ESTRÉS. Desde antes de la pandemia, los niños y jóvenes latinos de los programas de Identity Inc., sufrían altos niveles de estrés. | FOTO: Cortesía Identity

Por Olga Imbaquingo - Especial para El Tiempo Latino

La vacunación contra el coronavirus está devolviendo la confianza y favoreciendo un ambiente de celebración. Hablando de la comunidad latina no hay que ir tan rápido, las consecuencias que va dejando la pandemia tienen larga cola y los efectos durarán por mucho tiempo.

“En lo emocional, educativo e inseguridad alimentaria, para los hispanos va a ser como después de una guerra”, dice Diego Uriburu, director ejecutivo de Identity Inc. En esta conflagración no hubo cañones ni bombas, pero sí miles de muertos, enfermos, comunidades empobrecidas, familias al borde de desalojo, en el desempleo y emocionalmente afectadas.

Uriburu insiste en la analogía de la guerra. “Dicen que ya terminó, pero la realidad es que no ha acabado, el sufrimiento va a continuar. Nuestro personal de manejo de casos está viendo enfermedades postergadas por la pandemia, algunas avanzadas porque no vieron al doctor. Estos son los problemas que en Identity vamos a enfrentar”. Eso lo tiene claro Rosicela Granados, quien apenas comenzó la pandemia perdió su empleo en McDonald’s. Su marido también trabajaba en otro restaurante de la misma cadena. Sin trabajo, con dos hijos y otro en camino, el insomnio se apoderó de ella.

“Los gastos fueron creciendo, dejamos de pagar la renta y me agarró una depresión. No dormir en las noches se ha hecho costumbre.

Sin darme cuenta lloro y me tiro de los pelos de tanto pensar de dónde vamos a pagar los más de cinco mil dólares del alquiler”, cuenta Granados.

Identity le ayudará a pagar un mes de renta. Granados llegó hasta allí antes de la pandemia con el afán de aprender inglés y ahora, además de estudiar por Zoom, recibe la caja de comida semanal, y ayuda sicológica. Por el estrés la leche de sus pechos perdió los nutrientes y su bebé perdió peso.

El drama de los desfavorecidos

Son tantos los hilos rotos del tejido social que deja esta pandemia en la comunidad latina, “que hay el peligro de que en muchas jurisdicciones se ignoren”, dice Uriburu. En Maryland, el fracaso escolar en matemáticas e inglés en este año de pandemia se triplicó.

Las cifras no hablan de etnias, pero es de suponer que los que se quedaron atrás son alumnos latinos y afroamericanos.

“No solo hemos experimentado pérdidas, el problema es que cuando miramos adelante solo vemos obstáculos. Estamos conscientes de eso y tenemos recursos de soporte emocional”, dice Rolando Santiago, jefe del Departamento de Salud de Conducta y Crisis del condado de Montgomery.

La sugerencia de Santiago es: “primero entender que es normal estar estresado y después buscar ayuda. Hay números donde pueden llamar, mi recomendación es que tengan una persona con quien desahogarse, lo importante es hablar de cómo se están sintiendo”.

A Uriburu no le preocupa tanto la crisis post pandemia en el condado de Montgomery. “Hace 10 meses las autoridades vieron que la respuesta no era apropiada.

Llamaron a la comunidad y con el apoyo de los concejales latinos, Nancy Navarro y Gabe Albornoz, surgió la iniciativa Por Nuestra Salud y Bienestar. Creo que en este condado nos han escuchado”.

A unas 16 mil personas se les ha conectado con los diferentes servicios de ayuda. Entre los más urgentes están el pago de la renta, comida y el seguimiento de los casos de coronavirus. “Lo cierto es que para la gente más acomodada la vida pronto será normal, en cambio a nuestra comunidad le llevará más tiempo levantarse”, insiste Uriburu.

El esposo de Granados ya volvió a trabajar por tres o cuatro horas diarias en otro McDonald’s y por más que tratan de guardar cada centavo, esa familia solo tiene a la vista el desalojo si no recibe ayuda. “¿A dónde vamos a ir con tres niños? Lo dejo en las manos de Dios, pero ni así logro dormir, estoy enloqueciendo”. Los dos niños también necesitan terapia, la de cuatro años llora por todo y no quiere comer, el de tres años tiene miedo a la gente y se ha vuelto muy solitario.

Niños y jóvenes son prioridad

“Conforme se vayan abriendo las escuelas, vamos a crear actividades y programas de verano para intervenir en los casos de retraso académico y de apoyo emocional, pero también vamos a dar la opción de que quienes no quieren aún volver continúen estudiando en casa, porque sabemos que hay padres y estudiantes que todavía tienen temor”, señaló Santiago.

Para este año, el porcentaje de estudiantes hispanos referidos al Centro de Crisis ha subido al 43%, en comparación con el 39% del 2019. Este porcentaje, según Santiago, es altísimo, porque la población latina en esa municipalidad es solo del 20%. El llamado de este funcionario es que los padres de familia si quieren que sus hijos participen en los programas de apoyo deben inscribirlos.

En Identity usan la escala ACE (Adverse Childhood Experience) para medir el nivel de trauma en los niños y jóvenes. “Antes de la pandemia nuestra población ya tenía altos niveles de trauma, la mayoría de esos choques emocionales no habían sido abordados, el coronavirus solo exacerbó ese sufrimiento”, insiste Uriburu, para quien el miedo a no tener comida o quedarse sin techo afecta en el rendimiento escolar.

“Volver a la escuela va a ser un proceso de sanación, pero algunos se han aislado y sufren en silencio, para ellos el aula aún no es una salida y hay que crear estrategias específicas de apoyo para recuperar el tiempo perdido. Si ese retraso educativo no se recupera, para los estudiantes latinos y negros las consecuencias serán enormes”, señala Uriburu. Si se quiere recobrar el terreno perdido, él propone tutorías en pequeños grupos o uno por uno y con maestros certificados que sepan lo que están haciendo.

El reto es hacer entender a las autoridades que, aunque termine la pandemia, hay que sacar a flote a las familias atrasadas con el alquiler y que necesitadas de alimentos. “Como comunidad, debemos hacer nuestra parte, no podemos quedarnos callados, tenemos que pedir lo que necesitamos”.


PARA SU INFORMACIÓN

Iniciativa. En Montgomery, la iniciativa Por su Salud y Bienestar ofrece soporte a los latinos con las pruebas del coronavirus, salud mental y emocional, prevención del COVID-19, acceso a alimentos y asistencia financiera para la renta. Si necesita ayuda llame al (301) 270-8432. Le atenderán en español.

Estrés. Mayo es el mes de la concientización sobre la salud mental y en el condado de Prince George, si está experimentando estrés, insomnio, depresión o pensamientos suicidas llame al 211. Especialistas de salud mental, en varios idiomas, estarán disponibles las 24 horas.