MIEMBROS. Los miembros de la Guardia Nacional no solo vacunaron a los pacientes, sino que también los guiaron en el parqueadero. | FOTO: Cortesía Mary’s Center

Por Olga Imbaquingo - Especial para El Tiempo Latino

Brigadistas de la Guardia Nacional se arremangan el uniforme y se unen a Mary’s Center para avanzar con la campaña de vacunación en el condado de Prince George’s. Por ahora los únicos que están recibiendo sus dosis son los pacientes que tienen cita y membresía en esta clínica comunitaria. Cuando lleguen suficientes vacunas se comenzará a inyectar a toda la población.

Sin embargo, no solo es cuestión de tener suficientes vacunas también es preciso una mayor logística y personal capacitado. Los recursos y los profesionales de Mary’s Center, después de más de un año de trabajar sin descanso contra la pandemia, no se dan más abasto porque están agotados y exhaustos.

Esto les dejaron saber los representantes de Mary’s Center a las autoridades que se acercaron hasta las instalaciones de Mary’s Center en Prince George’s a observar cómo avanzaba la vacunación con la ayuda de la Guardia Nacional.

Entre los presentes estuvieron los senadores James Rosapepe y Malcolm Augustine, las delegadas Joselyn Peña-Melnick y Wanika Fisher y la concejal Deni Taveras. El nuevo director del Departamento de Salud de Maryland, Dennis Schrader; y, la brigadier general de la Guardia Nacional de ese estado, Janeen L. Birckhead se unieron a esta cita.

“El condado de Prince George’s es uno de los más afectados por el coronavirus. Solo en esta clínica les damos cobertura a 8 mil 500 pacientes, la mayoría latinos. Vacunamos a 200 personas en la primera jornada con la ayuda de la Guardia Nacional. Hicimos una alianza para que nos colaboren cada 15 días y con el tiempo aumentar el número de vacunados”, dijo Christian Cornejo, director médico de ese centro de salud.

Recursos y personal agotados

Ante los temores de los inmigrantes frente a la presencia de los militares reportados por algunas localidades que trabajan con la Guardia Nacional, Cornejo dijo que este no parece ser el caso de Prince George’s. “Les informamos que los brigadistas los iban a guiar en el parqueadero y que ellos también iban a vacunarlos y lo que notamos es que nuestra gente está con tantas ganas de recibir la vacuna que esos miedos los dejan en segundo plano”, aseguró Cornejo.

Según Lyda Vanegas, directora de marketing y comunicación de Mary’s Center, en las cinco clínicas que tienen en DC y Maryland están vacunando solo a sus pacientes. El objetivo en un futuro cercano es ampliar al resto de la población y, tanto las autoridades de salud, los representantes políticos de Maryland y la Guardia Nacional, tienen interés de apoyarlos.

De materializarse ese apoyo, la vacunación se extenderá, porque pese a los esfuerzos del personal médico de Mary’s Center en Prince George’s, apenas 500 pacientes de alto riesgo han sido vacunados.

“A los senadores les dejamos saber que para realizar jornadas de vacunación masivas no solo necesitamos más dosis sino más espacio en todas las clínicas, porque el nuestro es pequeño. También nos hace falta personal y apoyo financiero para hacer sostenible este trabajo.

Nuestros recursos económicos se han mermado en este año de pandemia, ya no podemos pagar horas extras”, dijo Vanegas.

Solo en la clínica de Prince George’s se da atención gratuita a un costo de ocho millones de dólares para pacientes que no tienen seguro de salud. En ese condado no existe un programa parecido al de DC Health Link en el Distrito de Columbia, que facilita la obtención de un seguro médico a todos los habitantes.

Solo el 7% de vacunas para los latinos

La concejal Taveras, quien estuvo presente para presenciar el comienzo de esta alianza entre Mary’s Center y la Guardia Nacional, dijo estar al tanto de las necesidades de centros comunitarios de salud como este, que está lidiando con el COVID-19 y el resto de enfermedades crónicas.

“Se necesita gente que tenga experiencia como enfermera, dentista, asistentes de enfermería y todos aquellos que saben manejar jeringuillas para que se unan a estas brigadas de vacunación”, señaló Taveras.

A ella, por ejemplo, le gustaría que hasta Mary’s Center y a otros centros de salud comunitarios llegaran los 5 mil miembros de la Liga Maya. Muchos de los miembros de esa organización son indígenas que no hablan español y tienen menos posibilidades de registrarse y vacunarse, porque a pesar de que pronto habrá vacunas suficientes, no existe facilidad para inscribirse, ni logística ni personal para vacunarlos.

Taveras se lamentó que “si hasta estas fechas Mary’s Center de Prince George’s ha administrado menos de mil vacunas en el código postal 20783, en Langley Park, el más golpeado por el coronavirus en la región, es un insulto”. Según ella, en la última tabla de porcentajes solo el 7% de las vacunas han sido para los latinos. “Eso es una muestra de que estamos atrasados y que no estamos dando la cara a los grupos de alto riesgo”.

En los foros y reuniones virtuales es notoria la impaciencia de los hispanos por vacunarse. Cornejo también percibe entre los pacientes de Mary’s Center mucho interés. “Es muy pequeño el grupo que no quiere, la mayoría pregunta si la vacuna es gratis y por qué se la consiguió tan rápido. Una vez que se aclaran esas dudas dicen sí a la inmunización”.

Un modelo para la Casa Blanca

El golpe del coronavirus y la falta de equidad en la distribución de la vacuna llevó a Taveras y a un grupo multidisciplinario hasta la Casa Blanca. “Estamos trabajando para empujar una agenda para reducir las disparidades en las comunidades latina y afroamericana. He golpeado todas las puertas y logramos que el equipo del presidente Biden, que está trabajando contra el coronavirus, nos reciba. Los encontramos receptivos a nuestra propuesta”.

A ellos les presentaron el proyecto “Blueprint for overcoming disparities and vaccinated America” (El plan modelo nacional para superar las desigualdades en la vacunación), este trabajo elaborado por expertos en salud pública, estadísticos y catedráticos explora más amplias posibilidades para hacer accesible la vacuna, como por ejemplo llevar las dosis a los hogares y vacunarlos a todos, excepto a los niños; ir con las vacunas a las lavanderías públicas, a los mercados, a los bancos de comida, a las iglesias.

“Hay estudios que demuestran que de esta forma la vacunación dará mejores resultados, que identificar a la población por edad, ocupación o riesgo.

En la Casa Blanca les encantó nuestra idea y ya me llamaron para hacer un seguimiento y explorar cómo aplicar este modelo aquí y a nivel nacional”.