Patrick Temple-West en Nueva York - Financial Times

Las bonificaciones para ejecutivos en los EEUU están siendo apoyadas por el menor número de inversionistas de la historia este año al fracasar algunos intentos de las juntas directivas por relajar las metas de desempeño debido a la pandemia.

Según Equilar, una empresa de medición de estadísticas salariales, hasta la fecha en el 2021, le apoyo de los accionistas a la compensación ejecutiva en EEUU se encuentra en su menor nivel desde el 2011, el año en el cual se hicieron mandatorios los llamados votos de “opinión sobre compensación”.  Este año, el apoyo promedio a los paquetes salariales ejecutivos ha declinado hasta 87,6 por ciento desde un nivel máximo de 91,8 por ciento en el 2015.

En lo que va del año, seis empresas del S&P 500– incluyendo General Electric, AT&T, IBM y Starbucks – no lograron que una mayoría de sus accionistas apoyen los paquetes de compensación propuestos.  Como comparación, durante todo el 2020 hubo diez ocasiones en las cuales una mayoría de accionistas votó en contra del plan de bonificaciones de una empresa, según ISS Corporate Solutions.

Algunos gerentes de activos han dicho que esperan que este año fije un récord de rechazos de compensación entre las empresas del S&P 500.  Para empresas del Russell 3000, los votos de rechazo a la compensación ya han sido más de los ocurridos en el 2020 y el 2019, según ICS.

Según un informe publicado la semana pasada, Blackrock, el mayor gerente de fondos del mundo, duplicó el número de sus votos en contra de las propuestas de compensación en los Estados Unidos durante los primeros tres meses del 2021 respecto al año anterior.

Mas empresas están en peligro de ser rechazadas al aumentar el calendario de reuniones anuales de accionistas en los EEUU durante las próximas semanas.  Ya antes de su reunión el próximo 14 de mayo, IAC Group, el conglomerado de medios e internet de Barry Diller, ha recibido objeciones a los bonos ejecutivos de parte de firmas asesoras de representación accionaria.

Altria, productora de cigarrillos Marlboro, y Union Pacific, el grupo ferroviario, también podrían fracasar en sus intentos de aprobar la compensación en las próximas semanas, según un informe de Morgan Stanley la semana pasada.

“El hecho de que hubo una pandemia el año pasado puede haber aumentado el sentido de consciencia frente a cosas como despidos masivos y sufrimiento en general”, dijo Lisa Edwards, presidente y directora ejecutiva de operaciones de Diligent, un proveedor de sistemas para gerencia de gobierno corporativo.

El escrutinio de bonificaciones probablemente “se mantenga bastante enfocado”, dice Edwards, añadiendo que los rechazos de salarios “podrían ser el comienzo de una tendencia”.

Aunque los votos de accionistas una recomendación y no obligatorios, pueden ser dañinos para las compañías.  Desde el 2017 hasta el 2019, la mayoría de las empresas que rechazaron la compensación ejecutiva tuvieron un desempeño inferior al S&P 500 y a sus comparables de sector, indicó Morgan Stanley.

Adicionalmente, inversionistas activistas vieron a los rechazos como “muestra de debilidad”, dice Lawrence Elbaum, uno de los socios de Vinson & Elkins.

“El rechazo de los salarios ejecutivos es una de las señales de alerta más claras sobre la posibilidad de que un grupo activista pueda tocarles la puerta porque saben que hay accionistas descontentos”, dijo Elbaum.

Muchos de los votos en contra este año se derivan de cambios a los planes de bonificación que se diseñaron para ayudar a los ejecutivos a obtener una alta compensación durante la caída bursátil causada por la pandemia.

Según Esgauge, una firma de análisis de datos, y también la firma Conference Board, más de 100 empresas del S&P 500 han reescrito sus planes de bonificación ejecutiva en respuesta a la pandemia.

En Walgreens Boots Alliance, una cadena de farmacias, la junta enmendó el plan de bonificaciones a largo plazo para ejecutivos para aislarlos del revuelo empresarial causado por Covid-19.  El gerente de activos Vanguard, que votó en contra de los paquetes de compensación de Walgreens, dijo que la empresa debería haber presentado “una justificación convincente” para los cambios de bonificación.  Aproximadamente 53 por ciento de los accionistas de Walgreens votaron en contra de los bonos.

La junta de GE también se apuró en revisar la política de bonos durante la pandemia.  El nuevo contrato del presidente ejecutivo Larry Culp redujo el precio por acción al cual obtendría un bono accionario y casi duplicó el número de acciones que recibiría.  El pago podría ascender hasta $230 millones y los derechos de liquidación entrarían en vigor tan pronto como el 2024 si sigue trabajando en la empresa.  En la reunión anual del 4 de mayo, accionistas de GE se rebelaron en contra de este paquete.

“Cuando le das $230 millones de compensación diferida a alguien, no puede sorprenderte mucho que los inversionistas se molesten”, dice Marc Hodak, socio de Farient Advisors, una consultora para temas de remuneración ejecutiva.

Union Pacific, la cual tendrá su voto de “opinión sobre compensación” en la junta accionaria anual del 13 de mayo, ignoró las cifras de desempeño de los peores meses de la pandemia a la hora de evaluar el cumplimiento de metas por parte de los ejecutivos.  Según Morgan Stanley, al eliminar el segundo trimestre del 2020 de los cálculos de bonificación, la compensación total del presidente ejecutivo de Union Pacific aumento aproximadamente 10 por ciento respecto al 2019.

“Es interesante que no hay simetría respecto a como se hacen los ajustes y a discreción de quien”, dice Simiso Nzima, director de inversiones y jefe de gobierno corporativo de Calpers.  Los bonos nunca se restringen cuando las empresas se benefician de externalidades económicas positivas que no dependen de los ejecutivos, añadió.  “No se pueden tener las dos cosas”.

Aunque se quejen de la compensación ejecutiva, los inversionistas han tendido a apoyar a la gerencia porque piensan que las bonificaciones altas son necesarias para retener ejecutivos, y porque las transiciones de liderazgo en una empresa pueden hacer daño al precio de la acción”.

Pero la pandemia ha subrayado desigualdades salariales que cada vez son más difíciles de ignorar, dice Allison Binns, estratega bursátil en Morgan Stanley, explicando que la seguidilla de rechazos a las propuestas de compensación podría ser el comienzo de un cambio permanente en el comportamiento de los inversionistas.

“Es posible que esto sea un catalizador para reducir la compensación”, añadió Binns.

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