Pfizer tendrá que producir vacunas adicionales para cumplir con el objetivo de proveer una tercera inyección a la mayoría de los estadounidenses. Foto: The Washington Post.

(c) 2021, The Washington Post - Laurie McGinley, Tyler Pager

La administración Biden está planeando anunciar que la mayoría de los estadounidenses que han recibido la vacuna contra el coronavirus necesitarán otra inyección de refuerzo para la inmunidad debilitada y hacer frente a la altamente contagiosa variante delta que está causando un aumento en los casos de Covid-19, de acuerdo a cuatro personas familiarizadas con la decisión.

Los expertos en salud y ciencia de la administración están coincidiendo en torno a la opinión de que las personas necesitarán las vacunas de refuerzo ocho meses después de completada la vacunación inicial, según las personas que conocen las deliberaciones internas, quienes hablaron en condición de anonimato para poder dar información que aún no es pública. Se espera que la decisión sea anunciada tan pronto como esta misma semana.

El suministro de las vacunas de refuerzo no ocurrirá hasta mediados o finales de septiembre, después de que las inyecciones adicionales de Pfizer-BioNTech estén aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA por sus siglas en inglés), dijeron los individuos.

Se llegó a la conclusión de que las vacunas de refuerzo serán ampliamente necesitadas después de intensas discusiones el fin de semana pasado entre funcionarios de alto rango que evaluaron la data más reciente de los Estados Unidos y otros países sobre la efectividad de las vacunas. La declaración es un drástico cambio con respecto a las declaraciones públicas de dichos funcionarios en meses pasados, ya que habían dicho que aún era demasiado temprano para saber si los estadounidenses necesitarían las vacunas de refuerzo. En julio, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (Center for Disease Control and Prevention, CDC por sus siglas en inglés) y la FDA emitieron una declaración inusual indicando que: “los estadounidenses que ya han sido completamente vacunados no necesitan una vacuna de refuerzo en estos momentos”. Las autoridades han dicho en repetidas ocasiones que no estaba claro si se necesitarían las vacunas de refuerzo.

Pero en días recientes, el mensaje ha empezado a cambiar. A medida que la data de otros países y de los Estados Unidos ha mostrado un declive en los niveles de inmunidad, las autoridades de salud empezaron a moderar su discurso, dando a entender que probablemente se necesitarán las vacunas de refuerzo. La semana pasada, Anthony Fauci, el consejero médico en jefe de la Casa Blanca, dijo que es “probable” que todas las personas necesitarán una vacuna de refuerzo en algún momento.

La Casa Blanca no emitió comentario ayer lunes por la noche.

No está claro cuando se hará el anuncio. Se había planificado inicialmente para el miércoles, pero no se sabe si el cronograma cambiará. Los individuos dijeron que probablemente la declaración dará detalles adicionales en cuanto a quiénes recibirán la vacuna extra y cuándo.

La pregunta sobre las vacunas de refuerzo se ha convertido en algo cada vez más controversial a medida que la pandemia continúa propagándose, con la ferocidad de la variante delta sorprendiendo a los científicos. La data continúa acumulándose y sugiere que las vacunas pierden algo de potencia en su acción contra el virus a medida que pasa el tiempo. Pero los oficiales han sido cautelosos de resaltar el hecho porque aún están tratando de persuadir a grandes cantidades de estadounidenses de vacunarse por primera vez – ya que esto se considera la mejor manera de superar la pandemia. Y no están seguros de si la reducción de la protección tiene que ver con el transcurso del tiempo o cuánto tiene que ver con la potencia de las nuevas variantes.

Al mismo tiempo, la Organización Mundial de la Salud (OMS por sus siglas en español) ha criticado a las naciones más ricas por ditribuir vacunas de refuerzo. La organización ha hecho un llamado a parar la vacunación de refuerzo al menos hasta después de septiembre, diciendo que sería mejor – más ético y efectivo en cuanto a controlar la pandemia a largo plazo – usar esas vacunas para inocular a las personas de otros países que no tienen suficientes vacunas.

