Muchos pozos petroleros no están siendo explotados actualmente. FOTO: Bloomberg por Matthew Busch.

Derek Brower en Oklahoma City

El aumento del precio del petróleo por encima de $95 el barril está tentando a los ejecutivos de la energía de esquisto en EEUU a poner en marcha las plataformas de perforación en busca de más crudo, arriesgándose a desatar la ira de Wall Street en el proceso.

Un sector que alguna vez se caracterizó por sus excesos de producción, financiados con endeudamiento, que convirtieron a EEUU en el mayor proveedor de petróleo del mundo, abrazó en gran medida la disciplina financiera, y sus ejecutivos se han comprometido a no volver a gastar más de lo generado por el flujo de caja ni a gastar el capital en proyectos costosos.

Pero el repunte de los mercados de petróleo a los niveles más altos desde 2014 está cuestionando esa decisión. La respuesta de las empresas de esquisto determinará la trayectoria de la producción petrolera de EEUU, que languidece muy por debajo de su pico prepandémico.

"En la mente de todos está: '¿Cuándo va a haber un aumento [de la producción]?... Tenemos a los inversionistas preguntando: 'Veamos, si no es ahora, ¿cuándo?' dijo Rick Muncrief, director ejecutivo de Devon Energy, en una entrevista.

"Pero por cada uno que dice eso, hay al menos otro, si no dos, esperando para decir: '¡Te atrapé! Sabíamos que la disciplina sería efímera’. Hemos aprendido la lección", dijo Muncrief, cuya empresa, con sede en Oklahoma City, es una de las mayores productoras de esquisto de EEUU.

Las grandes empresas públicas independientes, como Pioneer Natural Resources, EOG Resources, Diamondback Energy y Devon, que juntas representan unos 1,4 millones de barriles diarios de producción en EEUU, se han comprometido a mantener un control sobre la inversión de capital.

"El capital que históricamente gastábamos en el crecimiento de la empresa, ahora lo estamos redistribuyendo en la recompra de acciones", dijo Travis Stice, Director General de Diamondback, en una conferencia del sector el mes pasado.

Scott Sheffield, director general de Pioneer, ha prometido que su empresa mantendrá el crecimiento de la producción en un 5 por ciento anual, muy por debajo del ritmo desbocado de los años del boom pre pandémico.

Los compromisos han sido bien recibidos por los inversionistas. El dividendo variable y la recompra de acciones de Devon, anunciados en noviembre, contribuyeron a que fuera la empresa con mejor desempeño del S&P 500 en 2021.  El sector energético en conjunto ha superado con creces el índice bursátil en el último año, aunque partiendo de una base baja.

Sin embargo, los compromisos de inversión de capital se realizaron tras el derrumbe en 2020, cuando los precios del petróleo se desplomaron muy por debajo de lo que necesitaban los productores de esquisto para obtener beneficios.

El lunes, el crudo West Texas Intermediate se situó en $95,46 el barril. A ese nivel, las empresas podrían cumplir sus compromisos de dividendos y empezar a aumentar la producción sin dañar sus balances, según los analistas.

La perforación se ha recuperado, especialmente en la prolífica Cuenca Pérmica de Texas y Nuevo México, lo que compensa las pérdidas de producción en otros lugares. Pero en gran medida ha sido liderada por empresas privadas. ExxonMobil y Chevron, los dos gigantes con grandes posiciones en la Pérmica, también han anunciado aumentos de la producción que podrían sumar unos 175 mil b/d a finales de año.

Scott Gruber, analista de Citi, dijo que esperaba que las grandes empresas independientes que cotizan en bolsa puedan seguir su ejemplo pronto, con "un número cada vez mayor que mejore el volumen del mercado".  La inversión de capital de este grupo podría aumentar un 30 por ciento este año, predijo en una nota reciente.

Rystad Energy, una empresa de investigación, señaló un "cambio fundamental en la filosofía operativa" que está surgiendo entre los operadores públicos de esquisto en respuesta al sólido mercado petrolero.

Pero por ahora, los grandes avances en la producción de petróleo de EEUU siguen siendo teóricos. La producción de las últimas cuatro semanas fue de sólo 11,6 millones de barriles por día, según la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas in inglés) muy por debajo del récord de 13 millones alcanzado antes de la pandemia.

Muncrief, cuya empresa publicará sus resultados el miércoles, no parece estar dispuesto a ceder.

"Nuestro plan ahora mismo para 2022 es, simplemente, mantener nuestros volúmenes estables", dijo.

Como accionista importante de Devon, el mismo Muncrief señaló que ganaba más con los dividendos básicos que con su salario y bonificaciones en efectivo, otro incentivo para mantener el gasto bajo control. Sheffield, de Pioneer, ha dicho lo mismo.

Muncrief también quiere esperar a que Arabia Saudita y otros miembros de la OPEP restablezcan el suministro de petróleo que recortaron en 2020, y a que llegue a su fin la estructura de mercado invertido, en la cual los precios al contado tienen un valor superior a los precios futuros.

Incluso si los operadores quisieran aumentar el número de taladros, el aumento de la inflación de los costos y la prolongación de los plazos de desarrollo serían obstáculos, según los analistas.

El sector se enfrenta a "graves cuellos de botella en la cadena de suministro", escribió Artem Abramov, jefe de investigación de esquisto de Rystad, en una nota reciente. Citó el ejemplo de la arena, utilizada para la fracturación hidráulica de los pozos petrolíferos, que ha alcanzado precios "inauditos".

El despliegue de un equipo de perforación en el yacimiento antes podía llevar de cuatro a seis semanas, dijo un consultor de las empresas de petróleo de esquisto, pero ahora puede tomar cuatro meses. Incluso sin las perforaciones adicionales de los operadores de esquisto que cotizan en bolsa, la inflación de los costos es del 15 por ciento, según estimaciones de la consultora Enverus.

"Incluso si quisiéramos duplicar nuestro número de equipos de perforación en la Cuenca Pérmica ahora mismo, sería una tarea bastante difícil", dijo Mike Dionisio, jefe de la cadena de suministro y marketing de Devon. Entre los problemas citó la escasez de mano de obra y la falta de computadoras y componentes de equipos.

Pero el miedo a los accionistas enfadados sigue siendo la razón principal por la cual se resisten a la tentación de lanzar nuevas campañas de perforación.  Otra empresa de perforación de esquisto con sede en Oklahoma City, Continental Resources, dirigida por Harold Hamm, dijo que limitaría el crecimiento de la producción a un escaso 3 a 5 por ciento este año.

"Es un aumento pequeño comparado con lo que estamos acostumbrados", dijo Hamm. "Hay que hacer lo que Wall Street quiere... o si no, las acciones se hunden".

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