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Mamta Badkar en Nueva York - Financial Times

Los ingresos de los hogares en EEUU el mes pasado lograron un aumento récord impulsados por un estímulo fiscal que también fomentó un sólido incremento en el gasto y sentó las bases para un fuerte crecimiento económico en el segundo trimestre.

La renta personal aumentó 21,1 por ciento en marzo respecto al mes anterior, indicó el departamento de comercio el viernes, un récord respecto a datos que se han guardado desde 1946.  La cifra revirtió fuertemente una caída del 7 por ciento en el mes de febrero y superó el consenso de los economistas, quienes esperaban un aumento de 20,3 por ciento.

El aumento de los ingresos fue acompañado por un rebote en el gasto, ya que el consumo creció un 4,2 por ciento, su registro más alto desde junio.  También hubo un incremento en la tasa de ahorros a un nivel de 27,6 por ciento, luego de una marca de 13,9 por ciento previamente.

“Esto pone al consumo – y probablemente al PIB – en tendencia hacia un crecimiento de dos dígitos en el segundo trimestre”, declaró Aneta Markowska, economista en jefe de Jeffries.  “Si bien los pagos de estímulo ya son cosa del pasado, la tasa de ahorros saltó hasta 27,6 por ciento en marzo, y eso seguirá fomentando el gasto en los próximos meses”.

El producto interno bruto de EEUU avanzó un 6,4 por ciento anualizado en el primer trimestre, según datos revelados el jueves; guiado por un incremento del 10,7 por ciento en gastos de consumo personal y particularmente el gasto en bienes.

Los estadounidenses han podido aflojar sus carteras gracias en parte a dos paquetes de estímulo:  un programa de $900 mil millones aprobado en diciembre y otro de $1,9tn (millones de millones) que entró en vigor el mes pasado.

La rápida distribución de las vacunas contra el Covid-19 y menos restricciones a la actividad corporativa y a los viajes, a medida que declinan las hospitalizaciones por coronavirus, también han impulsado el gasto.

“Los fuertes datos de consumo al final del primer trimestre han dado el tono para una bonanza de verano”, dijo Gregory Daco, economista de Oxford Economics, quien predijo un crecimiento del consumo real de más de 9 por ciento este año, el mejor desempeño desde 1946.

“Los ingresos domésticos anualizados son $5tn más altos de lo que eran antes de empezar la pandemia”, dice James Knightley, economista de ING.  “Es una cifra asombrosa que ayuda a explicar porque la economía de EEUU se ha comportado tan bien con respecto a Europa”.

El informe del viernes también mostró que el índice de precios del gasto en consumo personal aumentó un 2,3 por ciento respecto a marzo del año anterior.  El denominado índice PCE (por sus siglas en inglés) básico, la medida de inflación preferida por la Reserva Federal, aumentó 1,8 por ciento respecto al mismo período.

La Fed ha señalado que no tiene prisa por desmontar su política monetaria ultra acomodaticia aun cuando algunos inversionistas y economistas se han mostrado preocupados por un aceleramiento más sostenido de la inflación.

El banco central había declarado que esperaba que la inflación fuera transitoria, subrayando los denominados efectos-base, los cuales reflejan que los precios colapsaron en esta época el año pasado a medida que se intensificaba el coronavirus.

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