, llegando a un nuevo máximo histórico el jueves pasado.  Esto marca un cambio desde el año pasado, ya que el índice declinó 3,6 por ciento, para situarse sustancialmente por detrás de un barómetro del MSCI que mide empresas de rápido crecimiento, el cual aumento un 33 por ciento en el mismo período.

Las estrellas del año pasado como la compañía automotriz Tesla, el grupo de deporte casero Peloton, el gigante de tecnología Apple, el sitio de comercio electrónico Amazon y el fabricante de microcircuitos para gráficos NVdia se han desplomado de sus picos.

Dentro del S&P 500, los subíndices de energía, finanzas, grupos industriales y materiales multiuso todos han brillado.  Eso se debe en parte a que un grupo diverso de compañías que son sensibles al vaivén de la economía tipo la gran petrolera ExxonMobil, el fabricante de maquinaria industrial Caterpillar, el prestamista Wells Fargo y la minera Freeport-McMoRan, han marcado ganancias elevadas.

“El año pasado, el crecimiento era escaso y las acciones de crecimiento se desempeñaron bien, y ahora, el crecimiento es abundante y los nombres más subvaluados son los que están teniendo buen comportamiento”, dijo Juha Seppala, director del equipo de estrategia macro de asignación de activos en UBS Asset Management.  “Este año esa rotación continuará y las acciones de valor tendrán mejor desempeño que las de crecimiento”.

Fondos de valor, los cuales normalmente están fuertemente invertidos en algunos de los sectores que más sufrieron durante el último año, también han visto una oleada de nuevas asignaciones.  Según la empresa de seguimiento Morningstar Direct, los fondos basados en los EEUU, sin horizonte de inversión y cotizados en bolsa recibieron 6.300 millones de dólares de inversión neta durante febrero, un incremento sobre los $1.300 millones de enero y después de haber sufrido casi un año entero de desinversiones netas durante la pandemia.  Los fondos de crecimiento sufrieron un declive de $18 mil millones netos durante enero, para luego recuperar $3 mil millones en febrero.

“Definitivamente ha habido un aumento en la rotación, con inversionistas trasladando posiciones desde acciones de crecimiento con alta capitalización o de impulso tendencial (momentum), hacia las de mayor valor, y sensibles a los ciclos”, dijo Michael Lewis, jefe de Barclays en EEUU para compraventa de acciones al contado.

Juliette Cohen, estratega de inversiones de CPR Asset Management en Paris, expresó un optimismo similar sobre las compañías europeas de la llamada vieja economía.  “Las empresas europeas que están expuestas a los mercados globales, son muy adecuadas para las apuestas de reapertura”, dijo.

El índice marcador europeo de acciones Stoxx 600 ha subido seis por ciento hasta la fecha en el 2021, colocándose casi al nivel de su máximo pre - pandemia, alcanzado en febrero del año pasado.  El subsector de bienes y servicios industriales de dicho índice, compuesto de compañías como el conglomerado alemán Siemens y la aeronáutica Airbus, ha aumentado ocho por ciento.

El índice del Reino Unido FTSE 250, de enfoque doméstico y con preponderancias altas en acciones financieras, industriales y de consumo, se podría denominar como “fácilmente la jugada de reapertura más pura del mundo”, añadió Savvas Savouri, socio y economista en jefe del fondo de cobertura londinense Toscafund.

El indicador ha subido cinco por ciento en el 2021, para sumar al aumento de veinticinco por ciento en el último trimestre del 2020.  “Son todas empresas basadas en que las personas funcionen dentro de la economía.  Tienes albañiles, constructores, detallistas, restaurantes.  Es literalmente ladrillos y mortero”, dice Savouri.

Goldman Sachs Asset Management también está mirando algunas oportunidades de tecnología para apostar a la reapertura.

“No hablamos de los Amazons, Facebooks o Apples, sino de compañías que están fabricando los circuitos y semiconductores”, dice Tim Braude, un gerente de inversión senior en GSAM.

“Desde nuestra perspectiva, no es demasiado tarde para entrar”, dijo refiriéndose a la jugada de reapertura.  “Nuestra opinión es que aún estamos comenzando”.

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