Taiwán

Por Lena H. Sun y Joel Achenbach | The Washington Post

Mientras decenas de millones de personas en Estados Unidos llegan a la línea final de la vacunación contra el coronavirus, una pequeña fracción ha tenido “infecciones irruptivas”, resultando positivo en las pruebas que confirman la presencia del virus después de haber sido vacunadas y, en algunos casos raros, requiriendo hospitalización, de acuerdo a datos de los departamentos de salud de los estados.
El número preciso de estos casos de infecciones irruptivas en vacunados es desconocido, pero las cifras publicadas por los estados sugieren que es de al menos varios miles. El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (Center for Disease Control and Prevention – CDC, por sus siglas en inglés), que ha tenido a un equipo monitoreando las infecciones irruptivas en vacunados desde febrero, posee datos parciales pero no los ha hecho públicos.
Estos casos representan un pequeño porcentaje de las 66 millones de personas completamente vacunadas, y los expertos dicen que estos efectos no son inesperados ni están ocurriendo en una proporción alarmante. De hecho, lo raro de las infecciones irruptivas en vacunados en el contexto de una vacunación a gran escala refuerza el mensaje de incentivo de los expertos de salud pública: estas vacunas son altamente eficaces, y su distribución han hecho descender dramáticamente las cifras de enfermos y muertos entre la población más vulnerable que fue priorizada para la vacunación.
“No hay nada ahí aún que sea una bandera roja de alerta”, dijo Anthony Fauci, principal asesor médico del presidente Joe Biden para la pandemia, en una rueda de prensa en la Casa Blanca el pasado viernes, cuando se le preguntó sobre las infecciones irruptivas en vacunados. “Obviamente vamos a estar vigilando eso con mucho, mucho cuidado”.
La administración, las autoridades de salud de los estados y los trabajadores de salud de primera línea enfrentan retos al tratar de tener un mejor entendimiento de estos casos atípicos: la data está incompleta. Algunos estados no han reportado al CDC sus cifras de infecciones irruptivas en vacunados. Algunas muertes post-vacunación aún están siendo investigadas y pueden no estar directamente causadas por el COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus.
Los investigadores están también afectados por la dispersión y la naturaleza caótica de la respuesta a la pandemia en Estados Unidos. La secuenciación genómica es esencial para saber qué variante del virus causó la infección, pero muestras de pruebas positivas son a menudo descartadas antes de que los investigadores puedan retirarlas. Las personas vacunadas también pueden estar menos motivadas a hacerse una prueba si presentan congestión nasal – ellos pueden asumir que solo es un resfriado en vez de COVID-19.
No hay una explicación precisa de por qué el virus, en raras ocasiones, no es neutralizado por la respuesta del sistema inmunológico inducida por la vacuna. Expertos en enfermedades infecciosas dicen que el sistema inmunológico humano es complicado, y que algunas personas puede que tengan una respuesta inmunológica débil a la vacuna. En este escenario, no es la vacuna el elemento fortuito, es el paciente.
Fauci ofreció esa explicación el viernes 9 de abril durante una rueda de prensa en la Casa Blanca. Las varias muertes reportadas hasta ahora entre las personas ya completamente vacunadas fueron entre individuos mayores que pudieron haber tenido condiciones de salud pre-existentes y puede que no hayan generado una respuesta inmunológica fuerte cuando fueron vacunados, dijo él.
“Yo no pienso que tenga que haber preocupación alguna sobre un giro o cambio en la eficacia de la vacuna”, dijo Fauci.
Un escenario menos probable es que variantes mutadas del virus estén consiguiendo evadir la inmunidad inducida por las vacunas. Los investigadores generalmente tienen carencia de data comprensible que les permita cotejar una infección irruptiva específica con una variante específica del virus. Aunque algunas variantes están logrando asentarse en mayores números a lo largo del país, no hay evidencia de que esas variantes sean la principal causa de las infecciones irruptivas en vacunados. Ni las autoridades han detectado un cambio en la tasa de infecciones irruptivas en vacunados a medida que las variantes se han esparcido.
