Un grupo entrenando rescates acuáticos. FOTO: The Washington Post por Jane Hahn.

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Los rescates deberían incluir equipo protector personal, así como la utilización de una bolsa de reanimación BVM.

La reanimación cardiopulmonar puede salvar una vida.

Pero en la era de Covid-19, también pone vidas en riesgo.

Ese es el complejo dilema que enfrentan quienes responden ante situaciones de ahogos.  Darle el aire que necesitan las victimas ahogadas también podría resultar en transmisión de coronavirus.

Un grupo internacional de expertos en reanimación cardiopulmonar ha presentado ideas sobre cómo reanimar a una persona ahogada de forma segura.

En una declaración de consenso publicada en JAMA Network Open, el grupo expuso las pautas para la reanimación o ventilación segura.

El grupo de trabajo se formó velozmente luego de que comenzara la pandemia, al reconocer que aún más vidas estaban en riesgo si no hallaban y daban a conocer alguna forma de reanimación segura.

Los investigadores están sugiriendo maneras de mitigar el riesgo de infección para los rescatistas.  Recomiendan que las instalaciones y grupos tengan en cuenta como proteger a sus usuarios durante la pandemia como forma de evaluar riesgos, y que eviten que personas en grupos de alto-riesgo trabajen en situaciones que incluyan contacto directo con nadadores.

Indican que los rescatistas designados deberían ser los primeros en estar totalmente vacunados y tener acceso al mismo tipo de pruebas que están disponibles a los profesionales de primeros auxilios.  Los rescates deberían incluir equipo de protección personal como guantes, mascarillas y protección ocular.

En cuanto a los rescates en sí mismos, recomiendan el uso de bolsas de reanimación que se basan en una bolsa en forma de globo para bombear aire a los pulmones.

Debería evitarse la respiración boca-a-boca, y los rescatistas que no tienen acceso al EPP deberían solicitar a familiares entrenados que lo provean de ser posible.

Existe una excepción – los niños.  Si no hay EPP disponible, el panel recomienda que los rescatistas den respiración boca-a-boca de todas formas.

Ultimadamente, escribe el panel, “las organizaciones y los empleados tienen la obligación ética de proteger la seguridad del rescatista”.

Mejores EPP, entrenamiento sólido y el desarrollo de mejores equipos que se ajusten a ambientes acuáticos podrán mantener a los rescatistas y al público lo más seguros posible, dicen.

(c) 2022, The Washington PostErin Blakemore

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