Salmonela

Mamta Badkar en New York - Financial Times

Los precios al consumo en EEUU experimentaron su mayor aumento en casi nueve años en marzo, impulsados por una demanda reprimida y mayores costos de la gasolina a medida que la economía se recupera de los cierres por el coronavirus.

Luego de ajustes estacionales, el índice de precios al consumo aumentó 0,6 por ciento el mes pasado en comparación a febrero, informó el departamento del trabajo el martes, su ritmo más alto desde agosto del 2012.

El nivel fue superior al promedio de pronósticos de los economistas, quienes estimaban un aumento de 0,5 por ciento, de acuerdo con una encuesta de Reuters.  En parte, el impulso proviene del aumento en el precio del combustible, el cual aumentó 9,1 por ciento, lo que representa casi la mitad del aumento total.

Para este año, la inflación en términos brutos ha aumentado 2,6 por ciento, algo más que las expectativas de 2,5 por ciento.

La inflación anualizada podría aumentar hasta 3,5 por ciento en los próximos meses, dijo Kathy Bostjancic, economista en jefe para EEUU de Oxford Economics.  Sin embargo, añadió que esto “no representará el comienzo de una espiral inflacionaria”.

El denominado IPC básico (Core CPI en inglés)– una medida de inflación que excluye el precio de alimentos y energía – registró un crecimiento mensual de 0,3 por ciento, fomentado por aumentos en los alquileres y en los seguros de automóviles, compensados en parte por menores precios de ropa.  El IPC básico aumento 1,6 pro ciento respecto al año pasado, algo más de lo esperado.

Particularmente, las cifras anuales en el informe del martes recibieron un empuje por el efecto de la base de medición, ya que los precios comenzaron a desplomarse en esta época el año pasado debido a los cierres de actividad utilizados para contrarrestar la pandemia del coronavirus.

Se espera que el incremento en la vacunación y el aumento de actividad económica al reducirse las restricciones, junto al paquete de estímulo de $1,9tn (millones de millones) de Joe Biden, desate la demanda reprimida y aumente temporalmente la inflación.  Las interrupciones en la cadena de suministros ya están llevando a mayores costos de insumos en las empresas estadounidenses y provocando que algunas aumenten los precios de artículos para el hogar.

En su reunión de marzo, la Reserva Federal presentó una revisión al alza de sus pronósticos de crecimiento e inflación.  Sin embargo, hasta ahora el banco central ha desestimado los temores de que la economía se esté recalentando rápidamente, y prevee que cualquier aumento de la inflación sea temporal.

Los inversionistas están atentos para ver si el incremento de precios es transitorio a la vez que evalúan durante cuanto tiempo puede la Fed continuar brindando su apoyo monetario ultra acomodaticio, el cual incluye recompras de activos de $120 mil millones por mes y tasas de interés cercanas a cero.  La Fed ha indicado que no espera aumentar las tasas hasta el 2024.

Luego de varios años de inflación estancada, la Fed tolerará un incremento temporal dijo Ian Shepherdson, economista de Pantheon Macroeconomics.

“Los funcionarios verán el incremento de la inflación como algo ‘transitorio’ y se opondrán fuertemente a la noción de que se requiere una respuesta de política.  Esa idea perdurará un tiempo, pero si el aumento de la inflación persiste, y – especialmente – si se ve acompañado de un aumento salarial, entonces la posición de la Fed se volverá insostenible”, agregó.

El rendimiento de las notas del Tesoro a 10 años, un parámetro clave para los costos del endeudamiento, se redujo a 1,66 por ciento, luego de situarse en 1,68 por ciento antes de que se presentaran lo recientes datos.  El índice bursátil S&P 500 no exhibió cambios.

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