ESTRELLAS. En preparación a la audiencia del lunes, Kionna Twitty (foto) y su equipo instalaron banderas estadounidenses con 51 estrellas en Black Lives Matter Plaza y a través de la Pennsylvania Avenue. | FOTO: Jahi Chikwendiu — The Washington Post

Por María Peña | Especial para El Tiempo Latino

WASHINGTON.— La alcaldesa Muriel Bowser instó este lunes al Congreso a que, por cuestión de equidad, apoye al Distrito de Columbia como el 51 estado de la nación, como parte de una lucha que lleva más de 200 años en los corredores del poder en Washington.

“Me siento honrada de venir ante este comité para pedir que el Congreso corrija los errores de hace 220 años, cuando a los residentes del Distrito de Columbia se les privó de su plena representación en el Congreso”, dijo Bowser, durante una audiencia del Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes.

“Le urjo al Comité a que desoiga la retórica cansada, falsa y antidemocrática, y extienda a los residentes del Distrito de Columbia una democracia plena”, enfatizó la alcaldesa, quien enfrentó preguntas aparentemente hostiles de algunos republicanos.

Es que los 712 mil residentes de la capital de la mayor democracia del mundo, incluyendo más de 80 mil hispanos, no tienen voz ni voto en el Congreso en los asuntos que más afectan a sus familias. Salvo en las elecciones presidenciales, tampoco tienen voto en la confirmación de líderes que deciden sobre su futuro.

Durante la audiencia, que se tornó tensa en algunos momentos, Bowser y otros líderes demócratas promovieron la aprobación de la legislación H.R. 51, que fue aprobada por la Cámara de Representantes el año pasado, en una histórica votación de 232 votos a favor y 180 en contra. Pero la medida no tuvo voto en el Senado, entonces bajo control republicano.

Según reglamentos parlamentarios, si una iniciativa no llega a ambas cámaras del Congreso, o muere en alguna de ellas, esta tiene que ser presentada y sometida a voto en la nueva sesión.

Bowser insistió en que el Congreso debe enmendar el error histórico que ha convertido a los residentes de DC, de mayoría afroamericana, en “ciudadanos de segunda clase”.

Por su parte, el presidente del Concejo de DC, Phil Mendelson, insistió en que la medida reforzaría los derechos civiles y la soberanía de la capital, como lo tienen los demás estados.

“Nuestros detractores ofrecen muchos argumentos en contra, pero ninguno supera el principio básico de que no se debe cobrar impuestos sin representación política”, subrayó Mendelson, quien señaló que menos del 1% del presupuesto de DC, es decir $138 millones, proviene del gobierno federal.

La delegada y autora de la iniciativa, Eleanor Holmes Norton, argumentó que la medida cuenta con vasto apoyo popular, y daría autonomía y plenos derechos de representación a los residentes en DC.

“El Congreso tiene dos opciones: seguir ejerciendo una autoridad antidemocrática y autocrática sobre los residentes estadounidenses en la capital de la nación… o ponerse a la altura de la promesa e ideales de la nación, poner fin al cobro de impuestos sin representación, y aprobar la HR 51”, explicó.

Tras las elecciones generales de noviembre pasado, los demócratas mantuvieron el control de la Cámara Baja y recuperaron el del Senado, y eso ha insuflado esperanzas de que DC pueda convertirse en estado.

Es una lucha que lleva décadas, en una ciudad de tendencia demócrata y donde los vehículos lucen placas con la queja de que sus residentes pagan impuestos sin gozar de representación en el Capitolio.

Los demócratas prevén votar la medida este verano y, de ser aprobada, daría a DC representantes en la Cámara Baja de forma proporcionada a su población y dos miembros en el Senado. Entre otros beneficios, DC también obtendría una distribución equitativa de fondos federales para servicios públicos, según sus promotores.

Aunque funciona como un estado, DC no tiene plena autoridad para recabar impuestos de todos, porque el Congreso le prohíbe cobrar impuestos sobre los ingresos a personas no residentes, un poder que sí tienen los 50 estados.

