La entrada a las oficinas de Lockheed Martin en Bethesda, MD. FOTO: Bloomberg por Andrew Harrer.

Kiran Stacey en Washington

Décadas de fusiones en el sector de defensa estadounidense han dejado al ejército de EEUU menos equipado y han sobrecargado innecesariamente a los contribuyentes, según un informe del Pentágono destinado a revertir la tendencia de consolidación.

El informe del Departamento de Defensa, publicado el martes, detalla el aumento de las fusiones tras la Guerra Fría, que ha reducido el número de contratistas principales de defensa estadounidenses de 51 en 1990 a 5 en la actualidad: Lockheed Martin, Raytheon, General Dynamics, Northrop Grumman y Boeing.

"Desde 1990, se han visto niveles extremos de consolidación en la base industrial de la defensa", dijo un alto funcionario de la administración Biden. "Ha aumentado hasta convertirse en una amenaza para la seguridad nacional y para la valoración fiscal".

El informe forma parte de un impulso más amplio de la administración para revisar la política de competencia y acabar con las concentraciones de poder empresarial en la economía.

Pero también refleja la creciente sensación en los círculos militares de que la consolidación entre los contratistas de defensa puede haber ido demasiado lejos, lo que se traduce en precios más elevados e interrupciones en la cadena de suministro.

El informe constata un descenso en el número de proveedores de misiles tácticos de 13 a 3, de proveedores de aviones de ala fija de 8 a 3 y de proveedores de satélites de 8 a 4.  Según el informe, el 90 por ciento de los misiles proceden ahora de tres fuentes.

Gran parte de esa consolidación comenzó en la década de los noventa bajo la dirección de los planificadores del Pentágono, que instaron a las empresas a fusionarse cuando Estados Unidos comenzó a reducir su gasto militar tras la guerra fría.

Sin embargo, desde entonces, incluso los arquitectos de esa política han admitido que fue demasiado lejos.

William Perry, el ex secretario de Defensa que ayudó a provocar la ola de fusiones en la década de 1990 en una cena de ejecutivos del sector conocida como la "última cena", reconoció en 2015 que la consolidación había reducido la competencia y hecho subir los precios.

Los funcionarios de la administración Biden afirman que esperan revitalizar la competencia en el sector examinando más de cerca las nuevas fusiones, animando a las empresas más pequeñas a competir en las licitaciones de defensa, y fomentando redundancias en las cadenas de suministro.  También dijeron que serían más estrictos con los proveedores al insistir en que cedan una mayor parte de su propiedad intelectual.

Como resultado del nuevo enfoque, Lockheed Martin abandonó el fin de semana una oferta de compra por 4,4 millardos de dólares sobre el fabricante de motores para cohetes Aerojet Rocketdyne, luego de que la Comisión Federal de Comercio interpusiera una demanda intentando bloquear la operación, alegando que reduciría la competencia y aumentaría los precios en el sector.

Los funcionarios del Pentágono no quisieron comentar específicamente sobre ese acuerdo, pero un alto funcionario de la administración dijo: "El presidente ha buscado una aplicación más sólida de las leyes antimonopolio en muchos ámbitos, incluso en este".

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