PRIORIDADES. Diversidad e inclusión en la fuerza laboral de Fannie Mae son dos de los ejes que se prioriza en esta compañía. | FOTO: Cortesía Fannie Mae

POR OLGA IMBAQUINGO - ESPECIAL PARA EL TIEMPO LATINO

No al miedo, ni a la discriminación ni a la exclusión. Así es como la Asociación Federal de Hipotecas, mejor conocida como Fannie Mae, está trabajando para que, tanto casa adentro como fuera de ella, se patrocinen ambientes laborales inclusivos y libres de prejuicios.

En verano de 2020, nada iba bien en el país, la pandemia del coronavirus rompió el estilo de vida y era (aún lo es) causa de mucho sufrimiento. A esa situación tan difícil se añadió el clima de protestas anti raciales, tras la muerte de Michael Floyd, Breonna Taylor y otros, durante fatales encuentros con las fuerzas del orden.

Esos son los precedentes que propiciaron, en el otoño pasado, el lanzamiento de Fearless Campaign (campaña sin miedo) de Fannie Mae y su Oficina de Inclusión de las Minorías y las Mujeres (OMWI). “Si no nos sobreponemos a los temores y no nos empoderamos, en lo personal o en lo laboral, nada funcionará. Todos podemos hacer mucho para mejorar las relaciones y aceptar que compartimos con seres humanos de diferentes culturas. Solo ese reconocimiento beneficiará a las personas y a las empresas en tiempos convulsos y de tanta incertidumbre”, así dijo Kenneth Imo, vicepresidente de OMWI, durante una entrevista con El Tiempo Latino.

Imo cree que igualdad e inclusión son inherentes a la misión de Fannie Mae, cuyo objetivo central es ofrecer acceso a vivienda económicamente accesible y ambientalmente amigable.

Para esta entidad federal líder en el mercado de hipotecas no es nada nuevo hablar y propiciar una atmósfera laboral de familiaridad entre diferentes culturas.

Las cifras como ejemplo

Los hechos lo demuestran: durante los seis últimos años consecutivos, Fannie Mae ha recibido una calificación del ciento por ciento del Índice de Igualdad Corporativa. Además, está considerada el Mejor lugar de Trabajo para la comunidad LGBTQ.

“La verdad es que no propiciamos la inclusión y diversidad para ganarnos reconocimientos.

Nosotros queremos hacer un impacto directo contra esa brecha de desigualdad entre los blancos y el resto de comunidades de color, entre ellos se cuentan los latinos”, aseguró Imo.

La fuerza laboral de Fannie Mae también es una muestra de diversidad: Hasta finales del año pasado, el 55% de los empleados pertenecía a las minorías raciales menos favorecidas.

En los mandos medios, el 24% estaba representado por trabajadores afroamericanos, latinos o asiáticos. Las mujeres también tienen una cuota significativa, ellas son el 44% de toda la masa de trabajadores y el 37% de ellas tiene puestos administrativos y gerenciales.

Esfuerzos contra los desalojos

Una de las herramientas para sobreponerse a los prejuicios y al temor es la educación a los potenciales nuevos dueños de casa. Este es un programa educacional permanente de Fannie Mae que durante la pandemia tuvo que redefinir sus objetivos. Ante el riesgo de una avalancha de desalojos, los esfuerzos se concentraron en que la gente tenga un techo sobre sus cabezas, ofreciendo información sobre refinanciamiento y otras opciones existentes en el mercado para impedir los desahucios de los más afectados por el coronavirus y el desempleo.

“No podemos pretender que la tensión racial no nos afecta en lo laboral. Tenemos que aceptar que la desconfianza, los prejuicios y la ansiedad siempre han estado entre nosotros, pero hay que trabajar sin descanso y para eso es que hemos puesto en marcha nuestra campaña contra el miedo, para que la gente hable de eso en sus casas, en sus comunidades o en sus trabajos”, dijo Imo.

La iniciativa de Fannie Mae, orientada a crear esos espacios de conversación entre los empleados para superar los prejuicios, trata de dar el ejemplo con su diversidad de masa laboral y con la serie de conversaciones abiertas. A Imo le gustaría que esta experiencia de Fannie Mae se multiplicara fuera de sus instalaciones.

Una iniciativa intencional

Además, Fannie Mae dedicó esfuerzos para reentrenar a los cargos de liderazgo para que mientras se atraviesa esta tormenta sanitaria, económica y de descontento, ellos tomen en cuenta el cómo eso está impactando en el trabajo. “Durante las evaluaciones del 2020 nos aseguramos que no dejen que sus propios prejuicios afecten la calificación de los empleados”, señaló Imo.

Está documentado desde hace mucho tiempo que las minorías de color tienden a ser evaluadas pobremente. “Eso no queríamos que nos pase y menos cuando estamos viviendo tiempos sin precedentes”.

En lo externo Fannie Mae, según Imo, sigue esforzándose para que las minorías de color tengan las mismas oportunidades que los blancos de convertirse en dueños de casa.

Consultado de cómo esta campaña contra el miedo y sus esfuerzos de inclusión y diversidad puede tener un impacto más amplio, Imo señaló que esta iniciativa es intencional. “Que vean que nosotros lo estamos haciendo, que tenemos una fuerza laboral diversa e inclusiva”.

“La industria de la vivienda es muy grande y nosotros lo que hacemos es asegurarnos que ellos también ofrezcan más oportunidades laborales a los latinos, a los afroamericanos, a los jóvenes recién graduados y esta es una de las iniciativas que más estamos empujando. Que lo que hacemos casa adentro sea posible en las empresas que hacen negocios con nosotros”.

La discriminación tiene un precio

Los últimos 20 años han sido abundantes en cuantificar el costo de la discriminación. El último que le acaba de poner precio a esta lacerante injusticia es Citigrup. Según esta entidad bancaria, 16 trillones es el precio que la economía, la educación y el mercado de créditos para negocios de Estados Unidos han perdido como resultado de la exclusión contra los afroamericanos. Nada dice el estudio sobre la marginación de los latinos.

“La forma como muchas compañías evalúan a sus trabajadores de color o como califican el rendimiento de una mujer frente a un hombre por la misma función es un precio a pagar a largo plazo”, dijo Imo.

Para él, tarde o temprano esa empresa perderá la capacidad de atraer a trabajadores calificados, desaparecerá el talento que le queda y los que no se han ido estarán descontentos sin la conexión emocional necesaria, porque no se sentirán incluidos.

Si se van insatisfechos se lastimará la reputación de la empresa, ese costo es real. Esto sin tomar el otro gran precio, el emocional y más durante esta pandemia”.