LUCHA. La lucha por la estadidad de D.C. llegó a Capitol Hill el lunes 22 de marzo. Un comité realizó una audiencia sobre el tema. | FOTO: Matt McClain — The Washington Post

La legislación H.R. 51

El proyecto de ley reduciría el tamaño del distrito federal a dos millas cuadradas -para cubrir la burocracia federal- y convertiría a DC en el 51 estado de la nación con el nombre de Estado de Washington, Mancomunidad Douglas, en honor al líder abolicionista afroamericano, Frederick Douglas.

Hace 30 años, Holmes Norton presentó por primera vez una medida a favor de la estadidad de DC y cree que la legislación tiene altas probabilidades de convertirse en realidad porque, en sus palabras, es una cuestión de “igualdad” y justicia.

“Nunca hemos estado más cerca de obtener la estadidad” para DC, afirmó Holmes Norton.

Un informe del Servicio de Rentas Internas de 2019, distribuido durante la audiencia, indicó que los residentes de la capital pagan más impuestos federales que 21 estados y más impuestos per cápita que cualquier estado.

Holmes Norton ironizó que muchos residentes han luchado en las guerras para defender los derechos de los estadounidenses, empezando con la Revolución, pero, al regresar de los campos de batalla, no gozan de esos mismos derechos.

Pero la delegada reconoce que la votación en el Senado no será fácil, debido a que los demócratas tienen una mayoría exigua y la medida sigue afrontando oposición republicana.

Por ahora, su medida tiene 215 copatrocinadores en la Cámara de Representantes, y 41 en el Senado, todos demócratas.

En el Senado, el principal obstáculo es el reglamento, conocido en inglés como “filibuster”, que permite que cualquier senador de la minoría impida el avance de cualquier legislación. Bajo ese reglamento, la medida requeriría el apoyo de 60 de los 100 senadores, que por ahora no tiene en la Cámara Alta.

Si el Congreso no aprueba la medida, la única alternativa sería que apruebe una enmienda con ese fin, pero esta tampoco tiene buenas probabilidades. Alaska y Hawai fueron los estados 49 y 50, respectivamente, en sumarse a la unión americana, en 1959.

ESTADIDAD. En septiembre de 2019 se celebró la Semana de la Estadidad de D.C. en la Pennsylvania Avenue. | FOTO: Marvin Joseph — The Washington Post

Oposición republicana

La audiencia en la Cámara Baja, presidida por la legisladora por Nueva York, Carolyn Maloney, dejó al descubierto las agrias diferencias entre demócratas y republicanos en torno a la estadidad de Washington, D.C.

En general, los republicanos tacharon la medida como una excusa de los demócratas para imponer una “agenda radical” para cobrar impuestos a quienes trabajan en la ciudad y, a su juicio, esta viola la Constitución y no es la respuesta a la falta de representación política. Los testigos por parte de la oposición también advirtieron del “peligro” de dar estadidad a DC.

El legislador por Kentucky y republicano de mayor rango en el Comité, James Comer, afirmó que la legislación es parte de la “agenda radical” de la izquierda demócrata y contraviene las intenciones de los fundadores de la nación.

Los republicanos también argumentan que el ingreso de DC crearía un “desequilibrio político” en EEUU por su tendencia demócrata, pero partidarios de la H.R. 51 replican que la estadidad de Puerto Rico ha estado en la plataforma republicana durante años.

Bowser afirmó que DC ha sido y seguirá siendo un aliado del gobierno federal -como lo demostró al responder a la insurrección en el Capitolio el pasado 6 de enero- y que los argumentos en contra de la estadidad son “peligrosos, anticuados y absolutamente insultantes”.

TAMAÑO. La delegada Eleanor Holmes Norton hizo una broma en 2015 en la que decía que Delaware, el estado del entonces vicepresidente de los EE.UU. Joe Biden, “no era mucho más grande que el Distrito de Columbia”. | FOTO: Evelyn Hockstein — For The Washington Post