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Por Olga Imbaquingo - ESPECIAL PARA EL TIEMPO LATINO

El impacto de la pandemia de COVID-19 ha sido significativo para los pequeños negocios en todo el país, con muchos de ellos luchando para reabrir y otros que han desaparecido completamente.

De acuerdo a NPR, un año después de que se reportaran los primeros casos de COVID-19, aproximadamente 375 negocios pequeños en Washington DC han desaparecido, y en diciembre de 2020 eran 36 mil los trabajadores que estaban desempleados.

Respondiendo a esta situación, una compañía está trabajando para ayudar a dueños de pequeños negocios locales a que se recuperen y reconstruyan.

En julio de 2020, Wells Fargo creó el Open for Business Fund (OFBF), una iniciativa de recuperación de pequeños negocios de aproximadamente $420 millones que cubre apoyo financiero a organizaciones sin fines de lucro, Instituciones de Desarrollo Financiero Comunitarias y otros grupos que están trabajando para ayudar a que reabran los pequeños negocios. Hasta ahora, el esfuerzo ha permitido a que se conserven a nivel nacional unos 35 mil pequeños negocios y 90 mil trabajos. Muchos de los recursos del programa han sido destinados a pequeños negocios propiedad de mujeres latinas y de otros dueños pertenecientes a minorías.

El Open for Business Fund está trabajando con la organización local Latino Economic Development Center (LEDC), y otras organizaciones sin fines de lucro para otorgar financiamiento para asistencia técnica, préstamos de emergencia y entrenamiento para las dueñas de pequeños negocios. La meta: conservar abiertas las puertas de los negocios.

“El Open for Business Fund de Wells Fargo nos está facilitando auxiliar a los pequeños negocios. La meta desde el principio fue mantenerlos abiertos y lo conseguimos. Los ayudamos en las aplicaciones para fondos, en algunos casos destinamos dinero para que les perdonen deudas y aumentamos el capital de asistencia”, dijo Alexandra Samaniego, directora de Proyectos y Desarrollo de Pequeños Negocios del LEDC para DC, Virginia y Baltimore.

He aquí tres ejemplos de pequeños negocios locales que han recibido ayuda:

IRCIA’S KITCHEN SIGUE EN PIE

Ircia Palacios usó todos sus ahorros para abrir su nuevo restaurante, Ircia’s Kitchen. Estuvo abierto solamente por tres meses antes de que la pandemia llegara.

Palacios intentó mantener abierto el negocio vendiendo comida para llevar y ofreciendo el servicio de entrega a domicilio, usando cinco carros para las entregas, pero estaba teniendo problemas para pagar la renta y las planillas de electricidad.

“Estoy sosteniéndome, pero no pude retener a mis empleados”, dijo. “Solo tengo una ayudante de cocina, mis hijos y mi marido están trabajando conmigo”.

Con la ayuda del LEDC ella aplicó para obtener ayuda de financiamiento federal, así como ayuda del Open for Business Fund. Ella recibió una subvención de $5,500 y luego otra subvención de $1,200.

El dinero ayudó a Palacios a ponerse al día con las planillas y a mantener su negocio abierto. Ella se levanta todos los días a las 4:00 a.m. y frecuentemente sigue cocinando hasta las 8 de la noche.

Ella entrega hasta 30 almuerzos al día a sitios de construcción.

“Esos trabajadores son mi gente, y ellos me están salvando”, dijo.

MARACAS VUELVE CON SUS HELADOS

Julia Padierna, una abogada internacional que se graduó de Georgetown University, es la dueña de Maracas Ice Pops, un pequeño negocio fundado en 2014.

Padierna usa 10 triciclos para vender sus helados, que son inspirados en su natal Puebla y hechos con frutas frescas.

Después de que su jornada laboral como abogada termina, Padierna prepara las paletas en una cocina industrial que renta. Ella selecciona las frutas, se encarga del marketing y maneja la logística.

Durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19 su negocio se detuvo.

Afortunadamente ella recibió una subvención de $12 mil del LEDC con apoyo del Open for Business Fund, lo que ayudó a que pague las planillas, compre insumos esenciales y mantenga a sus empleados en la nómina.

Maracas tiene ahora un carrito de helados en la Wisconson y la N en alianza con Bassetts Ice Cream. Padierna también está intentando lanzar un nuevo negocio.

UN DINER QUE NO APAGÓ LA LUZ

Sandra Foote, una inmigrante boliviana, abrió Flip It LJ Diner en el Distrito hace cinco años. Su esposo, quiere era su socio en el restaurante, falleció de forma intempestiva antes de que el restaurante abra sus puertas.

“Quería tener un negocio que sirva de sustento para mi hijo Joshua”, dice Foote.

Su diner está especializado en desayunos con productos frescos y orgánicos. En la carta se incluyen sánduches y para un domingo o feriado platos especiales de la gastronomía boliviana.

En tiempos de pandemia su preocupación era dejar en el aire a sus tres empleados.

Cerró por poco tiempo, después se sumó a las ventas bajo pedido, consiguió un préstamo y se puso a remar contra corriente, apostando por DoorDash para la entrega de comida a domicilio.

Una mañana hasta su negocio llegó Carolina Buitrago, empleada de la organización local sin fines de lucro District Bridges, y le habló de subvenciones dedicadas a pequeños negocios que estaban disponibles a través del socio sin fines de lucro LISC, una institución financiera de desarrollo comunitario, con apoyo del Open for Business Fund de Wells Fargo. Carolina ayudó a Foote a llenar la aplicación y Foote pronto recibió una subvención que la ayudó a pagar la renta.

“Ella fue un ángel en el momento indicado, de esa forma logré apoyo”, dijo Foote. “Muchos no fueron tan afortunados y me entristece porque sé lo difícil que es seguir a un sueño para tener algo”.

Aprenda más sobre el Open for Business Fund de Wells Fargo visitando: welcome.wf.com/juntos