El líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell, camina hacia su oficina en Capitol Hill en Washington, DC, Estados Unidos, el 09 de febrero de 2022 | Foto EFE/EPA/MICHAEL REYNOLDS

Encuestas ya mostraban al país dividido. Si eres demócrata el 6 de enero fue una insurrección y golpe contra la democracia estadounidense, si eres republicano, hay una gama más amplia de matices para describir qué ocurrió en el Capitolio cuando simpatizantes entraron de forma violenta en medio de la certificación de los votos electorales. Los republicanos se negaron a hacer una investigación conjunta en el Congreso e incluso han minimizado el hecho, pero ahora ya no tanto.

La resolución de censura del Comité Nacional Republicano (RCN, por sus siglas en inglés) a los representantes Liz Cheney y Adam Kinzinger por formar parte del Comité que investiga el asalto al Capitolio reavivó las tensiones. En el texto señalaron que los legisladores formaban parte de un esfuerzo para perseguir ciudadanos involucrados en un “discurso político legítimo” y esas tres palabras dieron un giro a todo.

Ya había senadores republicanos como Mitt Rooney, que criticaron la resolución y lo que implicaba: “La vergüenza cae sobre un partido que censura a las personas de conciencia, que buscan la verdad frente al vitriolo”. Otros han alzado su voz.

Una insurrección violenta. Ayer el principal líder republicano en el Senado, el líder de la minoría Mitch McConnel fijó posición con respecto al 6 de enero: “Fue una insurrección violenta con el propósito de tratar de impedir un traspaso pacífico del poder luego de una elección legítimamente certificada. Eso es lo que fue”, recogió The Hill.

  • También criticó la resolución del Comité Nacional Republicano e hizo énfasis en cuál debería ser el papel del RCN. “La cuestión es si el RNC debería o no señalar a los miembros de nuestro partido que pueden tener puntos de vista diferentes a los de la mayoría. Ese no es el trabajo del RNC”, agregó sobre la censura a Cheney y Kinzinger, dos representantes que se han distanciado de Trump, que tiene una imponente presencia dentro del partido rojo.
  • El año pasado, McConnell condenó a Trump y dijo que era “práctica y moralmente responsable” de la insurrección en el Capitolio. “No hay duda al respecto. Las personas que asaltaron este edificio creían que estaban actuando según los deseos e instrucciones de su presidente”, añadió en ese entonces. Sin embargo, no votó a favor del impeachment porque Trump ya había finalizado su período.
  • La senadora Susan Collins dijo que los simpatizantes en el Capitolio que “rompieron ventanas y violaron el Capitolio no estaban involucrados en un discurso político legítimo, y decir lo contrario es absurdo”.

Con información de The Washington Post, Associated Press y The Hill