Militantes del Talibán celebran la victoria al salir del país las últimas tropas estadounidenses. FOTO: EFE.

(c) 2021, Bloomberg - Eltaf Najafizada 

El Talibán hizo un llamado a que haya lazos de amistad con EEUU horas después de que los últimos soldados estadounidenses volaran fuera de Kabul para terminar 20 años de guerra, mientras el grupo militante ahora enfrenta un conjunto de nuevos retos.

“El Emirato Islámico quiere relaciones buenas y diplomáticas con los estadounidenses”, les dijo Zabihullah Mujahed, el principal vocero del Talibán, a los reporteros el martes desde el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, que era el último lugar bajo control estadounidense. Importantes líderes talibanes tuvieron una simbólica marcha de la victoria, caminando por la pista de aterrizaje para marcar su triunfo.

“Le decimos a cualquier fuerza de ocupación que quienquiera que vea a Afganistán con malos ojos va a enfrentar el mismo destino que los estadounidenses han enfrentado”, añadió. “Nunca nos hemos rendido ante la presión o la fuerza, y nuestra nación siempre ha buscado la libertad”.

Los oficiales de EEUU terminaron su más larga guerra alrededor de la medianoche del lunes, hora de Afganistán, una misión que comenzó poco después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. La rápida toma de Kabul por parte del Talibán obligó a una retirada apresurada con la evacuación de más de 123.000 personas desde el 14 de agosto, la cual fue marcada por un atentado suicida que mató a 13 soldados estadounidenses y a más de 169 afganos.

Sin embargo, a pesar del júbilo entre los líderes talibanes, ahora comienza la parte difícil de gobernar. Ellos deben establecer un gobierno que funcione, hallar un modo de relanzar el aeropuerto, detener el incremento de los precios de bienes esenciales, prevenir una crisis económica posterior a la eliminación en el suministro de ayuda estadounidense, y evitar una guerra civil con los ejércitos étnicos y la filial local del Estado Islámico ( denominada ISIS-K).

El martes, la normalidad parecía estar retornando a Kabul. Los restaurantes y farmacias reabrieron, mientras grandes multitudes se aglomeraban en los mercados y el fuerte tráfico llenaba las calles de la capital. Guardias talibanes armados con equipo bélico estadounidense patrullaban las calles en camionetas pick-up.

Aunque los bancos y cajeros automáticos han reabierto, a los ciudadanos se les dificulta mucho acceder a su dinero. Los precios de los alimentos esenciales y las medicinas se han incrementado en más de un 50% en las últimas semanas, dijeron residentes de Kabul. Además, los vuelos al país se han detenido después de que la retirada de EEUU dejara sin personal a los servicios de control aéreo de Kabul.

Qasim Mohseni, un vendedor de medicina, hizo un llamado al Talibán para que controle los precios de los alimentos y las medicinas, mientras daba la bienvenida a los nuevos líderes.

“Desde que llegó el Talibán, la seguridad se ve mejor hasta ahora pero la preocupación más grande para las personas es la economía y la falta de empleo, y los precios del mercado también se han elevado”, dijo él por teléfono desde Kabul. “¿Qué hizo EEUU o su gobierno títere en Afganistán? Dígame una sola cosa buena sobre ellos. Nada. Era un gobierno corrupto – todos sus mandatarios y líderes fueron corrompidos por el dinero estadounidense”.

Aún así, el miedo se propagó entre aquellos que formaron parte del antiguo gobierno, aunque el Talibán decretó una amnistía general. Un empleado del antiguo gobierno, quien pidió no ser identificado, dijo que se había estado escondiendo por dos semanas porque los militantes lo estaban buscando. Indicó que ciertos militantes del Talibán habían llegado hasta su casa, y que uno de sus colegas había sido asesinado.

El Talibán ha utilizado un tono más moderado desde su victoria militar – prometiendo que las mujeres podrán trabajar e ir a la escuela dentro de los límites de las leyes islámicas conocidas como la Ley de Sharia, que se respetará la amnistía otorgada a los antiguos enemigos afganos, y que mantendrán buenas relaciones con la comunidad internacional. La administración Biden ha dicho que las relaciones de EEUU con el grupo están ahora en observación y dependerán de su comportamiento.

El Talibán tiene en juego mucho dinero. El 19 de agosto, el Fondo Monetario Internacional (FMI por sus siglas en español) cortó el acceso del grupo a los fondos de reserva, apenas días antes de que la nación estaba supuesta a recibir casi $500 millones. Una potencial fuente de fondos es China, la cual el martes hizo un llamado mundial a proveer de ayuda al Talibán.

“China tiene la esperanza de que la comunidad internacional incremente su colaboración y provea a Afganistán con la asistencia económica, humanitaria y de calidad de vida necesaria para ayudar al país a conseguir la paz y la reconstrucción”, dijo el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Wang Wenbin, el martes en Pekín. El comentario fue en respuesta a una pregunta sobre la intención de Pekín de apoyar el desembolso de fondos por parte del FMI.

El presidente Joe Biden, quien dijo que se dirigirá a la nación sobre la retirada el martes en la tarde, hora de Washington, comentó que el Talibán que ahora gobierna en Afganistán “se comprometió a una transición segura y el mundo espera que cumplan con su compromiso”.

La guerra llevó a la muerte de 2.400 estadounidenses, aún más empleados de contratistas de EEUU y a decenas de miles de afganos, así como a más de $1tn (millón de millones) en gastos de EEUU desde que comenzó el conflicto. Se extendió por tanto tiempo que una gran porción de la población de Afganistán ha vivido toda su vida bajo la sombra bélica, mientras que las tropas de EEUU que fueron asesinadas la semana pasada eran casi todos niños cuando las Torres Gemelas de Nueva York fueron derribadas.

El lunes, el secretario de estado Antony Blinken dijo que EEUU está moviendo su trabajo consular afgano a Doha, Catar, la cual ha sido sede de las conversaciones de paz con el Talibán desde hace dos años. Indicó que la asistencia humanitaria de EEUU a Afganistán continuaría pero que cualquier relación con el Talibán sólo estaría motivada por los intereses nacionales de EEUU.

Blinken no dijo cómo EEUU y sus aliados – apoyados por una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas emitida el lunes – ejercería presión sobre el Talibán. Pero más temprano ese día, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, declaró que “tenemos una enorme capacidad de influencia, incluyendo el acceso al mercado global”, sugiriendo el uso de las ya existentes, o de nuevas, sanciones económicas contra el Talibán si no cooperan.

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