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Por Joshua Raimundo* y Michael Monrroy*

Virginia tiene algunas de las mejores escuelas públicas de la nación, que sirven de manera efectiva a cientos de miles de estudiantes de la Mancomunidad (Commonweath). Pero muchos otros permanecen atrapados en escuelas deficientes. Demasiados niños con necesidades especiales están en buenas escuelas que, sin embargo, no logran satisfacer sus necesidades.

Estos desajustes afectan de manera desproporcionada a los niños hispanos y otras minorías, y a los niños pobres de todas las razas, que viven en áreas urbanas y rurales.  Virginia no puede darse el lujo de desperdiciar el potencial de ninguno de nuestros niños. Creemos que todos los niños, independientemente de su código postal o el color de su piel, deben tener acceso a las oportunidades que brinda una gran educación.

Esto no es simplemente una cuestión de dinero.  Hoy, incluso cuando gastamos más en educación pública que nunca, los estudiantes estadounidenses se están quedando atrás en materias básicas como matemáticas y ciencias.

Hay una mejor manera de proceder.

Debemos esforzarnos constantemente por reformar el sistema.  Y debemos crear más oportunidades y opciones para estudiantes y padres.

Los delegados estatales Nick Freitas, Dave LaRock y Philips Scott  presentaron medidas para crear programas de cuentas de ahorro para la educación (ESA) que ayudarían a pagar la matrícula, las tarifas, los libros de texto, la tutoría y otros gastos calificados en una escuela de la elección de los padres, utilizando  un porcentaje de los fondos estatales por alumno.

Cada niño es único.  Los padres saben esto.  Las ESA permiten a los maestros y las familias trabajar en equipo para encontrar el mejor entorno de aprendizaje que se adapte a las necesidades de cada uno de los niños.  Por esta razón, deberíamos poner estas oportunidades a disposición de todas las familias de nuestro estado.

Junto con el llamado del gobernador Glenn Youngkin para expandir las escuelas chárter y “empoderar a los padres a ser innovadores dentro de las escuelas públicas K-12 para adaptarse mejor a las necesidades de los estudiantes de la Mancomunidad”, estos proyectos de ley son un buen comienzo.

Pero no es suficiente.  Lo que necesitamos es una nueva perspectiva, una nueva forma de pensar que traiga consigo el compromiso de financiar a los estudiantes, no solo al sistema.

En palabras del gobernador, debemos asegurarnos de que “Virginia empoderará a los padres para que tomen decisiones sobre las necesidades educativas de sus hijos”.

Virginia ya tiene inscripción abierta limitada.  Necesitamos ampliar eso ofreciendo inscripción abierta obligatoria dentro del distrito y entre distritos, permitiendo que los estudiantes asistan a cualquier escuela pública dentro o fuera de su distrito y capacitando a las familias para encontrar el entorno adecuado para sus hijos sin importar dónde vivan.

Necesitamos pensar más allá de la ruta universitaria ampliando el acceso a oportunidades fuera del salón de clases, como pasantías y aprendizaje basado en habilidades.  La universidad es adecuada para muchos y esencial para algunos.  La equidad exige que todos tengan la oportunidad de desarrollar los talentos necesarios para tener éxito en los campos elegidos.

En este momento, estamos reprobando a muchos de esos estudiantes.

Por ejemplo, Virginia ofrece un programa de becas para estudiantes con ingresos familiares por debajo del 300 % del nivel federal de pobreza y estudiantes con necesidades especiales.  Pero sólo alrededor de un tercio de los estudiantes están aptos y un mísero 0.3 por ciento usa el programa.

Piense en los miles y miles de estudiantes con habilidades e intereses únicos que quedan fuera.  Piense en el potencial no fomentado.  Imagine lo que podrían lograr si tuvieran la oportunidad.

Si cada uno de nuestros niños debe alcanzar su máximo potencial, debe ser atendido por un sistema que los valore como individuos.  Deben tener la oportunidad de prosperar fuera del sistema único que les está fallando a muchos hoy en día.

Trabajando juntos, los legisladores, padres, maestros y estudiantes pueden convertir esta gran visión en una realidad.

Por todos los medios, los miembros de la legislatura deben avanzar lo antes posible hacia reformas educativas que sean políticamente prácticas.

Pero deben mantener la vista en una visión más grande, expresó Youngkin en su primer discurso ante la Asamblea General: “Mi mensaje para los padres es este: ustedes tienen el derecho fundamental, consagrado en la ley de esta Asamblea General, de tomar decisiones con respecto a la crianza, educación y cuidado de su hijo.  Y protegeremos y reafirmaremos ese derecho.  Escúchenme claramente.  Cuando los padres están empoderados y comprometidos, la vida de un niño mejora”.

Mejoremos las vidas de nuestros hijos brindándoles nuestro mayor deseo: la mejor oportunidad posible para construir vidas exitosas.

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* Joshua Raimundo es director estratégico de The LIBRE Initiative-Virginia. 

* Michael Monrroy es director de coaliciones de The LIBRE Initiative-Virginia.