El senador republicano Marco Rubio intentó suavizar la nueva ola de voces críticas del GOP contra el ataque al Capitolio del 6 de enero, denominándolo como un “disturbio violento” durante una entrevista con el canal NewsNation.

Sus comentarios vienen un día después de que el líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, dijera que el 6 de enero “fue una insurrección violenta con el propósito de tratar de impedir un traspaso pacífico del poder luego de una elección legítimamente certificada”.

¿Qué dijo Rubio?

“De ninguna manera iban a derrocar al gobierno”, dijo el senador sobre los cientos de individuos que participaron en el suceso. “No iba a suceder. Pudieron retrasar unas horas el conteo de votos, pero no hubo absolutamente ninguna forma de que nos acercáramos a que esas personas derrocaran al gobierno de EE UU”.

  • Rubio resaltó que es “importante” que la gente “caracterice (el ataque) como fue”. “Fue un motín. Fue un motín peligroso. Fue violento. Nunca debería haber sucedido y nunca debería volver a suceder (...) Pero tampoco creo que la gente deba engañarse para pensar que esto de alguna manera estuvo a punto de derrocar al gobierno o impedir la certificación (de las elecciones)”.

Las divisiones incrementan

Además de los comentarios de McConnell, la resolución de censura del Comité Nacional Republicano (RCN) a los representantes Liz Cheney y Adam Kinzinger por formar parte del Comité que investiga el asalto al Capitolio reavivó las tensiones. En el texto señalaron que los legisladores formaban parte de un esfuerzo para perseguir ciudadanos involucrados en un “discurso político legítimo”, y esas tres palabras dieron un giro a todo.

  • El expresidente Donald Trump criticó la postura de McConnell ante la moción de censura, asegurando que “(El senador) no habla por el partido republicano y no representa las opiniones de la gran mayoría de sus votantes. No hizo nada para luchar por sus electores y detener la elección más fraudulenta en la historia de EE UU”.
  • Por su parte, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, denunció la definición del 6 de enero como una muestra de “discurso político legítimo”. Agregó que los republicanos habían abandonado sus valores y que el partido había sido “secuestrado” y convertido en un “culto”.

Con información de The Hill