Por el momento, las tres vacunas autorizadas en los Estados Unidos parecen bastante efectivas contra todas las variantes bien documentadas del virus en circulación, muestran los estudios.
Los científicos están investigando el rol de las variantes, pero “actualmente, no hay evidencia de que el COVID-19 post-vacunación esté ocurriendo por cambios en el virus”, dijo la vocera del CDC Kristen Nordlund en una declaración.
La investigación de los casos de infecciones irruptivas en vacunados y su vinculación con vacunas específicas o variantes del coronavirus se hace más difícil por lagunas en la data de las pruebas. Kelly Wroblewski, directora de enfermedades infecciosas para la Asociación de Laboratorios Públicos de Salud (Association of Public Health Laboratories – APHL, por sus siglas en inglés), dijo que muchos laboratorios tienen políticas de corta retención de muestras de virus – una semana aproximadamente o menos.
“Se te acabó la suerte. Sólo puedes tener esperanza de que el espécimen aún esté disponible, y de que haya suficiente cantidad y de que haya sido almacenado correctamente y todas esas otras cosas”, dijo ella.
Los laboratorios públicos de salud han estado regularmente enviando información a dos bases de datos públicas principales que sirven como depósitos centrales para las secuencias genómicas, pero tienen información limitada.
“Tendrás una secuencia, sabrás que viene de Michigan, sabrás cuándo fue tomada, pero básicamente eso es todo, con un par de indicadores más”, dijo Wroblewski. “No sabrás si la muestra fue tomada de alguien que fue vacunado”.
Los expertos en enfermedades infecciosas concuerdan en una cosa: mientras el virus esté circulando fácilmente en las comunidades, todos deben hacer lo que es debido para limitar la transmisión y bajar las cifras de infecciones.
“No hay nada sorpresivo sobre esto”, dijo Francis Collins, director del Instituto Nacional de Salud (National Institute of Health – NIH, por sus siglas en inglés), en relación con las infecciones irruptivas en vacunados. “Estas son aún vacunas que son fantásticamente seguras y efectivas. Pero 95% no es 100%”.
Él dijo que tiene miedo de que las personas opuestas a las vacunas van a tomar como ejemplo las infecciones irruptivas en los vacunados para argumentar que las vacunas no funcionan.
“¿Tú dejarías de usar el cinturón de seguridad si escucharas que alguien que llevaba puesto cinturón de seguridad y fue impactado por un camión de 18 ruedas no sobrevivió?”, preguntó Collins.
Un objetivo fundamental de la vacunación masiva es crear una barrera colectiva, conocida como inmunidad de rebaño, contra la propagación del virus. Los individuos se benefician, también, pero ellos no son enteramente inmunes a la infección. Las investigaciones sugieren que las personas vacunadas son mucho menos propensas a transmitir el virus si están infectadas, pero esto permanece bajo investigación, y el CDC recomienda que las personas vacunadas continúen usando mascarillas y practicando el distanciamiento social cuando estén con personas no vacunadas que no sean miembros de su hogar.
Las infecciones irruptivas en vacunados rara vez resultan en enfermedades severas. Pruebas clínicas aleatorias el año pasado mostraron que las vacunas de ARNm tanto de Pfizer-BioNTech como de Moderna tenían cerca del 100% de efectividad en prevenir las hospitalizaciones, y la distribución de la vacuna a más de 100 millones de personas lo ha demostrado. En las condiciones de la vida real, las vacunas redujeron el riesgo de infección en un 80% después de una sola dosis, y la protección incrementó a 90% después de la segunda dosis.
La protección debe durar por un tiempo significativo. Esto es un asunto crítico que había permanecido en el campo de la especulación durante los primeros meses de la pandemia, pero que se ha ido investigando mejor a medida que se les hacen pruebas a las personas que han sido vacunadas para verificar la presencia de anticuerpos y otros indicadores del sistema inmunológico. Un estudio publicado el martes 6 de abril en el New England Journal of Medicine que se enfocó en la vacuna de Moderna – pero con implicaciones para otras vacunas – mostró que las personas completamente vacunadas tienen niveles robustos de anticuerpos luego de seis meses. Esos niveles disminuyen lentamente, lo que sugiere que la inmunidad inducida por la vacuna debería ser de larga duración. Todavía está por verse exactamente qué tan larga.