Pero las autoridades de EEUU se han visto cada vez más preocupadas de lo que ven en la data, a pesar de que a gran parte le falta evaluación de terceros, ya que evidencia un declive en la efectividad a la par de un aumento de los casos causados por la altamente contagiosa variante delta. Y al menos 1 millón de estadounidenses se han adelantado y han recibido ya las inyecciones adicionales por voluntad propia, aunque esa práctica aún no ha recibido la aprobación oficial.

“Yo creo que delta cambió todo”, dijo una de las personas que conoce la decisión. Israel acaba de divulgar nuevos datos indicando que la vacuna Pfizer, para las personas que tienen 65 años o más y fueron vacunadas en enero, era 55% menos efectiva contra la enfermedad severa y las hospitalizaciones. El declive en la efectividad, que se ha evidenciado en las cifras de Israel durante varias semanas, ha empujado a la nación a empezar a colocar las vacunas de refuerzo a las personas con más de 50 años.

Cuando se le preguntó sobre el impacto de la data de Israel en la toma de decisiones de Estados Unidos, un oficial federal dijo: “Es muy relevante y potencialmente importante”, añadiendo que, “la data adicional está tendiendo a corroborar lo que ellos están viendo, así que debemos tomarlo con seriedad”.

Algunos funcionarios también están evaluando la data publicada la semana pasada por la Mayo Clinic, la cual encontró que la efectividad de la vacuna Pfizer había descendido a 42% en julio. La vacuna seguía siendo altamente efectiva contra los casos severos que podrían resultar en hospitalización.

La decisión sobre las vacunas de refuerzo llega en medio de un esfuerzo en pleno desarrollo por persuadir a una significativa porción de la población de EEUU para vacunarse por primera vez.

Un poco más del 50% de los estadounidenses están completamente vacunados contra el coronavirus, y aunque las tasas de vacunación han estado aumentando en semanas recientes, millones de estadounidenses todavía permanecen en firme oposición a las vacunas. Por meses, oficiales de la administración se habían preocupado de que las conversaciones sobre las vacunas de refuerzo afectarían la confianza en las vacunas y disuadiría a las personas de vacunarse. Grupos anti-vacunas y simpatizantes de Trump confirmaron los miedos de los oficiales, pero las autoridades de la salud finalmente decidieron dar el paso adelante con las vacunas de refuerzo debido a las preocupaciones por la variante delta y los estudios que muestran un declive en la efectividad de las vacunas.

El domingo, en “Fox News Sunday”, Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud (National Institutes of Health), dijo que la combinación de un declive en la efectividad y la “rudeza” de la variante delta “significa que necesitamos vacunas de refuerzo, quizá comenzando por los trabajadores de la salud y las personas en hogares de cuidado especial, y luego avanzando gradualmente” con el resto de la población, como los estadounidenses de mayor edad que estuvieron entre los primeros en ser vacunados.

La semana pasada, la FDA autorizó una tercera dosis de las vacunas de Pfizer-BioNTech y de Moderna para las personas vacunadas que tienen problemas con su sistema inmunológico, incluyendo a pacientes que toman drogas inmunosupresoras por haber recibido trasplantes de órganos o que están recibiendo tratamiento contra el cáncer.

La decisión sobre las vacunas de refuerzo llega antes de que la FDA haya dado autorización de emergencia para vacunar a niños menores de 12 años. El retraso en las vacunas para niños ha preocupado a los padres y maestros ya que más niños han sido hospitalizados en semanas recientes por la variante delta y las clases ya están comenzando.

Información de los Autores:

Laurie McGinley cubre temas de salud y medicina para el Washington Post. Se enfoca en la Administración de Alimentos y Medicamentos así como las investigaciones y tratamientos para el cáncer. Previamente, era la editora del Post para temas de salud, ciencia y ambiente.

Tyler Pager es reportero del Washington Post para la Casa Blanca. Se unió al periódico en 2021 después de cubrir la Casa Blanca para Político y la compaña presidencial de 2020 para Bloomberg News.

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