FRONTERA SUR. La diplomacia con México se ha vuelto un ajedrez complejo tras la crisis migratoria de Biden. / Flickr

A un año de la administración de Joe Biden destaca como la relación con Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en México ha sido más compleja y volátil que la demostrada en tiempos de Trump. 

La migración se mantiene como su gran tema álgido, pero la cooperación de México con Biden durante 2021 ha padecido turbulentas negociaciones y menos certezas. 

El interés de la administración Trump con México giró abrumadoramente en torno a la migración. Algo que AMLO aprovechó volviéndose sumamente consecuente ante todo lo demando por aquella administración en este tema.

En 2019 México asumió el programa de protección al migrante (MPP, en inglés), apodo "Remain in Mexico" sin mayores reclamos por "soberanía" a EEUU.

 Trump simplemente se centró en reforzar la seguridad en la frontera y hacerse de la "vista gorda" ante situaciones que ocurrían en México, señalaron los periodistas Aammer Madhani, Rob Gillies y María Verza, para  Associated Press, incluidas las consecuencias de los campamentos de migrantes.

Durante ese período, AMLO se enfocó en lograr una relación cordial y un acuerdo comercial adecuado ante el final del Tratado de Libre Comercio de América del Norte ( TLCAN), que dio nacimiento al T-mec.

AMLO: ¿Más dócil con Trump que con Biden?

 Tal era la prudencia de AMLO, que los reclamos de fraude de Trump hicieron que México no reconociera a Joe Biden como presidente electo hasta días antes de su toma de posesión. Ello, para numerosos analistas, fue el primer momento tenso de esta nueva relación diplomática.

Desde la primera conversación telefónica de ambos mandatarios, el 22 de enero de 2021, México ha demostrado tener más demandas a EEUU y no ha temido hacerlas públicas.

Biden se propuso eliminar el "Remain in Mexico" sin éxito en los tribunales, pero las alternativas que ha presentado AMLO han sido tan variantes y -en algunos casos- caóticas, que no representan algo viable para la administración americana.
La administración de Biden parece estar con las manos atadas para cumplir sus promesas en políticas migratorias. 

A principios de 2021, AMLO enfatizó en la necesidad de recibir mayor ayuda económica para atender a los migrantes en la frontera.

En encuentros bilaterales ocurridos a mediados del año, AMLO claramente habló sobre la necesidad de establecer un programa de visados para trabajadores inspirados en el "Plan Brasero", para desincentivar la migración ilegal. Ello fue criticado por activistas promigración por recordarles una época de "abusos laborales".

En el último trimestre, México ha mantenido una postura activa en favor de una reforma migratoria y AMLO hasta ha señalado que puede pedir a los mexicanos en EEUU no apoyar a ningún político hasta que ello suceda.

El año 2021 cerró con más de 1 millón 600 mil deportaciones, un número récord y superior al de la administración Trump.

Ante ello, Biden solo ha sido concreto en hacer un "Remain in Mexico" con más excepciones y ha dado respuesta a demandas de México como vacunas contra el Covid-19 y ha destinado recursos (encargando a la vicepresidenta, Kamala Harris) para potenciar ayuda a los países del Triángulo Norte (Salvador, Guatemala y Honduras).
Diplomacia de desentendidos

Diplomacia de desentendidos
No todas las demandas han sido resueltas para AMLO, este pide  públicamente recursos para dar ayudas económicas a los jóvenes mexicanos y financiamiento un proyecto de arborización masivo.

El ámbito donde existen diferencias evidentes, y que ambos gobiernos evitan tratar públicamente, es el abordaje de sus políticas energéticas. México sigue apostando por energías no renovables de origen fósil, mientras EEUU aporta una transición energética más ecológica en la cual las industrias automotrices mexicanas y canadienses quieren participar para recibir subsidios del gobierno de Biden a vehículos bajos en emisiones de CO2. Esto último, el primer gran debate dentro del T-mec.

EEUU ha tratado con mucho cuidado al gobierno de México en temas como sus esfuerzos contra el narcotráfico y algunos retrocesos institucionales, esto ha provocado reacciones como las de Human Rights Watch, quiénes aseguran que Biden, al igual que Trump, está volteando mientras el Estado de Derecho mexicano se deteriora.

Cada una de las áreas abordadas presentan complejidades que evaluando los móviles detrás de cada gobierno, serán muy difíciles de canalizar en los próximos tres años.