Aunque el CDC no ha publicado la data nacional sobre las infecciones irruptivas en vacunados, los estados han estado haciendo público lo que están observando.
En el estado de Washington, las autoridades han identificado 102 casos de infecciones irruptivas entre un grupo de más de 1 millón de vacunados entre febrero y el 20 de marzo, un porcentaje notablemente pequeño, dijo Umair Shah, director de salud del estado. De 102 casos, ocho requirieron hospitalización, y otros dos –residentes de instalaciones de cuidado a largo plazo – murieron. La mayoría sólo tuvieron síntomas leves, en caso de que los tuvieran.
“Mira, hemos estado vacunando a más de 1 millón de personas, y sabemos que las vacunas no son 100% efectivas, y no es una sorpresa tener infecciones irruptivas entre vacunados”, dijo Shah.
Maine ha vacunado completamente a 340.301 personas, y 62 casos de infecciones irruptivas entre vacunados han sido reportados, incluyendo a una persona en instalaciones de cuidado que murió, dijo Nirav D. Shah, director de salud del CDC de Maine. Maine está secuenciando los casos cuando es posible, pero las autoridades no están siempre pudiendo obtener el material genético, dijo él. Las autoridades no han detectado ningún patrón discernible.
“Estamos secuenciando porque eso es lo que hace la ciencia”, dijo Shah, “no porque estemos viendo señales de erosión en la eficacia de la vacuna… 99,981% de las personas vacunadas no han tenido infecciones irruptivas”.
En Carolina del Sur, las autoridades estatales han vacunado completamente a más de 2,1 millones de personas y reportado 141 infecciones irruptivas en vacunados hasta el 5 de abril. En Nevada, 58 casos han sido reportados en más de medio millón de personas completamente vacunadas, de acuerdo a la data del departamento de salud.
Las autoridades de salud de Oregón han identificado 168 casos hasta el 2 de abril, incluyendo tres muertes entre más de 700.000 personas vacunadas. Muchos tuvieron infecciones asintomáticas; 19 fueron hospitalizados, y la mayoría fue en personas mayores de 65 años o con condiciones de salud pre-existentes.
Michigan reportó esta semana que, desde que la vacunación empezó, 246 personas que habían sido vacunadas dieron positivo a la prueba del coronavirus y tres murieron. Esos casos de Michigan fueron entre 1,7 millones de personas vacunadas.
La organización Beaumont Health, que maneja ocho hospitales en el área de Detroit, está haciéndole seguimiento a 161.000 pacientes vacunados y tratando de discernir cuántos de ellos han tenido infecciones irruptivas. Nicholas Gilpin, director médico para la prevención de infecciones en el sistema de hospitales Beaumont, dijo que ha sido difícil obtener secuenciaciones genéticas de las muestras del virus provenientes de las infecciones irruptivas en vacunados. Pero hizo referencia a que las infecciones irruptivas en vacunados generalmente no son serias.
“Aquellos que se han enfermado de tal gravedad que requieren hospitalización, los puedes contar con una mano”, dijo Gilpin.
El número clave cuando hablamos de infecciones irruptivas en vacunados, dicen los expertos, es el denominador – el enorme número de personas que han sido inyectadas.
“No es para nada sorprendente que en una población de cientos de millones de personas haya algunas que resulten infectadas, que se enfermen de manera leve o moderada”, dice Paul A. Offit, director de Educación sobre Vacunas en el Hospital de Niños de Filadelfia. “Lo que preocupa es personas que, a pesar de haberse vacunado, requieren hospitalización o mueren”.
Offit y otros están vigilando de cerca las variantes mutadas, que pueden incluso mutar aún más. Su mayor preocupación es la actitud del público.
“Lo que me preocupa más que las variantes es aquellos que eligen no vacunarse”, dijo Offit.