Kenneth Omar Santiago, un sargento de la Fuerza Aérea de 31 años, de origen latino, se suicidó la noche del lunes de un tiro en la cabeza cerca de Reflecting Pool y Lincoln Memorial, informó la policía de DC el martes.
El sargento dejó una nota de más de mil palabras en Facebook e Instagram en la que expresó sus sentimientos, en la víspera del Día de los Veteranos. El hecho pone de relieve el tema de la salud mental entre los militares que sirven o han servido a los Estados Unidos.
El contexto: Las estadísticas señalan que al menos otros 16 miembros de la comunidad militar también se quitaron la vida la noche del lunes, algo que ocurre los días previos al Día de los Veteranos, cuando la nación agradece a los veteranos por su servicio al país, escribió Petula Dvorak en su columna en The Washington Post.
- Dvorak advierte que los veteranos conocen que el suicidio es algo malo y que va a empeorar, con el vigésimo aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre, la retirada de las tropas de Afganistán y la tasa de muerte del COVID-19 en el ejército que se ha duplicado en los últimos meses.
- Poco después de que Santiago publicó la nota, sus amigos le pidieron desistir de su plan. “Kenny, eres amado. ¡No hagas esto!”, “Oye, no estás solo” y “Santi, por el amor de Dios, no hagas esto”, fueron algunos de los mensajes que recibió en respuesta.
- Sin embargo, para entonces dos enfermeras que pasaban por el monumento intentaban darle reanimación cardiopulmonar, narró la columnista de The Washington Post en una reconstrucción de los hechos.
- Un helicóptero de evacuación médica aterrizó en el área para llevar a Santiago al hospital. Fue declarado muerto horas después, a la 1:18 am del martes 9 de noviembre, de acuerdo con la policía.
¿Por qué es importante? Santiago tenía una autorización de seguridad de alto nivel en su nuevo rol como asistente de vuelo de la Fuerza Aérea para los VIP más importantes del país. En la Base Conjunta Andrews fue presidente de un consejo de base y mentor de militares.
- En su carta, Santiago escribió: “Nadie sabe nunca quién está luchando guerras que el ojo no puede ver. ¿Cómo se ve la depresión crónica? (...) A veces pienso que mis amigos cercanos simplemente me toleran. Además, me siento realmente solo. (...) Durante mucho tiempo supe que me quitaría la vida”.

- Compartió el texto junto con una presentación de diapositivas de él cuando era bebé, con su familia, en Bali, en los juegos y en el trabajo.
- Los amigos de Santiago le dijeron a Petula Dvorak que desearían que él les hubiese compartido eso cuando estaba vivo.
¿Qué dicen? “En la última década que he dedicado a la defensa de los veteranos, se ha hecho mucho sobre la epidemia de suicidios con pocos resultados”, dijo Naveed Shah, un veterano del Ejército y director político del grupo Common Defense.
- “La muerte de Santiago en este lugar sagrado, en este momento de reverencia por los veteranos, quizás debería proporcionar una pausa para que los funcionarios gubernamentales y los líderes electos en Washington consideren el impacto que han tenido 20 años de guerras en nuestras fuerzas armadas”, añadió Shah.
- Hay una “grave escasez de personal ocupacional” en más de la mitad de las instalaciones psiquiátricas a las que se envía a los veteranos, según un informe elaborado en septiembre sobre el Departamento de Asuntos de Veteranos.
- El secretario de Defensa, Lloyd Austin, expresó esta semana: “Estamos trabajando arduamente para brindar la mejor atención médica y de salud mental posible para aquellos cuyo servicio militar ha concluido. Debemos demostrar que somos capaces de tratar las heridas que vemos, así como las que no podemos ver”.
- Edisson Naranjo-Mejía, uno de los amigos más cercanos de Santiago, comentó: “Estaba tan motivado, tan trabajador (...) Pero él siempre tuvo este caparazón. Y lo tenía por tres razones”.
- Naranjo-Mejía sostuvo que Santiago como hombre, militar y latino, pertenecía a tres culturas que menosprecian la vulnerabilidad.
Fuente principal de la noticia: The Washington Post.